El transporte público en el Estado de México está cambiando, pero sin dejar a nadie atrás. Con la reciente actualización al costo del pasaje, el gobierno de Delfina Gómez Álvarez busca equilibrar una ecuación complicada: mejorar el servicio sin golpear el bolsillo de las familias mexiquenses.
A partir del 15 de octubre, el nuevo esquema entra en vigor con una consigna clara: la modernización debe tener sentido social. Por eso, los sectores más vulnerables —personas con discapacidad, adultos mayores y niños menores de cinco años— seguirán contando con beneficios preferenciales.
Los adultos mayores continuarán pagando solo 12 pesos al mostrar su credencial del INAPAM, mientras que los niños menores de cinco años seguirán viajando gratis. La idea es simple: quien más necesita moverse, debe poder hacerlo sin obstáculos ni costos excesivos.
El gobierno escuchó al sector transportista, que pedía un aumento mayor, pero optó por poner primero a la gente. A cambio, los concesionarios asumieron compromisos concretos: mejorar la calidad del servicio, capacitar al personal y renovar unidades para ofrecer un transporte más seguro, digno y eficiente.
La medida no es aislada. Forma parte de un plan integral para fortalecer la movilidad en los 125 municipios del estado. Un esfuerzo que busca que el transporte deje de ser un problema y se convierta en un aliado cotidiano para millones de personas.


































