¿Alguien pensó que la oposición a Andrés Manuel López Obrador iba a ser educada y lo dejaría “trabajar” los primeros meses de gobierno? ¿Acaso creyeron que, en un acto de conciencia y rompiendo toda animadversión, los críticos de AMLO iban unir fuerzas con la nueva administración para cambiar el país?

Eso no se iba a dar, estaba muy claro. Por más amplia que hubiera sido la ventaja de AMLO en una elección, la oposición no iba a cambiar la actitud que ha tenido con el tabasqueño desde hace más de 18 años.

La cuestión es qué tipo de oposición están siendo los que se hacen llamar “críticos” de Andrés Manuel.

Hay momentos en que los distintos grupos políticos de un país, a pesar de sus diferencias, se pueden (y es conveniente) unir. Luchas que no pueden ser rechazadas. Puede haber desavenencias, puede haber rencores, incluso odios, pero también hay aspiraciones más trascendentes para las naciones.

Un ejemplo reciente fue en enero 2017. Donald Trump visitaría el país ya como presidente, en uno de los momentos de mayor ira del estadounidense hacia los migrantes mexicanos. En un mitin en el Estado de México, Andrés Manuel López Obrador indicó que eran “momentos de unidad” de debía apoyar a Enrique Peña Nieto, y dijo que en situaciones así “todos debemos apoyar, tenemos que hacer un frente de unidad, un frente para la unidad nacional en defensa de los migrantes, los trabajadores, los empresarios mexicanos y de los intereses nacionales”. Es decir, el máximo líder opositor apoyando una acción del gobierno en turno.

La lucha contra el robo de combustible es una lucha importantísima. Representa para el país una sangría enorme. Miles y miles de millones pesos que se roban. Y peor aún, hurtan la gasolina que se compra en Estados Unidos. Es decir, el Estado invierte para que le sea saqueada esa inversión.

El echar a andar la estrategia en contra del robo de combustible era algo que se precisaba hacer y de forma contundente. Muchos de quienes se oponen hipócritamente a esta estrategia argumentan que “no fue bien planeada”. Y son hipócritas porque algunos de ellos sí saben el problema, las implicaciones que tiene, la gente que está inmiscuida en el robo de combustible.

¿Si imaginan que la estrategia se hubiera anunciado con un mes de anticipación, para que todos los implicados pudieran estar al tanto de todo e idear estrategias de reacción?

Además, la estrategia ha funcionado. Sin duda, el desabasto que ha producido, ha afectado a la ciudadanía en ciertas entidades de la República, la cual, en la mayoría de los casos, ha entendido la importancia de la lucha y la apoya.

Pero la oposición no, y ha pasado por varios momentos de crítica.

Primero fue el rechazo al “no avisar” y al “aventarse” contra “un monstruo” poderosísimo. Es decir, a la acción de AMLO la ridiculizaron, mencionando que no tendría éxito y que sería un completo fracaso.

Como ello no les funcionó (porque funcionó la estrategia), echaron a andar otra narrativa, la cual afirmó que el objetivo era bueno (acabar el robo de combustible), pero la forma no, porque afectaba a la ciudadanía.

Como esa narrativa tampoco les funcionó, ahora están optando por otras dos: una, que menciona que en realidad el desabasto de gasolina no es por la lucha contra el robo de combustible, sino porque el actual gobierno dejó de importar gasolina y pues no hay combustible. Para ello se apoyaron de un artículo tendenciosos del diario The Wall Street Journal. Esa explicación, que llama en realidad al pánico en la ciudadanía, tampoco es muy creíble.

Otra narrativa que han inventado está basada en un artículo de opinión de Los Angeles Times (que se quiere hacer pasar por reportaje), basado solamente en opiniones de personas que tiene amplia trayectoria en eso de odiar a Andrés Manuel, para indicar que el desabasto es “autoinflingido”, es decir, que el propio gobierno lo produce por su incapacidad.

Evidentemente, que exista desabasto en ciertas ciudades del país es una gran “oportunidad” para que la oposición golpee a Andrés Manuel, para que diga: “miren, es una mierda de gobierno y apenas tiene mes y medio”.

Sin embargo, esas críticas que hacen, las están realizando a acciones que nunca se habían hecho, es decir, va en contra de ese gigante desfalco que significa el robo de gasolina. Y el argumento de que “pues estoy con el objetivo, pero no con las formas”, es un argumento absurdo, porque la estrategia ha funcionado y conforme pasan los días es menos el combustible que se roban. Es decir, cada vez, como país, nos saquean menos.

La cuestión aquí es la irresponsabilidad de la oposición, porque está criticando no a una estrategia, sino lo que está haciendo (en aras de “golpear” a AMLO) es criticar una de las pocas acciones que, en los últimos años, se han hecho de forma contundente para luchar contra la corrupción.

Y eso, sin duda, es una irresponsabilidad de esos opositores que solamente evidencia su pobreza de miras, lo corrupto de sus intenciones y lo poco que les importa el país y el bienestar de la gente.