Por: María Corona (@elevanhelista)

21 de junio de 2018. Dicen que no se privatiza el agua, pero con la firma de los decretos para levantar las vedas de 295 cuencas, Enrique Peña Nieto autorizó a la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) otorgar títulos de concesión o asignaciones de aguas nacionales a particulares.

Refresqueras, mineras y empresas dedicadas a la extracción de hidrocarburos serán las más beneficiadas. La organización no gubernamental que asesora, celebra y defiende abiertamente esta medida es el Fondo Mundial para la Naturaleza o World Wildlife Fund (WWF, por sus siglas en inglés). ¿Quiénes son?, ¿qué hacen y por qué están tan interesados en la decisión de Peña Nieto?

El WWF está en el centro de iniciativas para implantar un impuesto global al dióxido de carbono, reducir drásticamente la población mundial y privatizar extensos territorios con recursos estratégicos en nombre de la “conservación”. No es casualidad que haya respaldado la firma de los decretos presidenciales en México y que ahora, en su página web, coloque una nota titulada “Decreta el Presidente reservas de agua para el ambiente en cerca de 300 cuencas de México”, la cual celebra la decisión del mandatario mexicano.

Desde su fundación en 1961, el WWF ha sido una organización al servicio de poderosas corporaciones que se vale del discurso de cuidado y protección al ambiente.

El primer patrocinador corporativo del WWF fue la gigante petroquímica Royal Dutch/Shell, pero no es la única organización en el tema medioambienta a la que respaldan compañías petroleras: de acuerdo con Activist Cash, a Greenpeace la apoya Rockefeller’s Brothers Fund, vinculada a Standard Oil y Exxon.

La WWF está relacionada también con el Grupo Bilderberg, un círculo de la élite política mundial que incluye al hijo del magnate petrolífero David Rockefeller y a Bill Gates, quien es inversor, a través de Cascade Investments, de Coca Cola Company, Walmart, FedEx, Coca Cola FEMSA, McDonald´s, Caterpillar, Grupo Televisa, Toyota, entre otras.

Uno de sus miembros, el rey Juan Carlos, fue el presidente de honor de la filial del WWF en España de 1968 a 2012, fecha en que tuvo que dimitir por el escándalo que produjo su su afición a cazar elefantes en peligro de extinción.