En abril 2009, cuando México era gobernado por Felipe Calderón, fue declarada en nuestro país la epidemia por una mutación del virus de la influenza, la H1N1.

Al declarar la epidemia, habían muerto 20 personas ya, en su mayoría en la Ciudad de México, y se habían suspendido las clases, se habían cerrado comercios y existía una posible alerta de pandemia por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Las pérdidas económicas alcanzaron casi 42 mil millones de pesos, es decir 0.334 por ciento del Producto Interno Bruto en 2009, según la Secretaría de Salud, más de mil personas perdieron la vida y más de 70 mil resultaron contagiadas.

No obstante, hubo quiénes resultaron beneficiados con este episodio:

Ricardo Salinas Pliego

Ante la crisis económica que enfrentaba nuestro país a consecuencia de la crisis sanitaria, los mexicanos de bajos recursos debieron acceder a créditos.

Eso benefició a tiendas como Elektra, operada por Banco Azteca, la cual aumentó sus ventas en 1.4 por ciento y el número de deudores con créditos ahí incrementó en 4 por ciento, según analistas económicos.

Cuando Salinas Pliego tomó la dirección de Grupo Salinas, en 1987, éste tenía 59 puntos de venta, pero la popularidad del empresario llegó hasta 1993, cuando compró licencias del espectro radioeléctrico, hoy TV Azteca.

Cuando en 2009 Felipe Calderón no perdonaba ningún espacio para comunicar su audacia para reaccionar contra la Influenza H1N1, evitando que se convirtiera en pandemia, le otorgó a TV Azteca 285 millones 160 mil 604 pesos del dinero público para una campaña de difusión.

Únicamente por difundir el despliegue extraordinario sobre el virus, TV Azteca recibió un contrato por 28 millones 750 mil pesos, haciendo que las acciones de la televisora en la Bolsa Mexicana de Valores subieran 17 por ciento.

En ese año, 2009, la fortuna de Salinas Pliego superó por primera vez los 10 mil millones de dólares, convirtiéndose en uno de los hombres más ricos de México y el mundo, según todas las listas de millonarios.

En aquél entonces, el empresario llamaba a la ciudadanía a no tener miedo frente a la epidemia:

“En tiempos de crisis e incertidumbre, este es por mucho, nuestro don más valioso porque nos permite establecer una distancia crítica frente a nuestros problemas, llámese crisis económica, desastres naturales o influenza”, dijo en su blog en aquél tiempo.

Pidió “contener el pánico y actuar racionalmente, tomando precauciones a nivel individual, pero considerando costos y beneficios potenciales”.

Hoy, casi 11 años después, ante la pandemia por el coronavirus Covid-19 el empresario compartió un discurso a través de su cuenta de Twitter en el que indica:

“Como van las cosas parece que no moriremos por coronavirus, sino de hambre. En México, la inmensa mayoría no vive de un sueldo, no vive de sus ahorros, ni del Gobierno. La inmensa mayoría vive al día, de manera que si la mayoría de la población deja de generar ingresos hoy, simplemente mañana no tiene qué comer”.

El contrato que en 2009 recibió Salinas Pliego del Gobierno de Calderón fue el cuarto más grande, superado sólo por uno otorgado a vacunas, así como la construcción de una planta para la producción de éstas y el servicio de vacunación.