Diversos ex funcionarios, empresarios y periodistas -a quienes la justicia va cercando conforme se juntan las pruebas de los delitos que cometieron- claman hoy ser “perseguidos políticos”. Pero ¡no son perseguidos políticos, son políticos perseguidos por la justicia!

Emilio Lozoya, Rosario Robles, Luis Videgaray, Tomás Zerón, Alonso Ancira, Carlos Romero Deschamps, Vicente Fox, Carlos Loret, Felipe Calderón, Cárdenas Palomino y… la lista sigue y sigue.

Cada vez que son mencionados, detenidos o que se exhiben pruebas que muestran el contubernio, los crímenes o el saqueo de recursos públicos en que participaron, se les hace muy fácil decir que se les persigue por causas políticas. Ni siquiera se les ocurre salir a defenderse aportando algún tipo de prueba, les basta con victimizarse y apostar al olvido o a encontrar un juez a quien puedan sobornar para salir del atolladero. Aunque cada vez les es más difícil, y ahí están los claros ejemplos de Rosario Robles, Alonso Ancira y Emilio Lozoya.

En el último capítulo de esta historia, Ildefonso Guajardo, exsecretario de economía del priista Enerique Peña Nieto, repite lo que ya es un mantra de todos esos delincuentes de gobiernos pasados “¡es persecución política!”

A este señor que, con esa sensibilidad característica de los economistas priistas, decía ante los gasolinazos que los pobres no comen gasolina, comen tortillas…”, se le acusa por parte de la Fiscalía General de la República (FGR) de enriquecimiento ilícito entre el 2014 y el 2018, precisamente los años en que fue altos funcionario público.

La investigación que se le sigue se inició ya hace varios meses, y él sí estaba enterado de ella. Es más, desde marzo ofreció presentar pruebas en su descargo, cosa que no hizo, por lo que se le abrió un juicio y se le ha impedido salir del país. No es la primera vez que este señor Guajardo es señalado de actos indebidos. Está también en la lista de los señalados por Lozoya en el caso de la estafa con la empresa Agronitrogerados.

El Sr. Guajardo tiene fuero porque fue electo como diputado por el PRI y esto hará que sea tortuoso y largo el camino para juzgarlo, pero, por lo pronto, baste con que ya está señalado y marcado al igual que muchos otros de los que han saqueado al país.

Tendremos que acostumbrarnos a ello. Ahí viene el caso Carlos Loret de Mola y sigue saliendo a cuentagotas los asuntos del caso Lozoya, de empresarios defraudadores como Miguel Alemán, etcétera

El trabajo de la justicia mexicana parece lento, pero cuando da resultados, los afectados buscan que sea la política quienes les exculpe, no las pruebas.