El Consejo de la Judicatura Federal (CJF) sesionará por última vez el próximo 13 de agosto, puesto que se extinguirá a partir del 1 de septiembre para dar paso al Tribunal de Disciplina Judicial (TDJ) y al Órgano de Administración Judicial (OAJ).
El CJF, encabezado por la también Ministra Presidenta Norma Piña, publicó un acuerdo en el que establece las disposiciones para la conclusión de las labores del pleno de la Judicatura.
Lo mismo aplicará para las comisiones permanentes, órganos auxiliares, comités, autoridad garante y áreas administrativas, así como la encargada de atender los conflictos laborales. Todas las actividades del CJF concluirán entre el 1 y el 7 de agosto y la última sesión del pleno se llevará a cabo el 13 de agosto.
Cabe recordar que el CJF ha sido el organismo del Poder Judicial que supuestamente vigila el actuar de los juzgadores para evitar actos de corrupción, nepotismo e irregularidades en la impartición de justicia. Sin embargo, en el ejercicio de sus labores, el Consejo de la Judicatura ha dejado mucho que desear, a tal grado que su poco actuar ante la corrupción fue uno de los argumentos principales para realizar la reforma judicial que fue publicada en septiembre de 2024 por el ex Presidente Andrés Manuel López Obrador.
Y es que una de las principales críticas es que el CJF reúne funciones administrativas, disciplinarias y de carrera judicial, lo que lo convierte en juez y parte al momento de sancionar o designar. Esta concentración de poder ha generado conflictos de interés y una percepción de falta de imparcialidad. El más claro ejemplo de esto es que Norma Piña, Presidenta de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), preside también a la Judicatura, por lo que su actuar es completamente parcial.
Además, poco o nada ha hecho para dar transparencia al proceso de designación y promoción de jueces y en varios casos se ha denunciado la existencia de redes de influencia o corrupción, es decir, el ascenso dentro del sistema no siempre responde a méritos objetivos.
Además, pese a contar con mecanismos internos para investigar irregularidades, el CJF ha sido incapaz de erradicar prácticas como la venta de sentencias, extorsiones o sobornos dentro de juzgados federales. Y finalmente, no tiene canales accesibles para que la ciudadanía pueda denunciar malas prácticas judiciales o exigir cuentas de manera efectiva. Esto refuerza la imagen de un poder cerrado y ajeno a la realidad social.
Tribunal de Disciplina Judicial
Gracias a la reforma impulsada por AMLO y continuada por la Presidenta Claudia Sheinbaum, a partir del próximo 1 de septiembre el CJF será reemplazado por el Tribunal de Disciplina Judicial (TDJ), el cual, se espera haga un mejor trabajo para garantizar que la impartición de justicia sea justa, equitativa y con una visión humanista.
Y para que esto pueda ser una realidad, hay ciertas diferencias importantes que vale la pena señalar entre ambos órganos. La primera de ellas es que los magistrados que integrarán el TDJ fueron electos por el voto popular, lo que les da responsabilidad social y legitimidad. Pues en el CJF los magistrados eran seleccionados por el propio Poder Judicial en un proceso cerrado y opaco.
Además, el nuevo tribunal será un órgano autónomo con representación ciudadana, mientras que el CJF era un órgano del Poder Judicial, por lo que la imparcialidad estaba limitada; pues por poner un ejemplo, sería como que un grupo de senadores evaluara el trabajo del Senado. Con esto, también se garantiza la rendición de cuentas, pues al ser un organismo cerrado el CJF rara vez ofrecía informes públicos, mientras que el TDJ tendrá mecanismos de vigilancia externa, con participación ciudadana y auditorías públicas, además de tener procesos abiertos, con informes públicos periódicos y fiscalización.
La sanción a los jueces que incurran en prácticas corruptas o irregulares también cambiará y es que el porcentaje de sanciones del CJF eran poco frecuentes, mientras que el TDJ tendrá más facultades para sancionar, destituir o suspender de forma más expedita.
Finalmente, en el tema del combate a la corrupción el TDJ tendrá un rol activo al contar con herramientas fiscales y penales. Mientras que el órgano saliente estaba señalado por ser reactivo y lento, además de resolver casos con discrecionalidad.

Juan G B
30 junio, 2025 at 10:17 am
TODOS ESPERAMOS VON ANCIAS EL PAPEL DE ESTE. TDJ OJALA Y NO NOS FALLE