La carta del presidente Andrés Manuel López Obrador al Papa Francisco es de gran trascendencia histórica. Su contenido insta a la legítima reivindicación de nuestros orígenes, de nuestra historia. Es un documento que no debemos dejarla pasar por alto.

La historia no sólo se trata del estudio de los acontecimientos pasados, sino que es esencial para interpretar nuestro presente, nuestra realidad como individuos, como naciones y como humanidad. De igual manera, conocer la historia, saber de dónde venimos, nos prepara para el futuro, para saber a dónde vamos, y en el trayecto, nos permite construirnos y, cuando es preciso, a reconstruirnos.

Conocer nuestra historia es preciso para una transformación auténtica y consciente.  Esto lo tiene muy claro el gobierno que emprende la Cuarta Transformación (4T) al hacer énfasis día a día, en rescatar nuestra memoria histórica como país. El presidente López Obrador y su esposa Beatriz Gutiérrez Müller han demostrado ser de las personas que conocen con mayor profundidad la historia y la realidad de México.

Todos los días, Andrés Manuel López Obrador, en las conferencias matutinas, en entrevistas y en sus discursos (incluyendo el de Washington frente al presidente Donald Trump), responde preguntas, refrenda principios y explica nuestro contexto, expone nuestras fortalezas y problemáticas, reconoce la grandeza de nuestro país a través de la historia. Es mediante la historia que nuestro presidente deja claro que las convicciones y principios de la 4T se inspiran en los hechos y lecciones que han marcado la historia del pueblo mexicano y sus dirigentes. Él habitualmente rescata el ejemplo de personajes conocidos y de los héroes anónimos que lucharon por valores como la justicia, la democracia y la libertad, y de igual manera trae a la memoria el papel histórico de los conservadores que a lo largo de nuestra historia se opusieron a dichos valores. De cierto modo, todos los días a través de sus palabras, recordamos que esta lucha continúa.

Estas reflexiones vienen al encuentro debido a la labor de recuperación histórica de la Dra. Beatriz Gutiérrez Müller, quien viajó a Europa para estrechar lazos culturales y obtener -en calidad de préstamo- códices, objetos y documentos históricos que puedan exponerse en México el 2021, con motivo de los 700 años de la fundación de México-Tenochtitlán. 

Gutiérrez Müller entregó al Papa Francisco una carta del presidente AMLO con un texto en la cual reitera la legítima y sensata solicitud de que la Iglesia Católica, la Monarquía española y el Estado Mexicano se disculpen públicamente por las atrocidades cometidas contra los pueblos originarios de México  -saquear sus bienes y tierras y someterlos-  desde la Conquista en 1521 hasta el pasado reciente, aunado a un compromiso de que estas injusticias, y ningún otro tipo de discriminación, marginación o racismo, se repitan jamás.

En dicha carta además se solicita la reivindicación histórica de “dos sacerdotes buenos y rebeldes” -como los llama el presidente-, que encabezaron el inicio del movimiento de Independencia y dieron su vida por los ideales de libertad y justicia para el pueblo mexicano: Miguel Hidalgo y José María Morelos y Pavón.

Recordó que este último pedía “Que se modere la indigencia y la opulencia… que se eleve el salario del peón… que se eduque al hijo del campesino igual que al hijo del más rico hacendado… que existan tribunales que protejan al débil de los abusos que comete el fuerte”.

El texto enviad por AMLO recuerda que la abolición de la esclavitud fue proclamada por Miguel Hidalgo, que existe debate de si fue excomulgado o no, sin embargo, nos revela una arenga que el cura exclamó al ser acusado de hereje: “Abrid los ojos, americanos, no os dejéis seducir de nuestros enemigos: ellos no son católicos sino por política, su Dios es el dinero, y las conminaciones sólo tienen por objeto la opresión. ¿Creéis acaso que no puede ser verdadero católico el que no esté sujeto al déspota español?” AMLO describe esto como una reflexión bellísima humana y muy vigente, y en ello muchos estamos de acuerdo.

Al final de la carta, el presidente hace alusión a la sensibilidad del Papa Francisco para entender la trascendencia de esta solicitud. En este sentido, cabe mencionar que el pontífice ha mostrado coincidencias con los ideales de la 4T en diversos momentos, por ejemplo, cuando declaró que “defender al pobre no es ser comunista, es el centro del Evangelio” y más recientemente en su tercera encíclica denuncia la desigualdad social y el virus del individualismo. Condena el dogma neoliberal, describiéndolo como un pensamiento pobre, repetitivo, que propone siempre las mismas recetas a cualquier desafío que se presente. “Es posible aceptar el desafío de soñar y pensar en otra humanidad. Es posible anhelar un planeta que asegure tierra, techo y trabajo para todos” señala.

Sin duda, como lo menciona el presidente AMLO al final de la carta, si la Iglesia Católica accediese a ofrecer una disculpa pública a los pueblos originarios de México, y reivindicase el honor de Hidalgo y Morelos, dicho acto de contrición histórica, de humildad y de grandeza, la enaltecería y causaría la felicidad de los mexicanos.

No sabemos cuál será la respuesta de la Iglesia Católica y de la Monarquía española a esta segunda solicitud del presidente, pero independientemente de ésta, lo que sí sabemos es que el sólo hecho de tener a un presidente que por primera vez en décadas insiste en reivindicar, rescatar y reescribir nuestra historia, más aún después del periodo neoliberal denigrante por el que atravesamos, nos dignifica como como Nación, ante nosotros mismos y ante el mundo.