La empresa Kimberly—Clark de México, propiedad del empresario Claudio X. González Laporte, tuvo que retractarse mediante un comunicado, luego de que anunciara que no invertiría más en México en el corto plazo por no estar de acuerdo con las políticas de Andrés Manuel López Obrador. 

El director de la empresa, Juan Pablo González Guajardo, quien es hijo del magnate Laporte, dijo que “la economía se ha desacalorado significativamente y el consumo interno sólo esta creciendo un poco y, desafortunadamente, continuamos viendo anuncios de nuevas políticas por parte del Gobierno que podrían no ser lo que nos gustaría para comenzar a invertir en el corto plazo”.

Sin embargo rápidamente en redes sociales se armó una campaña para boicotear a la empresa, exhortando a los consumidores a no comprar sus productos, mediante los los hashtags #BoicotKimberlyClark, #BoicotAKimberlyClark y #ClaudioNoAmenaces, los cuales se convirtieron en tendencia.

Tuiteros publicaron las marcas de Kimberly Clark de productos de limpieza, pañales, pañuelos, papel higiénico, toallas sanitarias, junto con alternativas de otras empresas.

https://twitter.com/TheBigLudwig/status/1186643276419350528

De acuerdo con la revista Proceso, otro de los que convocaron a no comprar es Simón Levy, un exfuncionario de la Secretaría de Turismo.

Al parecer, la campaña para boicotear a la empresa surtió efecto, pues algunos tuiteros mostraron gráficas del desplome de acciones de la empresa. 

https://twitter.com/berkowitztorrez/status/1186709361684553729

Ante lo acontecido, la empresa Kimberly Clark tuvo que salir ante la opinión pública para aclarar que desembolsará 3 mil millones de pesos en 2019 y estimó que, para 2020, será “una cifra mayor”.

“Como se ha dado a conocer en los reportes financieros, durante 2019 la empresa invertirá alrededor de tres mil millones de pesos y se estima que en 2020 sea una cifra mayor, contrario a lo que se publica en algunas notas periodísticas y que hacen referencia a la llamada con inversionistas”, se lee en un comunicado de la empresa.

De igual manera, la empresa señaló que las declaraciones hechas por su director hacen referencia al “contexto nacional e internacional, en el que se observa un menor ritmo de crecimiento por lo que se requiere mejorar las condiciones para atraer más inversión en el corto plazo”, y que tampoco se expresaron  juicios particulares sobre políticas específicas.

Pablo González Guajardo, hijo de Claudio X. González. Foto: Especial.

Algunos especialistas entrevén este anuncio por parte del empresario, como un nuevo capítulo del enfrentamiento que  mantiene desde hace años con Andrés Manuel López Obrador, actual Presidente de México, una disputa que comenzó hace casi tres décadas cuando el tabasqueño disputó la elección presidencial en el 2006 y luego en el 2012,  ante el panista Felipe Calderón Hinojosa y el priista Enrique Peña Nieto, respectivamente.

En febrero de 2018, en plena campaña para las elecciones de julio de ese año, donde terminó con un amplio triunfo a favor de López Obrador, esté acusó al empresario de  ser “perverso e influyente”.

“Claudio X. González es perverso e influyente. Participó en el fraude electoral del 2006 y, en diciembre del 2012, recomendó al gobierno que aumentara la gasolina de 10 a 20 pesos por litro, y le hicieron caso. Ahora le está pidiendo a EPN que nos robe la Presidencia. Es temible”, dijo López Obrador.

Días antes de esa precisión, el pasado 31 de enero de 2018, López Obrador acusó al empresario de visitar al entonces Presidente Enrique Peña Nieto para pedirle que se robara la elección presidencial. Y esto fue lo que reveló a los medios de comunicación el ahora mandatario.

