Mediante un acuerdo de cooperación con la Unión Europea, el gobierno de la Presidenta Claudia Sheinbaum impulsa al Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec como una ruta logística alternativa al Canal de Panamá. La apuesta es diversificar las opciones de transporte entre el Atlántico y el Pacífico, reducir cuellos de botella y ofrecer mayor resiliencia a las cadenas globales de suministro.
El corredor conecta Salina Cruz, Oaxaca, con Coatzacoalcos, Veracruz, mediante una línea ferroviaria modernizada de aproximadamente 300 kilómetros, además de puertos ampliados y polos de desarrollo industrial. Este esquema permite trasladar contenedores, graneles y energía (como gas) en tiempos competitivos, aprovechando la posición geográfica de México como puente natural entre mercados europeos, americanos y asiáticos.
El acuerdo con Europa —que incluye cooperación portuaria y logística— busca articular rutas marítimas desde puertos europeos hacia México y, desde ahí, un cruce interoceánico ferroviario sin depender exclusivamente del Canal de Panamá. Para los operadores internacionales, esto significa una alternativa confiable frente a episodios de saturación o restricciones operativas, además de una mayor flexibilidad para planear envíos y reducir riesgos.
Más allá de la competencia directa, el enfoque es complementar la infraestructura global. Con el Corredor Interoceánico, México busca ampliar la capacidad logística regional, atrae inversión productiva y fortalece el nearshoring, al tiempo que ofrece a Europa una vía adicional para su comercio transcontinental. En conjunto, el acuerdo posiciona al país como un nodo clave del comercio del siglo XXI.

































