La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) destacó que en la última década, México ha sido el país con mayor disminución de la pobreza gracias a las políticas laborales y sociales impulsadas por el ex Presidente Andrés Manuel López Obrador y la Presidenta Claudia Sheinbaum.
Esta comisión internacional atribuye la baja en la pobreza y la desigualdad principalmente a las políticas salariales, el fortalecimiento del salario mínimo y la expansión de programas sociales impulsados por la 4T. Durante la la presentación del “Panorama Social de América Latina y el Caribe 2025”, José Manuel Salazar-Xirinachs, secretario ejecutivo de la Cepal, explicó que solo México y Brasil fueron responsables del 60% de la reducción de la pobreza en toda la región el último año.
El organismo subrayó que, además del mercado laboral, las becas universales, las transferencias a población vulnerable y la ampliación de las pensiones a adultos mayores jugaron un papel relevante en la disminución de carencias por ingresos.
Según la Cepal, en 2024 México cerró con una reducción de 0.6 puntos porcentuales en pobreza extrema y 3.1 puntos en pobreza general, lo que lo convirtió en el país más influyente en la mejora regional. Por su parte Brasil aportó otro 30% de la reducción total en pobreza, mientras que en pobreza extrema México contribuyó con el 49% del avance latinoamericano.
En toda la región, 25.5% de la población —unos 162 millones de personas— permanecía en situación de pobreza el año pasado, la cifra más baja desde que existe comparabilidad estadística. La pobreza extrema, por su parte, alcanzó a 9.8% de la población.
Entre 2014 y 2024, México logró la reducción más acelerada en pobreza y pobreza extrema en América Latina, con una disminución promedio anual de 2.3 y 0.8 puntos porcentuales, respectivamente. Este progreso también se reflejó en la desigualdad: el índice de Gini pasó de 0.50 a 0.43, equivalente a una reducción del 14%.
Pese a los avances, la desigualdad continúa siendo un reto central.
En México, el 10% más rico concentra 33.5% del ingreso, mientras que el 10% más pobre apenas capta 2%. La Cepal advierte que la desigualdad real podría ser mayor si se integran registros tributarios y cuentas nacionales, estimando que el estrato más rico superaría el 50% del ingreso total.



































