Pese a todos los intentos de sus abogados, el dueño de Altos Hornos de México, S. A. (AHMSA), Alonso Ancira, no gozará del privilegio de portar un brazalete o ir a prisión domiciliaria mientras enfrenta a la justicia, sino que por el contrario, tendrá que pasar sus primeras noches como interno del Reclusorio Norte. Por lo menos, hasta que se resuelva su situación jurídica la próxima semana.

La decisión fue tomada por el juez de control, Artemio Zúñiga, quien le dio la razón a la Fiscalía General de la República (FGR) sobre un posible intento de fuga por parte del empresario y ordenó su reclusión en prisión, por lo menos hasta la audiencia de vinculación a proceso, la cual está programada el  próximo 9 de febrero a las 10:00 horas.

Con ello, el juez desechó los argumentos expuestos por los abogados defensores de Ancira, quienes le habían pedido que su cliente siguiera el proceso en libertad o en prisión domiciliaria, arguyendo que se encontraba mal de salud, debido a que sufre de diabetes e hipertensión.

Alonso Ancira y Emilio Lozoya. Foto: Especial

Inclusive, la defensa de Ancira puso sobre la mesa una garantía económica por 2 millones de dólares, entregar tanto su pasaporte mexicano como el estadounidense, someterse a la portación de un brazalete electrónico y hasta presentarse periódicamente en el Centro de Justicia.

Sin embargo, la petición de los defensores fue rechazada por el juez, quien aceptó los argumentos presentados por la FGR, la cual se opuso a las medidas de los defensores, demostrando que había  suficientes razones para creer que el imputado podría sustraerse de la justicia, pues cuenta con dos domicilios en territorio nacional (uno en la Ciudad de México y otro en Monclova, Coahuila), tiene capacidad económica suficiente, además de que fue conducido a proceso mediante una extradición y no de manera voluntaria. 

El empresario huyó a España tras ser acusado por la FGR de haber cometido el delito de operaciones con recursos de procedencia ilícita, pues presuntamente sobornó al exdirector de Pemex, Emilio Lozoya, con 3.5 millones de dólares, con el fin de que Pemex comprara a AHMSA con un sobreprecio de 200 millones de dólares, la planta chatarra de Agro Nitrogenados, ubicada en el complejo de Pajaritos, Veracruz.