No les importó el ofrecimiento de hacer nuevas elecciones presidenciales para tener más estabilidad. Los militares y las fuerzas policiales presionaron y obligaron al Presidente de Bolivia Evo Morales a renunciar, con lo cual terminó de consumarse un nuevo golpe de Estado en América Latina.

Después de casi 14 años en el poder, Evo Morales apareció en televisión para anunciar su renuncia, luego de lamentar el “golpe cívico” y la postura tomada por la Policía, la cual se replegó en sus cuarteles en los últimos días.

En su mensaje, Evo Morales pidió a los opositores Carlos Mesa y Luis Fernando Camacho, quienes denunciaron fraude en las pasadas elecciones,  no maltratar a los bolivianos y dejar de patearlos.

También Evo Morales dejó en claro que decidió renunciar porque no quiere más enfrentamientos y busca lograr la pacificación de Bolivia y el regreso de la paz social.

“La lucha no termina acá”, advirtió Morales con la voz entrecortada y denunció que el “golpe cívico, político y policial” fue instigado por “grupos oligárquicos que conspiran contra la democracia”.

Al final de su mensaje, Evo Morales exigió a la comunidad internacional decir la verdad sobre el golpe de Estado y dejó en claro que no saldrá del país como aseguran sus adversarios, sino que regresará al trópico de Cochabamba, lugar en el que inició su carrera política.

“No tengo por qué escapar porque no he robado nada” declaró el Presidente derrocado.

El Vicepresidente de Bolivia, Álvaro García Linera, también renunció a su cargo, así como la mayoría de los integrantes de su gabinete.

Poco antes, cuando todavía era Presidente, Evo Morales había anunciado que haría nuevas elecciones presidenciales, tras el informe de la Organización de Estados Americanos en el cual se informó que había, según ellos, “graves irregularidades” en los comicios.

En su último mensaje publicado en la red social Twitter, Evo Morales denunció que la Policía Boliviana tiene una orden de aprehensión ilegal en su contra y manifestó que grupos violentos ya habían asaltado su domicilio.

Fuerzas Armadas y Policiales, detrás del Golpe de Estado

Antes del anuncio de Evo Morales, las Fuerzas Armadas de Bolivia y la Policía Boliviana le habían pedido renunciar a su cargo para “pacificar al país”.

El comandante en jefe de la institución castrense, Williams Kaliman, y el comandante de la Policía Boliviana, Yuri Calderón, leyeron desde sus respectivas oficinas, un comunicado en el que pidieron la renuncia de Evo Morales a la Presidencia de Bolivia.

“Luego de analizar la situación conflictiva interna, sugerimos al Presidente del Estado que renuncie a su mandato presidencial permitiendo la pacificación y el mantenimiento de la estabilidad, por el bien de nuestra Bolivia”, señaló Kaliman.

General Williams Kaliman. Foto: Especial

Los militares también pidieron “al pueblo boliviano y sectores movilizados deponer las actitudes de violencia, desorden entre hermanos, para no manchar con sangre, dolor y luto a nuestras familias”.

En un video difundido por la Policía Boliviana, Yuri Calderón también leyó un comunicado en el que expresó que la institución se suma “al pedido del pueblo boliviano de sugerir al señor Presidente Evo Morales presente su renuncia para pacificar al pueblo de Bolivia en estos duros momentos que atraviesa nuestra nación”.


El jefe policial dio este mensaje “al pueblo de Bolivia” y a sus “camaradas que están movilizados” desde el sábado en la unidad antimotines cerca de la plaza Murillo, sede de los palacios de Gobierno y Legislativo.

México rechaza el Golpe de Estado y  ofrece asilo político

Tras la consumación del Golpe de Estado en Bolivia, el Presidente Andrés Manuel López Obrador reconoció a Evo Morales por haber tenido una actitud responsable y haber decidido renunciar antes que exponer al pueblo a la violencia.

Poco antes, el Presidente López Obrador había anunciado su respaldo a la decisión tomada por Evo Morales de repetir la elección presidencial y hasta se atrevió a criticar a la OEA por no haberse manifestado de la misma manera contra el fraude electoral realizado en México en el año 2006, cuando Felipe Calderón llegó a la Presidencia en medio de fuertes reclamos populares en su contra.

Por su parte el secretario de Relaciones Exteriores (SRE), Marcelo Ebrard, condenó el Golpe de Estado en Bolivia y la operación militar en curso para derrocar a Evo Morales de la Presidencia.

Ebrard anunció que México le ofrece asilo político a Evo Morales en caso de que así lo requiera e informó que hasta ahora, la Embajada de México ha dado asilo a 20 bolivianos del Ejecutivo y Legislativo, en la residencia oficial en La Paz, Bolivia.