Mañana inicia el tercer año del gobierno de Andrés Manuel López Obrador. La cantidad de información, acciones, hechos, programas sociales, etcétera que hemos vivido en este tiempo ha sido enorme. Gigante. Impresionante. Nunca habíamos tenido un sexenio con un presidente tan activo, tan yendo a todas partes, tan respondiendo todo.

Ni a una sola conferencia matutina ha faltado. Ni a una sola.

Andrés Manuel dijo que haría dos sexenios en uno, que trabajaría el doble para consolidar la Cuarta Transformación. Y vaya que lo ha hecho: ha sido incansable.

La pandemia ha detenido todo, y entre ese todo, ha aminorado la actividad de AMLO en los estados, en sus giras, en los recorridos. Pero lo ha aminorado, no detenido.

De verdad, nunca habíamos tenido un sexenio tan lleno de actividad presidencial. Esto enoja a los de oposición, los pone histéricos.

Si uno hace el repaso de las acciones de AMLO durante estos 2 años, se queda impresionado: programas sociales para estudiantes, para personas con discapacidad, para adultos mayores, para jóvenes…. Acciones de mejoramiento en prácticamente todo el país, una refinería, un aeropuerto, un tren, y además, enfrentar una pandemia terrible y atroz.

Todo eso no es poco. Es enorme. Y además, siempre con información, siempre respondiendo, siempre dialogando.

La oposición, y quienes durante años fueron beneficiados de los gobiernos de ésta, se la pasan criticando. Pero en el fondo (y claro está, no lo dicen y nunca lo dirán) saben que el gobierno de AMLO está siendo un tremendo éxito, y que jamás había habido un presidente tan trabajador, tan activo, tan con el pueblo.

A dos años de la toma de posesión de AMLO, lo único que podemos decir es: no nos equivocamos con él, es un lujo de presidente.