Raniere, líder de la secta NXVIM, fue sentenciado este martes a cadena perpetua por un Juez de la Corte del Distrito Este de Brooklyn, Nueva York, al ser encontrado culpable de tráfico sexual de menores, pornografía infantil, secuestro de identidad, lavado de dinero y esclavitud sexual de mujeres miembros de la subsecta secreta Dominus Obsequious Sororium o DOS.

Aunque durante su juicio surgieron los nombres de Emiliano Salinas, hijo del ex presidente Carlos Salinas de Gortari, y de Rosa Laura Junco, hija del empresario del sector editorial Alejandro Junco de la Vega, dueño del diario Reforma, ninguno de los dos fue imputado judicialmente.

No obstante, en declaraciones que hizo Raniere después de que The New York Times publicara un reportaje, éste,  deslindó de  responsabilidad a las mujeres que participaban con él en la organización para reclutar a otras mujeres que eran marcadas.

Mediante una carta que dirigió a los integrantes de esa secta, dejó implícito que pedía clemencia para sus cómplices. 

“Siento que es importante aclarar que el grupo de mujeres no es parte de NXIVM y que yo no estoy asociado al mismo. Apoyo firmemente el derecho a la libre expresión de las personas, así que lo que elija hacer este grupo de mujeres, o cualquier otro grupo social, no es asunto nuestro mientras no exista el abuso. Nuestros expertos, un psiquiatra forense de reputación internacional, psicólogos y ex-investigadores policíacos, nos comentan que las participantes de dicho grupo se encuentran muy bien, con buena salud, contentas, prosperando, y no han experimentado coerción. Lo que es más, las participantes del grupo femenino están orgullosas de lo que han creado y quieren compartir su historia”, aseguró Raniere.

Usuarios de redes sociales mencionaron el nombre de los imputados, y se preguntaron si el diario Reforma destacaría el tema en una de sus portadas.

De acuerdo con una reportaje que la periodista Dolia Estevez publicó en el portal SinEmbargo, Keith Raniere quería que México fuera la primera “República NXIVM” del mundo y Carlos Emiliano Salinas Occelli su presidente.

Por su parte, la hija del dueño de Reforma, Rosa Laura Junco, se encargaba de registrar en video la manera en que eran marcadas las mujeres que eran reclutadas por el líder de la secta. Esto lo detalla en su libro  “Márcame, amo: La verdadera historia de Keith Raniere y sus esclavas mexicanas”, la periodista Roberta Garza.

“Rosa Laura Junco guardaba todo el material comprometedor que ellas tenían que entregar para dar una muestra de que sí estaban con ellos. Ella lo guardaba y lo usaba”, asegura Garza.

En una de las audiencias celebradas para sentenciar a Raniere, salió a relucir que Rosa Laura Junco,  compró una casa que era usada por la secta Nxivm (Nexium) en Waterford, Míchigan en celebraciones y rituales en los que las mujeres eran esclavizadas sexualmente por su líder Keith Raniere.

El diario estadounidense The New York Times reprodujo las palabras de Lauren Salzman, ex miembro de la secta: “Rosa Laura Junco compró una «casa de hermandad» para los miembros de primera línea en la ciudad de Waterford, cerca de Albany”

En ese inmueble, miembros de Nxivm celebraron reuniones frecuentes, se desvestían para tomarse fotos desnudas en grupo y luego las enviaban a Raniere.

Según el testimonio de Salzman, en ese misma casa la secta planeaba construir una celda subterránea en el sótano, que incluiría una jaula en la que una persona que estaba dispuesta a «rendirse», en aras del crecimiento personal, podría estar encerrada durante horas o días o más.

Reforma ha hecho cobertura del caso, pero sin mencionar la participación de Salinas Occelli, ni la de Rosa Laura Junco. Ha preferido realzar la captura de la actriz estadounidense Allison Mack, quien dio vida a una detective en la serie de televisión Smallville, que giraba en torno a la etapa juvenil de Superman. Esto se puede constatar ingresando al buscador del portal del diario con la palabra ‘Nxivm’.

De acuerdo con versiones difundidas en medios de comunicación como el propio NYT, durante el juicio, Raniere no experimentó remordimientos y no buscó el perdón.