Hasta antes del coronavirus, la oposición había intentado todo y nada le había salido. Sus ataques a Andrés Manuel López Obrador parecían chistes. Hacían el ridículo. Se exhibían.

Hasta antes del coronavirus, AMLO iba viento en popa. Quizás la andanada de muchos grupos que lo odian y que se subieron a lucha feminista lo había desgatado un poco, pero era mínimo. No había realmente oposición.

La economía poco a poco iba recuperándose. El número de homicidios, si bien no habían disminuido, ya habían dejado de crecer. Millones de mexicanos recibían programas sociales y eso, pronto, comenzaría a dar resultados.

Digamos que todo iba muy bien. Excelente.

Y entonces llegó el COVID-19.

Y no es que a la oposición le salgan ahora las cosas y se haya recuperado. O que dejen de hacer el ridículo, o que ya no se exhiban. Lo siguen haciendo. Pero la realidad mundial nos ha metido en nuestras casas, nos ha afectado en nuestras economías, y nos ha llenado de un miedo a lo desconocido. Es decir, como humanos, estamos en pánico. Y eso se nota.

Por supuesto que la crisis mundial del coronavirus ha afectado el plan que tenía AMLO. Y es que, por lo menos, el país se va a medio parar dos o tres meses. Y eso va a calar en las economías mas vulnerables: la señora que vende tacos, la que tiene una cocina económica, el que vive al día.

Ayer, Andrés Manuel López Obrador dio un informe de gobierno, y dio el eje de su plan para enfrentar, económicamente, la crisis: por el bien de todos, primero los pobres.

Los de oposición, que siempre lo han criticado, estallaron. ¿Cómo era posible que dijera lo mismo? ¿Cómo era posible que no pidiera deuda? ¿Cómo era posible que no cancelara todos los proyectos económicos para enfrentar la pandemia?

El ataque fue brutal. Se buscó establecer dos ideas:

a) el gobierno de AMLO ya es un fracaso y lo que siga ya nada importa.

b) AMLO no terminará su sexenio

Sí, cuando iniciaba el sexenio de AMLO, la pregunta que muchos nos hacíamos era si la oposición se volvería golpista o se transformaría en una oposición crítica, pero democrática.

Hoy, comienza a apostar por la primera opción. Y no es porque le hayan faltado las ganas, pero antes no veían condiciones.

Hoy, aunque el gobierno de AMLO es estable, buscan transformar la crisis mundial del coronavirus en acciones para desestabilizar a AMLO y evitar que continúe en su cargo.

A eso le apuestan.

La cuestión es que esta estrategia de ellos tiene un problema esencial: la gente entiende perfectamente que la crisis del Covid-19 es mundial, y no una particularidad de México. Y eso es muy importante.

En el mundo, los países no saben aún cómo van a salir de todo. España, por ejemplo, estaba poco preparada para la contingencia médica, y menos para los efectos en la económica. Igual Italia. Incluso Estados Unidos.

México está preparado, aún con todas sus carencias estructurales, para enfrentar la contingencia médica, y hoy ya comienza a elaborar un plan ante los efectos económicos nocivos que aún no son visibles.

Pero a quienes buscan echar a AMLO eso no les importa. Quieren que todo se vaya al carajo, para con ello tener la justificación de decir: “AMLO no debe continuar en su puesto”.

Eso es mezquino, sin duda. Es totalmente falto de ética. Porque hoy se requiere la solidaridad de todos. Son tiempos de pandemia y ellos han optado por desestabilizar.

Sin duda, hoy el gobierno de AMLO enfrenta su más grande reto. Y no sólo el gobierno de AMLO, sino todos los gobiernos de todo el orbe

Pero hay que tener en cuenta que la actual administración federal se preparó para esta crisis desde enero. Hay un plan. Hubo una estrategia. Eso es una buena señal, y debe dar seguridad.

La crisis es brutal, pero la estrategia ha funcionado.

Cuando salgamos de ésta, porque sin duda vamos a salir, AMLO quedará más fortalecido que nunca, y la oposición quedará más hundida.