Cuando el Gobierno de Jalisco dio a conocer el programa Radar Jalisco, para detectar casos de contagios de Covid-19, se mencionó que el costo de cada prueba PCR, aplicadas en conjunto con la Universidad de Guadalajara (UdeG), con insumos incluidos, sería de 3 mil 931 pesos.

No obstante, la periodista Gloria Reza reveló que se trata de precios elevados, ya que en el laboratorio privado Salud Digna, las mismas pruebas se ofrecen a mil 300 pesos, es decir, tres veces menos.

La inversión destinada al programa Radar Jalisco es de 47.1 millones de pesos, aportados por el Gobierno del estado y la UdeG, lo cual permitirá un total de 500 pruebas diarias durante un mes.

El objetivo de este programa, según el propio gobernador Enrique Alfaro, es contar con un sistema proactivo que permita buscar a los ciudadanos para diagnosticarlos, a diferencia del modelo federal, que es pasivo y aleatorio.

Las pruebas serán realizadas por la UdeG en tres laboratorios que fueron certificados por el Instituto de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos (InDRE):

  • Hospital Civil Juan I. Menchaca
  • Hospital Civil Fray Antonio Alcalde
  • Centro Universitario de Ciencias de la Salud

Pruebas desaparecidas

Hace casi un mes, el gobernador de Jalisco quedó en ridículo después de que Hisa Farmacéutica, una empresa con sede en Tamaulipas, le cancelara una orden de 20 mil pruebas rápidas por un monto de 20 millones de pesos.

“De repente, misteriosamente los proveedores nos quedaron mal, nos cancelaron las órdenes de compras que tenemos (…) las órdenes de compra que ya teníamos aprobadas de repente fueron canceladas, de repente nos dijeron que no llegaron las medicinas; nos habían dicho que se habían atorado en la aduana y luego ya no nos contestaban el teléfono. La verdad es que no alcanzo a entender; ahorita estamos buscando alternativas por todos lados, nuestro equipo de administración esta aquí en la Ciudad de México platicando con todos los laboratorios que tienen la posibilidad de suministrar estas pruebas”, declaró Alfaro Ramírez.

Días después se supo que la empresa incluso dejó de operar en el domicilio que tenía en la colonia del Fresno del municipio de Guadalajara. 

Hasta ahora, Alfaro Ramírez no ha podido explicar qué ocurrió con esos 20 millones de pesos que estaban destinados a la compra de pruebas rápidas.