A Ingrid la mataron de una forma muy cruel. Y no conformes con ello, publicaron, compartieron y difundieron las fotografías de su muerte, tanto los policías, como los peritos, los medios y la vil sociedad. Porque a las mujeres no se les respeta ni muertas.

El caso de Ingrid fue uno de los diez –o no sabemos cuántos más– feminicidios que ocurren cada día en México. Otra de las vidas que la indiferencia nos arrebató.

Y a pesar de la terrible situación que vivimos las mujeres, ni los políticos, ni los periodistas, ni los defensores de derechos humanos, ni los investigadores, ni los “progresistas” de izquierda, ni nuestros propios amigos, padres, hermanos y compañeros se atreven a comprender la dimensión de todo lo que está pasando.
Lo peor de todo es que la derecha se está colgando de la lucha feminista que ha empujado todos los días y sin descanso para que las mujeres podamos ser libres.

Un caso de muestra: El día de ayer, México Libre, la asociación que Felipe Calderón y Margarita Zavala quieren hacer partido político, publicó desde sus redes sociales una sesgada encuesta en la que quisieron señalar a Andrés Manuel López Obrador como un presidente incapaz de frenar y combatir el feminicidio.

El propio Felipe Calderón no dejó pasar la oportunidad de la terrible crisis que vivimos las mujeres, para presionar más sobre la herida y desatar la furia social en contra de la Cuarta Transformación.

Su estrategia es desesperanzar a las mujeres y los hombres libres, buscar que se desilusionen y crean que da lo mismo tener a AMLO, a Peña Nieto, a él mismo o a Fox en la Presidencia.

Increíblemente, este hombre que dejó al país hecho una fosa común, ahora se aprovecha de nuestra lucha, de nuestros dolores y de nuestra rabia. Y como él, muchísimos más.

No lo podemos permitir. Es hora de ponerle un alto a Calderón, a la derecha y a los conservadores, para que dejen de una vez por todas de lucrar con nuestras tragedias y beneficiarse políticamente, pasando por encima de nuestra lucha y portando una falsa bandera de paz, después de que han sido ellos quienes nos han criminalizado, objetivizado, violentado nuestros cuerpos, nuestras voces,  nuestra libertad y hasta nuestras propias vidas.

Lo más lamentable de todo es que el presidente López Obrador en lugar de atender nuestro reclamo, de colocar el problema dentro de su agenda prioritaria, de solidarizarse con las víctimas y hacerse responsable, pide que dejemos de pintar las paredes.

AMLO no ha podido entender el problema de los feminicidios, ni darles la importancia que se necesita. No comprende que en su gran mayoría, las muertes de miles de mujeres no solamente son el resultado de la violencia estructural que heredamos tras la larga noche neoliberal y falsa “guerra contra el narcotráfico” emprendida por la derecha ruin, sino que son consecuencia del machismo arraigado en nuestra sociedad y del patriarcado que debemos desterrar y combatir, palmo a palmo en todos los espacios de nuestro país.

Por eso es necesario que el Presidente Andrés Manuel López Obrador, como se lo dijo la misma periodista Frida Guerrero en la conferencia mañanera, vea lo que está pasando y logre entender la urgencia de las exigencias feministas.

¿Qué podemos hacer desde nuestras trincheras? Aquí algunas de las propuestas:

1.- Es necesario que seamos críticos y cuestionemos nuestras acciones, desde la ciudadanía pero también al interior de los gobiernos, especialmente dentro de la Cuarta Transformación.

2.- Sacudir las instituciones burocráticas, creadas para modificar las condiciones de nuestras vidas, impulsando la implementación de políticas públicas orientadas a atender de forma prioritaria los crímenes contra las mujeres que restringen nuestra libertad a decidir sobre nuestros propios cuerpos y qué atentan contra nuestras vidas.

3.- Denunciar desde nuestras redes, con nuestros amigos y en nuestros círculos sociales, cada vez que nos demos cuenta que la derecha intenta apropiarse de nuestra lucha. Solo así podremos combatir los discursos maniqueos que esparcen a los cuatro vientos, después del silencio que guardaron durante décadas y haber provocado el enorme desastre de violencia que nos lastima a todas.

Es importante hacerlo porque ellos tienen el objetivo de crear una percepción de caos para generar inestabilidad política y no les interesa para nada el verdadero propósito: que podamos estar vivas, seguras, libres y en paz.

4. Luchar por una atención especializada a víctimas sin prejuicios ni discriminación por parte de los servidores públicos, en conjunto con programas funcionales que prevengan la violencia contra las mujeres en cualquiera de sus formas.

No podemos seguir esperando. El Presidente debe entender, más allá del proyecto de nación y todo lo que se está haciendo bien en la Cuarta Transformación para lograr el bienestar que necesitamos, que la reconstrucción del país necesita también de acciones firmes e inmediatas para acabar con esta guerra en contra de las mujeres.