La primera participación de Enrique Alfaro para enfrentar al Coronavirus fue el jueves 12 de marzo. Desde redes sociales planteó una estrategia en la cual señaló que en Jalisco no había ningún caso confirmado, pero no podrían esperar “de brazos cruzados a que el gobierno federal reaccione, mucho menos ahora que ha sido declarado como pandemia por parte de la OMS”.

El tono confrontativo de su participación llamó la atención en un momento donde únicamente había 16 casos confirmados en todo el país. Por lo que desde un principio su estrategia generó sospechas y abrió la puerta para pensar que sus declaraciones tienen una intencionalidad política.

Esta estrategia de confrontar para posicionarse no es nueva en Enrique Alfaro. En distintos momentos de su carrera política la ha utilizado. Consiste en construir la idea de que un adversario está afectando los intereses de la sociedad jalisciense y él será, el único político capaz de contrarrestar los efectos negativos del adversario.

Dicha estrategia la ha utilizado cuando necesita legitimarse o posicionarse. Por ejemplo, esto ocurrió en 2009, cuando recién llegó a Tlajomulco y durante la campaña de 2012, cuando busco por primera vez la gubernatura. En los dos momentos el adversario fue Raúl Padilla y por añadidura la Universidad de Guadalajara, obteniendo con esa disputa la visibilidad que necesitaba Alfaro para mostrarse como un candidato independiente y con agallas.

En 2015, la ineficiente administración priista le permitió a Enrique Alfaro ganar fácilmente el municipio de Guadalajara, sin la necesidad de construir hombres de paja para posicionarse. Lo mismo le sucedió en la competencia electoral de 2018, en la que resultó ganador de la candidatura a la gubernatura de Jalisco.

Ya como gobernador de Jalisco, en enero de 2019, en el marco del combate a nivel federal contra el huachicol, Alfaro se convirtió en el gobernador que más severamente criticó a Pemex y a López Obrador. Sin embargo, tuvo que retroceder cuando la población jalisciense mostró simpatía por la estrategia federal.

Enrique Alfaro Ramírez. Foto: Gobierno de Jalisco.

Ahora con el Coronavirus la estrategia de confrontación de Alfaro ha revivido. Se la está jugando en un momento en el que su popularidad iba en caída libre y a su favor han jugados dos aspectos fundamentales: el miedo de las personas ante esta pandemia y las lamentables declaraciones y acciones de López Obrador cuando comenzó a propagarse el virus en México.

Pero, ¿hasta qué punto Enrique Alfaro llevará la estrategia de confrontación? ¿Ahora qué le recriminará al gobierno de López Obrador?

Es decir, el Gobierno de AMLO a través del gabinete legal y ampliado ha ejecutado una estrategia integral para prevenir y contrarrestar las consecuencias económicas y sociales de este serio problema de salud pública. Además, no hay duda de que el subsecretario Hugo López-Gatell y su equipo en la Secretaría de Salud trabajan a marchas forzadas para generar confianza en la población.

Lo que se observa es que Enrique Alfaro sigue empeñado en trazar una ruta diferente. Pero no queda claro hacia dónde la dirige. Incluso, está ejecutando medidas que corresponden a la Fase 3. Sin importar el desgaste que esto implica en el bienestar de las y los jaliscienses. También durante varios días dijo que compraría pruebas rápidas con el objetivo de detectar el Coronavirus, aunque éstas no estén suficientemente aprobadas por el saber médico y científico internacional.

Luego nos enteramos que se cancelaba el inicio de las pruebas rápidas, porque “han pasado cosas raras”, dijo. Esta situación evidentemente genera desconfianza hacia quien no ha soltado el micrófono para explicar porque en Jalisco sí se están haciendo bien las cosas.

No hay duda, es necesario que en estos momentos participen activamente quienes gobiernan. Pero de poco sirven los protagonismos ni las confrontaciones

Hay que reconocer que Enrique Alfaro está buscando implementar un oportuno plan de apoyos económicos al sector informal. Pero no obviemos lo evidente. Hay una estrategia política de su parte que trasciende la salud pública, tan sólo ayer otorgó cuatro entrevistas a nivel nacional para hablar sobre su estrategia de salud, cuando durante muchos meses se negó a dar entrevistas y explicar el grave problema de violencia que vive el estado.