Desde poquito después de las seis de la mañana comenzó el run run: “que la Denise Dresser anda formada para entrar a la mañanera de AMLO”.

Las redes comenzaron a “calentarse”: “qué preguntará la doctora”, se cuestionaban unos; “qué ridiculez dirá esta señora”, manifestaban otros.

La presencia de Dresser tenía aún más morbo porque, un día antes, vía Twitter, la profesora del ITAM había culpado al gobierno que encabeza Andrés Manuel López Obrador de que un juez hubiera autorizado embargar los bienes de Sergio Aguayo por una demanda que Humberto Moreira, ex presidente del PRI, había emprendido contra el académico hace 4 años.

Había hecho, pues, el ridículo. ¿Y hoy acudiendo a la mañanera de AMLO?

Morbo. Morbo. Morbo.

No cabe duda, muchos se frotaban las manos para ver haciendo un show a quien, desde la academia y el “análisis político”, se presume como crítica, objetiva, audaz y hasta impoluta.

Hay que tener en cuenta que Dresser genera un rechazo enorme. No sólo por sus críticas hacia AMLO que en realidad demuestran un odio a AMLO, sino porque representa, de cierta forma, lo “fifí”, lo clasista: lo “gente bien” que deprecia al pueblo pero que se viste de “progresista”.

La mañanera comenzó con una exposición de la situación de Petróleos Mexicanos (Pemex). Dresser estaba sentada en la segunda fila, justo en medio. Iba vestida con un abrigo rojo que resaltaba.

En la primera ronda de preguntas, relativas a Pemex, ella no levantó la mano. Volteaba a ver a los reporteros que ha criticado en no pocas ocasiones con un tufo de superioridad intelectual.

Cuando se terminó el tema de Pemex, Andrés Manuel López Obrador, en un acto de enorme humildad y de reconocimiento hacia una de las personas más críticas de su gobierno, dijo “tenemos una invitada, una periodista profesional”, y le dio la palabra a Denise Dresser.

Ella dijo: “Buenos Días, señor Presidente, Denise Dresser, orgullosamente de Reforma y la revista Proceso”.

Todos esperaban, o algunos lo hacían, que Dresser fuera dura. Que cuestionara a AMLO de una forma inteligente. Que hiciera un show estilo Jorge Ramos. Que se presentara como ruda con argumentos, datos e ideas.

Y pues aunque lo intentó, no le dio.

Quiso usar el tema de Sergio Aguayo para comenzar a cuestionar a AMLO y “obligarlo” a comprometerse a “respetar” a los periodistas y no impulsar “leyes” que vayan en contra de la libertad de expresión. Pero lo hizo todo mal y se mostró como una persona que divagó y que usó lugares comunes e información imprecisa.

AMLO se mostró tranquilo, y en sus respuestas dejó en evidencia la ignorancia de Denise Dresser en temas básicos del funcionamiento del gobierno mexicano.

La académica del ITAM basó toda su argumentación en un supuesto documento de trabajo “filtrado” a los medios donde “gente de la Fiscalía” prepara un código penal donde se reviven delitos como “la difamación”.

Cuando Dresser le pidió a AMLO que se comprometiera a no apoyar ninguna reforma que vaya contra los periodistas, éste le respondió con un tono tranquilo a la académica: “Lamento mucho Denise que me confundas con los gobernantes anteriores”.

Al ver que la respuesta de AMLO la dejaba mal parada, Dresser buscó escaparse aduciendo que sólo evidenciaba que el gobierno “trabajaba con insumos” para una reforma que parecía revivir un pasado autoritario.

Fue ahí que AMLO la dejó como quien usa noticias imprecisas para golpear: “para empezar, lo que dices no es cierto. No tengo nada que ver con la supuesta reforma”.

Dresser intentó contrarrestar desesperadamente: “pero el fiscal general de la república sí…”.

AMLO respondió seguro: “El fiscal general, en el caso de que sea cierto, es autónomo”, y fue ahí que espetó una pregunta que debió haber dolido a Dresser: “¿Creo que eso sí lo sabes?”

La respuesta de Dresser provocó en ella un gesto que muchos interpretaron como de “ridículo”, y que comenzó a circular profusamente en redes sociales.

Reacción de Denise Dresser a respuesta de AMLO.

Después de eso, Dresser ya lo que quería era concluir con su participación. AMLO, con suma tranquilidad, evidenció además que quien había exonerado a Moreira había sido el PAN de Felipe Calderón.

Dresser, como quien se ve perdida, intentó asirse a lo único que le quedaba: mostrar que el actual gobierno no perseguía a Moreira, a lo que AMLO, nuevamente, la evidenció: “creo que tienes que tomar en cuanta que, lo que era la Procuraduría, ahora la Fiscalía, es una institución autónoma”.

Ahí Dresser, sacando una especie de orgullo, dijo que lo sabía, que incluso ella había sido parte del “Colectivo Fiscalía que Sirva”, y que no les hicieron caso en todo y que por eso estaba mal la Fiscalía. Pero dijo: “esperemos que su autonomía no sea una simulación”.

AMLO respondió: “claro que sí”.

Ahí, Denise quizás debió haber terminado su intervención. Pero no. Y fue cuando se mostró más ignorante de procesos básicos en el funcionamiento del Estado mexicano. Buscando el “compromiso” de AMLO, dijo: “Si Alejandro Gertz Manero el primero de febrero, presenta un código penal único que contenga este tipo de medidas ¿usted desde esta tribuna las va a condenar?”.

Y AMLO respondió: “Claro que sí, pero además, la facultad de presentar iniciativas de reforma corresponde al Presidente, al titular del ejecutivo y a los legisladores”.

Eso, seguramente, le dolió a Dresser.

AMLO, en la intención de mostrar que esa “filtración” era o falsa o no tenía impacto, contó cómo se había enterado de eso: “Hicieron todo un escándalo [por la supuesta filtració]. [Pero] Hasta les puedo explicar cómo me enteré de esta supuesta ley”.

Y ahí describió todo:

De repente, viendo el Financiero, que lo veo diario, porque me importa mucho si se aprecia o si se deprecia nuestro peso. Es una nota que sigo diario, veo ahí que enumeran una, dos, tres, las más importantes, y veo ahí: “nos quiere encarcelar a todos”. Y pues me llamó la atención. Ése que quería meter a la cárcel a todos, ese hombre autoritario, casi dictador, era yo. Y ahí me entero de que había una ley donde se iban a cancelar todos los derechos, ahí me enteré. No la he visto, no la conozco. Entonces, no tiene nada que ver con nosotros. Nosotros tenemos el compromiso de garantizar la libertad de expresión, de manifestación de las ideas, el derecho a disentir.

Denise, como quien pide que se acabe ya la discusión, dijo: “le tomo la palabra, y aquí estaré el 1 de febrero, espero que usted se pronuncie y aquí estaré. Muchas gracias. Eso es todo”.

Es decir, a Dresser, hoy en la mañanera, no le fue bien. Y es que ella, que se siente la súper crítica e intelectual, quedó como una académica que no conoce ni quién presenta las iniciativas de ley en el Congreso.