La compra de 1.4 millones de barriles de petróleo crudo ligero tipo Bakken que hizo Petróleos Mexicanos (Pemex) desató el enojó de Andrés Manuel López Obrador.

El motivo: la transacción contradice uno de los planes rectores de quien entrará en funciones como presidente de México el 1 de diciembre: la revisión de la Reforma Energética, el adelgazamiento de la nómina y combate a la corrupción de la paraestatal.

En su cuenta de Twitter, el presidente electo afirmó que dicha adquisición “es una muestra más del gran fracaso de la política económica neoliberal o neo porfirista de los últimos 30 años”.

En un segundo tuit, remachó:

“Es tanta la enajenación de sus promotores o beneficiarios conservadores que se hacen los desentendidos, no ofrecen disculpas; permanecen callados como momias. Además de corruptos e ineficientes son unos cinicazos. Perdón, pero me chocan”.

Este lunes Petróleos Mexicanos informó que evaluó diversas propuestas para el suministro de cargamentos de petróleo crudo ligero, de acuerdo con los parámetros establecidos por Pemex Transformación Industrial (PMI), una de las filiales de la paraestatal.

Foto: Especial.

Y como resultado de eso, asignó cuatro cargamentos de 350 mil barriles cada uno para la importación de crudo ligero “Bakken”, los cuales serán entregados durante el próximo mes de noviembre.

Entre 2013 y 2014, México aprobó una profunda reforma energética que abrió el sector petrolero —el cual estaba reservado únicamente al Estado— a la inversión privada local y extranjera y acabó con el monopolio de la estatal Pemex.

Eso le permitió al gobierno de Enrique Peña Nieto celebrar ocho licitaciones en las que adjudicó poco más de 90 contratos.

“Si no conviene la reforma energética, si no es buena para los intereses del pueblo de México y de la nación, aunque nos lleve tiempo, por la vía legal iniciamos un proceso de modificación a las leyes”, dijo López Obrador en una entrevista con Milenio Televisión en el mes de marzo.

Peña Nieto celebra la promulgación de la Reforma Energética. Foto: Especial.

Durante el marco de la conmemoración de la expropiación petrolera, Andrés Manuel López Obrador, entonces candidato por la coalición Juntos Haremos Historia, afirmó que una vez ganada la elección presidencial, le pediría a Enrique Peña Nieto detener los contratos entre el gobierno y empresas privadas en materia energética, lo cual no hizo el actual mandatario.

“Sobre todo voy a pedirle que ya se detenga la entrega de las costas de Yucatán y de Quintana Roo, que no deben utilizarse para la explotación petrolera porque se trata de una de las regiones turísticas más importantes del país, el turismo, que ha crecido y que no debe de destinarse esa región del país para la explotación del petróleo, para evitar que haya contaminación y se aleje el turismo. Voy también a pedirle que no se entreguen campos petroleros ni en tierras ni aguas someras”, apuntó el tabasqueño.

También afirmó que el gobierno de Peña Nieto mintió cuando dijo que se iba a incrementar la producción petrolera con la reforma energética, lo cual no ocurrió.

“Decían los funcionarios de gobierno que para este año se iban a estar produciendo 2,800 millones de barriles diarios y la producción actual es de 1,800 millones y no se está trabajando en exploración ni en perforación de pozos, está en total abandono la industria petrolera”, explicó.

Dentro del plan energético de AMLO que se comprometió a cumplir durante los tres primeros años de su sexenio es trabajar para dejar de comprar gasolina en el extranjero y rehabilitar seis refinerías existentes.