El Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México (GACM), Banobras y CI Banco advirtieron a inversionistas que las elecciones y los planes económicos de un nuevo Presidente de la República representan “factores de riesgo” para la construcción y operación del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM).

También alertaron que la ausencia de un nuevo Tratado de Libre Comercio (TLC), así como las medidas migratorias -incluyendo el muro de Trump- pueden afectar negativamente a la actividad económica y dificultar el traslado de pasajeros.

Mediante un informe de más de 860 páginas sobre la oferta pública de certificados bursátiles reportado en la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), las instituciones explicaron que para la construcción y operación del NAIM son necesarios 13.3 mil millones de dólares.

Además, indicaron aunque debe proporcionar el 36 por ciento, el Gobierno federal está condicionado a un presupuesto plurianual que debe ser garantizado por el nuevo Presidente y después debe ser autorizado en el Congreso.

El mismo informe señala que nuestro país puede presentar condiciones económicas adversas, como altas tasas de interés, inflación descontrolada, contracción económica, reducción de capital bancario o mayores tasas de desempleo, lo cual se reflejaría en un retraso al NAICM.

También se hace mención a los cambios en la regulación del sector aeroportuario que podrían impactar los negocios y la condición financiera del proyecto, especialmente porque se advierte que ningún partido político tiene mayoría absoluta en el Congreso.

“No es posible garantizar que el Gobierno federal mantendrá las actuales políticas fiscales, económicas o de otro tipo, o si los cambios en las políticas tendrán un efecto material adverso en el negocio del Sistema Aeroportuario de la Ciudad de México, y en consecuencia, en los resultados de las operaciones de los concesionarios y del emisor”, señaló el GACM.

Según el reporte, la ausencia de una clara mayoría en el Congreso y la falta de alineación de los poderes Ejecutivo y Legislativo, podrían tener como consecuencia una serie de acuerdos insuperables que impidan la implementación oportuna de las reformas estructurales, lo que a su vez podría tener un efecto negativo en la economía mexicana.

“La próxima elección presidencial de México será en julio de 2018 y el nuevo presidente electo asumirá el cargo a partir del 1 de diciembre de 2018. No hay certeza respecto a los efectos que las nuevas políticas y acciones que una nueva administración podría implementar y llevar a cabo en relación con la economía mexicana, así como las reformas sustanciales a las leyes y la regulación mexicanas, tales como cambios adicionales en la regulación del sector aeroportuario.

“Por otra parte, no podemos asegurar que las reformas o plan de gobierno del Presidente electo no afectarán el negocio y los resultados de operaciones de los concesionarios”, manifestó el GACM a los inversionistas.