El Presidente Andrés Manuel López Obrador. Foto: Especial

“Pero lo que es chistoso”, dijo el entonces precandidato de Morena, “es la contestación de Peña –esto me lo transmitió un amigo de Peña–. Palabras más palabras menos, Peña le dijo a su amigo: ‘Mira éstos, me acusan de ratero’ –porque el hijo de Claudio X. González tiene una asociación, son de esas cosas kafkianas, tiene una asociación la familia para combatir la corrupción–. Y, dice Peña, ‘vinieron a pedirme que yo evitara que Andrés Manuel ganara la Presidencia. Me acusan de ratero y de corrupto en su asociación, pero ahora quieren que yo me robe la elección Presidencial. No cabe duda que son siniestros”.

Kimberly-Clark de México fue dirigida hasta 2003 por Claudio X. González Laporte, quien hoy preside el Consejo de Administración de la compañía. En el año 2003 el empresario dejó la dirección en manos de su hijo Pablo González Guajardo.

González también es miembro del Consejo Mexicano de Negocios (CMN), un núcleo que reúne a varios de los empresarios más poderosos del país, entre ellos varios que se han opuesto abiertamente a Andrés Manuel López Obrador.

Por ejemplo, a finales de 2017, el empresario declaró a finales de 2017 que “no queremos dar un paso para atrás, que es lo que nos propone uno de los candidatos, que quiere regresar al siglo pasado”. El Consejo Mexicano de Negocios está integrado por 50 empresarios, entre ellos, el actual presidente del Consejo, Alejandro Ramírez, de Cinépolis, de Grupo Lala, Grupo México, Bimbo, Banamex, Televisa, ICA, Grupo UMA o Grupo ADO. También Valentín Díez Morodo, Presidente del Consejo de Administración de la organización Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO) y Presidente del Consejo Mexicano de Comercio Exterior, Inversión y Tecnología (COMCE).

La empresa Kimberly-Clark de México lleva 93 años operando en el país con productos de consumo personal como toallas femeninas, pañales, servilletas, papel higiénico jabón y toallitas húmedas.

Actualmente cuenta con 18 marcas líderes en el mercado entre las que se encuentran Huggies, Kleen-Bebé, Evenflo, Kleenex Cottonelle, Depend, Kotex, Escudo, Suavel, Vogue, Pétalo y Depend.

Durante la administración de Enrique Peña Nieto, dicha empresa fue una de las más beneficiadas por la entrega de contratos de adjudicación directa. De acuerdo con una investigación publicada por SinEmbargo, durante el sexenio de 2012 a 2018 recibió un total de 2 mil 360 contratos, con un monto de 296 millones 115 mil 818 pesos.

De acuerdo con el Portal de Obligaciones y Transparencia, el grupo empresarial no tuvo que competir para ganar un solo contrato en este sexenio, pues a través de Diconsa recibió 2 mil 360 por adjudicación directa por un monto de 296 millones 115 mil 818 pesos.

La gama de los montos de los más de dos mil contratos de Kimberly-Clark con el Gobierno va desde convenios de 745 pesos hasta los que se firmaron por más de un millón de pesos, según la revisión de contratos que hizo el portal SinEmbargo. En este sexenio los abarrotes no comestibles de la compañía no han faltado en las tiendas de la Distribuidora Conasupo (Diconsa), que depende directamente de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol).

Kimberly-Clark de México también se benefició con 10 concesiones recibidas entre los años 1994, 1995, 1996 y 2001, para extracción de aguas nacionales y bienes públicos inherentes para uso industrial. El plazo de seis de ellas ya concluyó, tres son por 50 años y una no lo especifica.

De acuerdo con el Portal de Obligaciones y Transparencia, Kimberly-Clark cuenta con 10 concesiones recibidas por parte de la Comisión Nacional del Agua (Conagua). Tres fueron otorgadas en 1994 con una vigencia de 50 años, es decir, hasta 2044.

En cada una de estas concesiones la empresa tiene derecho de extraer aguas nacionales del municipio de Ixtaczoquitlán, Veracruz, para uso industrial.

Veracruz, Coahuila y Tlaxcala son los estados de donde el gigante papelero extrae la mayor cantidad de agua para uso industrial.

Con información de SinEmbargo