El ex panista y ex presidente Felipe Calderón compartió ayer una imagen de una inundación en Tabasco, que ciertos medios atribuyeron a una anegación de las obras de la refinería de Dos Bocas.

La secretaría de Energía, Rocío Nahle, reconoció que llovió muy fuerte en Tabasco, pero que no resultaron afectadas las obras de la refinería.

 

Pero eso no le importó a Calderón, que, junto a la imagen, colocó el siguiente mensaje.

La cuestión es que Felipe Calderón, cuando fue presidente, decidió en 2009 construir una refinería, la cual se decidió edificar (después de una especie de concurso entre varias entidades) en el poblado de Atitalaquia, en Hidalgo.

Pronto, Petróleos Mexicanos (a cago del hoy “analista” Jesús Reyes Heroles) compró 700 hectáreas de terrenos a 520 campesinos para ahí edificar la refinería. A los vendedores, les prometieron trabajo.

La cuestión es que esa refinería, a pesar de que se tenía presupuesto para construirla y que se gastó mucho en sus proyectos, nunca se edificó. Sólo se levantó una barda. Nada más.

La cuestión es que esa refinería que nunca se construyó significó para el erario una “inversión” de 9 mil millones de pesos.

Hoy, los campesinos de Atitalaquia, en Hidalgo, no tiene sus tierras, ni trabajo.

Mientras, Felipe Calderón, critica un proyecto de refinería que, en menos de un año, lleva más avance que la refinería que él prometió edificar y en la cual se gastó más de 9 mil millones de pesos. Sí, 9 mil millones de pesos.