Por: Jorge Gómez Naredo (@jgnaredo)

2 de abril de 2018.- Ricardo, cuando me meto a Facebook, ahí estás, ahí apareces. No te sigo, no me interesa seguirte, pero ahí surges de la nada: desde hace unos días siempre me topo contigo. Se nota que tu equipo de comunicación le está metiendo millones y millones de pesos a tu promoción. Y es que, a cada clic, a cada actualización de página, ahí andas, apareciendo sin que yo haya hecho algo para interesarme en ti.

Esto pasa en Facebook y también en Twitter. Te he visto en tu inicio de campaña, te he visto cantando con un niño wixárika. Te he visto con tu esposa. Te he visto con tu cara de sonrisa que parece robótica. Te he visto visitando un mercado. Te he visto o, más bien, he visto a gente con banderas del PAN dizque diciendo que eres lo máximo. Todo lo que haces y lo que compartes en tus redes sociales, sin yo quererlo, me aparece. Estás mancillando mi privacidad…

Pero, me doy por vencido: sé que estás invirtiendo muchísimo dinero en Facebook. Cientos de miles de pesos. Y claro, no puedo hacer nada ante esa fortuna que le estás dando a las redes sociales. Si quiero ingresar a Facebook o a Twitter, ahí tendré que verte. Lo asumo pues no sin pesar.

Ricardo Anaya en su inicio de campaña. Foto: Especial

Quizás por eso me comencé a interesar en algunos de tus spots. Y algo que me llamó la atención fueron las propuestas que le has robado a Andrés Manuel López Obrador. Sí, sí, me podrás decir que nadie posee una especie de copyright de las propuestas, pero, vamos, Ricardo, mira que decir lo mismo que ha dicho durante muchos años AMLO.

Lo que más me impresionó fue que, una de tus primeras propuestas, quizás la más concreta que hasta ahora has hecho (no de ésas de “vamos a cambiar al régimen”), haya sido una vil copia de una apuesta de AMLO: reducir el impuesto al valor agregado en la frontera de México con Estados Unidos.

Ricardo, ¿por qué copiar tan burdamente una propuesta? ¿Acaso pensaste que no nos daríamos cuenta? ¿Acaso nos crees tan estúpidos? ¿Acaso piensas que no tenemos memoria?

Ayer anunciaste que tendrás conferencias matutinas de aquí hasta que se termine la elección. Sí, sí, me podrás decir que eres libre de hacer lo que te venga en gana. Pero, ¿no recuerdas que Andrés Manuel, durante toda su gestión como jefe de Gobierno del Distrito Federal, tenía muy de madrugada una conferencia matutina para informar de lo que sucedía en la ciudad, para mostrar estadísticas y aclarar temas, para responder? ¿No te acuerdas?

López Obrador. al término de una de sus conferencias matutinas como jefe de gobierno del Distrito Federal. Foto: Cuartoscuro

Hoy, que tú hagas eso, es una copia, y deberías, mínimo, reconocerlo.

Pero ya veo tu estrategia: copiar lo que puedas de Andrés Manuel. Y ante eso, te pregunto, ¿no acaso dijiste que él era un anticuado? ¿No acaso has mencionado que él representa el pasado? ¿No acaso has dicho que él es populismo y todo mal y todo pésimo si llega a ganar? Entonces, ¿por qué copias sus propuestas? ¿Por qué copias sus formas de trabajar? ¿Por qué?

A como vas, copiando y copiando todo de AMLO, a veces pienso que cuando vayas a votar el 1 de julio, lo harás por AMLO y no por ti.