Los conservadores aún le lloran al Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM) que inició Enrique Peña Nieto, sin embargo el ex mandatario apenas pudo concluir con la instalación de los pilotes para su cimentación. El nivel de avance de toda la obra hasta su cancelación, fue de 21 por ciento. 

La obra, según lo dicho por el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO), quien este miércoles supervisó el avance, se estaba convirtiendo en un barril sin fondo al que se le aportaban recursos cada vez más elevados. Con Peña Nieto, la obra contó con aportaciones federales por 18 mil millones de pesos, más bonos en dólares y certificados. Para el 2018, su presupuesto  había aumentado a los 305 mil millones de pesos.

En cambio, para el aeropuerto de Santa Lucía, el Gobierno de AMLO sólo ha gastado hasta el momento mil 500 millones de pesos, de los 74 mil millones de pesos que están etiquetados, de acuerdo con la información del Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF).

Construcción del Nuevo Aeropuerto en Texcoco. Foto: Especial

López Obrador aseguró que su proyecto, el Aeropuerto Felipe Ángeles, está al 50 por ciento y quedará listo para marzo del año 2022. Destacan las dos pistas nuevas –una de 4.5 kilómetros y la segunda perteneciente a la base militar, de 3.5– y el avance en las obras de la terminal central, la concluida torre de control y la barda perimetral, que tendrá más de 35 kilómetros.

“Es todo un acontecimiento, de modo que hoy es un día muy importante. Son de esas decisiones que se han tomado, afortunadas, en beneficio del pueblo. A los mercaderes, a los corruptos, a sus achichincles, no les parece, no les gusta, pero ofrecemos disculpas si se causan molestias con el combate a la corrupción”, dijo el mandatario en su conferencia, antes de aterrizar en Santa Lucía.

Este jueves volvió a referirse al tema, y dijo que se han ahorrado más de 225 mil millones de pesos.

“Todo un acontecimiento porque en muy poco tiempo se ha avanzado mucho; es el aeropuerto en construcción más importante del mundo, el más grande, con tecnología más avanzada, con estándares de calidad de primer orden”, dijo. 

De acuerdo con los datos del Grupo Aeroportuario de México (GACM) de la obra pasada que expone el portal Sin Embargo,  en lo que más avanzaron, fue en la colocación de los pilotes de cimentación, del que se reportó un avance del 100 por ciento. Pero es lo único. Las otras tareas en las que se avanzaron en mayor medida fueron en la losa de cimentación (un 74 por ciento), en la pista 2 (63 por ciento), pista 3 (53 por ciento) y en la limpieza, nivelación e instrumentación de la pista 6 (78 por ciento).

La construcción de la red de distribución eléctrica que avanzó un 0.25 por ciento, la construcción de la Torre de Control (31 por ciento), la terminal de pasajeros (4 por ciento) y las plataformas de la terminal (1 por ciento).

Construcción del Nuevo Aeropuerto. Foto: Especial

Lo que es más, un estudio elaborado por la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), en ese entonces dirigida por Javier Jiménez Espriú, determinó que por la “planeación deficiente” el proyecto resultaba oneroso y complejo, además de que los cambios constantes elevaron considerablemente el costo de la construcción.

“La solución financiera planteada presentaba graves irregularidades de concepción y contratación y comprometía las decisiones soberanas a través de complejos instrumentos de ‘blindaje’, que significaban compromisos severos para las administraciones siguientes […] apenas teniendo un avance del 21 por ciento, había ya generado graves impactos, en algunos casos irreversibles e incompensables, para toda la región”, agrega el informe.

Resultó “irresponsable” el hecho de que el contrato para construir el Edificio Terminal se licitó y adjudicó por un monto de 85 mil millones de pesos, sin disponer de un proyecto ejecutivo que incluyera la ingeniería de detalle, lo que provocó una demanda por parte del Consorcio ganador al Grupo Aeroportuario en octubre del 2018, ya en plena construcción de la terminal.

El aeropuerto de Santa Lucía tendrá capacidad para unos 20.5 millones de usuarios al año y espera recibir unos 85 millones en varias etapas de construcción que se cumplirán en las próximas tres décadas 2030, 2040 y 2050.

Santa Lucía operará a la par del actual AICM y con el de Toluca, y entre todos tendrán disponibles seis pistas.