El periodista Álvaro Delgado, uno de los más connotados en el análisis político, hizo pública su renuncia a la revisa Proceso en la que trabajó por más de 26 años.

Mediante un mensaje que escribió en su cuenta de Twitter dio a conocer que se despidió del semanario  fundado por el periodista Julio Scherer, desde el pasado 8 de marzo, sin explicar los motivos de su renuncia.

En la misiva recuerda que el propio Scherer García fue el que le dio la bienvenida con un “cálido apretón de manos”, al tiempo que menciona que había sido presentado como nuevo editor de la mesa central, un cargo que nunca ejerció. 

Delgado se despide en buenos términos haciendo un repaso de su vida profesional en la revista y de su vida íntima.

“En Proceso aprendí con hechos que la libertad de expresión se ejerce a plenitud sólo si se goza de la independencia de los poderes y, sobre todo, si se tiene como objetivo el supremo derecho a la información de la sociedad”, escribe en uno de los párrafos que componen la carta.

Su renuncia se da en un contexto en el que se ha acusado a la revista de dar un viraje de 180 grados en su línea editorial, teniendo más afinidad con los grupos conservadores que desean retomar el poder.

El volantazo a la derecha por parte de Proceso no es casual. Algunas fuentes al interior del semanario señalan como responsable de esta nueva línea editorial a María Scherer Ibarra, la hija del fundador Julio Scherer García, quien es ahora la propietaria y  titular del Consejo de Administración de dicha publicación, luego de que su hermano Julio Scherer Ibarra, renunciara a ese cargo para formar parte del Gobierno de López Obrador, como consejero jurídico de presidencia.

Scherer Ibarra es además colaboradora de la plataforma de noticias online Latinus que dirige Carlos Loret de Mola y cuya propiedad pertenece al empresario Miguel Alonso Olamendi, quien fue secretario particular del gobernador de Michoacán, Silvano Aureoles. 

Otro dato que podría explicar la derechización de la revista, es que  María Scherer está casada con Juan Ignacio Zavala, hermano de la ex candidata presidencial Margarita Zavala y cuñado del ex presidente Felipe Calderón, quien pretende volver a la función pública.

Fernando Rivera Calderón, Carlos Puig, Juan Ignacio Zavala, María Scherer y Beto Tavira. FOTO: Quién.com

En agosto del año pasado, por ejemplo, Proceso decidió prescindir de las colaboraciones del académico de la UNAM, John Ackerman, el escritor Fabrizio Mejía Madrid y el caricaturista Rocha.

Fue el propio John Ackerman quien dio a conocer la noticia a través de una publicación en sus redes sociales, en la cual narró lo sucedido. Dijo que el despido no tiene nada que ver con la crisis financiera que sufre la revista Proceso, pues él ofreció seguir colaborando con la revista de manera gratuita y “solidaria”.

Sin embargo,  el nuevo director de Proceso, Jorge Carrasco Araizaga, dejó de responder los mensajes del académico de la UNAM y decidió borrar su nombre junto con el de Mejía Madrid,  de la sección “Análisis” que siempre aparecía en la página legal de la publicación.

“La manera tan opaca e indigna de manejar esta situación hace pensar que la decisión no respondería a cuestiones editoriales o financieros, sino más bien a intereses ideológicos y políticos”, denunció Ackerman.

Jorge Carrasco, director de Proceso. Foto: Especial.

Tras la denuncia, Ackerman agradeció al anterior director, Rafael Rodríguez Castañeda, por haberle dado la oportunidad de colaborar durante los últimos 14 años en el semanario y se lamentó porque ya no podrá tener su “apreciada cita con los muy distinguidos lectores de Proceso”.

“La buena noticia es que ya me he acostumbrado a los cambios y no cejaré ni por un instante en apoyar la lucha del pueblo mexicano por la verdad, la democracia y la transformación social, independientemente de la trinchera donde me toque librar las próximas batallas. Venceremos” expuso el académico de la UNAM.

Por su parte el escritor Fabrizio Mejía Madrid secundó lo publicado por John Ackerman en un mensaje en la red social Twitter en el que se quejó de la poca pluralidad que hoy tiene la revista Proceso.

El acercamiento de la revista con los grupos de derecha viene cocinándose desde hace algunos años, pero se ha hecho más evidente con la llegada de Andrés Manuel López Obrador (AMLO) a la Presidencia de la República.  La revista ha incurrido en algunos dislates periodísticos con tal de golpear al tabasqueño.

Un dato poco o nada conocido en la capital, es que el semanario político tenía una plaza en Guadalajara que dirigía el periodista Felipe Cobián Rosales, a quien la propia revista presionó para que presentara su solicitud de jubilación.

Después de haber logrado su cometido, el semanario asestó un golpe a la plantilla que durante poco más de 11 años trabajó en la edición de Proceso Jalisco, y sin aviso previo, ordenó el cierre de la plaza sin liquidar a sus colaboradores, entre los que participaban fotógrafos, columnistas y el destacado monero jalisciense Saúl Herrera, conocido con el pseudónimo de Qucho.

Antigua oficina de Proceso Jalisco, ubicada en la Ciudad de Guadalajara.

El periodista Alberto Osorio Méndez tuvo que recurrir a una demanda para reclamar el pago de su  indemnización, pero después de casi cuatro años,  la empresa aún se niega a pagarle lo correspondiente por la rescisión del contrato.

El cierre de Proceso Jalisco ocurrió en agosto del 2017 en condiciones muy poco claras, pues aunque la edición tapatía sufrió por la falta de ingresos, algunos ex colaboradores de dicha publicación han mencionado que en realidad hubo presiones del ex rector de la Universidad de Guadalajara,  Raúl Padilla López, —enemigo de AMLO, quien aún sigue controlando esa casa de estudios— para desaparecer la publicación por las frecuentes críticas de sus columnistas y reporteros al manejo discrecional de los recursos públicos.

Incluso se llegó a mencionar que unos días antes de que Proceso cerrara la edición Jalisco, al llamado cacique de la Universidad de Guadalajara se le vio acompañado de Julio Scherer Ibarra, hijo del fundador de la revista, Julio Scherer García.

Ex Integrantes de la revista Proceso, retratados en dibujo por el monero Qucho.

Álvaro Delgado remata su carta de renuncia con una sentencia: “Al periodista lo avala su trabajo, no los premios ni los cargos directivos o burocráticos, y en el periodismo, que es dinámico, la inmovilidad es retroceso”.