Durante años, Víctor Trujillo, mejor conocido como “Brozo”, ha utilizado a las mujeres de forma misógina para ganar “rating” en sus programas televisivos.

Sin embargo, ahora que Andrés Manuel López Obrador está en la Presidencia, se hizo pasar por “aliado” feminista y escribió un tuit para según él, solidarizarse ante los recientes feminicidios de la pequeña Fátima de 7 años y de la joven Ingrid, dos casos que han conmocionado desde hace unos días al país entero.

Desde el 2012, Víctor Trujillo con su personaje “Brozo”, enfrenta acusaciones de misoginia por presentar mujeres en diminutas prendas en “El Mañanero”, su programa de televisión que hasta hace un tiempo era transmitido en Televisa.

Ante los cuestionamientos sobre su comportamiento y el contenido misógino de su programa, en una entrevista con la periodista Carmen Aristegui, Víctor Trujillo aceptó ser “un misógino de muy amplio criterio” .

Y hasta llegó al extremo de burlarse de las críticas:

“Quizá les parezca ofensiva, porque no tiene ninguna estría”, le respondió a Aristegui, ante la insistencia de la periodista en su cuestionamiento de mostrar a las mujeres como un objeto sexual.

Desde el inicio de su carrera, Brozo ha usado a las mujeres con “cuerpos esculturales” como gancho televisivo en su programa para mantener a una audiencia en su mayoría masculina, atenta a la televisión.

Lo hizo en su programa El diario de la noche en TV Azteca, donde usaba a dos de sus colaboradoras con esos fines, a quienes llamaba “Las Nachas”. Una de ellas, Liliana Lago, inclusive fue conocida como La Nacha plus y llamada así desde ese entonces por la prensa de espectáculos.

Poco después, en su etapa en CNI Canal 40 y Televisa, repitió la fórmula machista, con una joven llamada Isabel Madow, a quien apodaba La Secre y durante todo el programa aparecía vestida con diminutas prendas y por si fuera poco, no emitía ninguna opinión, pues el “concepto” del programa consistía en simular que era una mujer muda, destinada sólo a escuchar los comentarios machistas de Trujillo.

Lo mismo hizo en su último programa en Televisa. Todos los días, una mujer de cuerpo atlético a la que él mismo le impuso el apodo de “Reata“, vestida con una falda corta y enseñando parte de las nalgas, se encargó de llevarle la información de las redes sociales, teniendo que soportar sus albures y comentarios misóginos.

Por estas conductas, en 2012 la Comisión de Equidad de Género de la Cámara de Senadores verificó su programa por posibles violaciones a los derechos humanos y a la dignidad de las mujeres y detectó que causaba en ese momento la estereotipación a nivel social del rol de la mujer, explotando a las mujeres en términos de su sexualidad y de su apariencia física.

Asimismo, detectaron que utiliza un lenguaje ofensivo y con un contenido misógino y sexista que ubica a las mujeres como objetos de placer o consumo.

“El documento en estudio sustenta sus consideraciones en los argumentos del investigador del Instituto de Investigaciones Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México, Raúl Trejo Delarbre, acerca de los malos contenidos en televisión y su defensa es que a la gente le gusta, además agrega que si en caso de que alguien se sienta agredido puede cambiar de canal o apagar el televisor”, decía el dictamen promovido por los entonces senadores perredistas José Luis García Zalvidea y Julio César Aguirrre Méndez.

Además, el documento añadía que “la oferta de programas televisivos es limitada y que el rezago cultural que vive la sociedad mexicana se debe a que la televisión se concentra en pocas manos y es el instrumento de información más usado por la población mexicana”.