Después de dos años al frente del gobierno del Estado de México, Delfina Gómez Álvarez cierra un ciclo con un dato que, más allá de interpretaciones políticas, impacta directamente la vida cotidiana de millones de mexiquenses: una reducción del 29.1 por ciento en la incidencia de delitos de alto impacto entre enero y noviembre de 2025 en comparación con el mismo periodo inmediato anterior.
Ese porcentaje no es una cifra aislada ya que resume una tendencia que contrasta con el incremento de 43.7 por ciento registrado en 2023, el último año del gobierno anterior de Alfredo del Mazo, cuando delitos como el homicidio doloso, secuestro o robo en vía pública mostraron una trayectoria ascendente.
¿Por qué esto importa para la ciudadanía?
- Homicidio doloso, una de las expresiones de violencia más sensibles para la sociedad, reportó una caída sostenida a lo largo de 2025. De un pico de 136 víctimas en enero se pasó a 82 en noviembre, una baja cercana al 40 por ciento.
- Extorsión, otro delito que afecta directamente la vida económica de familias y comercios, cayó más de 53 por ciento en el mismo periodo, según cifras oficiales.
- Robo a transeúnte, al transporte público, y trata de personas mostraron también disminuciones relevantes, aunque con variaciones mes a mes.
No todos los rubros bajaron de manera uniforme: el narcomenudeo y algunos delitos de violencia familiar tuvieron altibajos, lo que indica retos persistentes.
¿Qué explica este cambio?
Las autoridades atribuyen la mejora a una combinación de estrategias de seguridad focalizadas, coordinación entre órdenes de gobierno y la operación de las llamadas Mesas de Paz. La lógica es simple: más presencia coordinada y acciones precisas en zonas de mayor incidencia delictiva, reforzadas con operativos conjuntos y labores de inteligencia.
Analistas consultados por medios destacan que estas dinámicas —aunadas a trabajo regional con otras entidades circundantes y a la cooperación con el gobierno federal— han permitido políticas más efectivas y focalizadas en comparación con años recientes.
De los números a la percepción ciudadana
Las cifras oficiales muestran tendencias claras: menos homicidios, menos robos graves, menos extorsiones. En suma, después de un año marcado por un descenso generalizado de delitos y con un contraste notorio respecto a la administración anterior, el desafío para 2026 será mantener y profundizar estas tendencias sin perder de vista la seguridad sentida.

































