Las letras mexicanas se visten de luto este miércoles: Fernando del Paso ha muerto hoy a los 83 años de edad en su casa de Guadalajara, ciudad donde en diez días se celebrará la Feria Internacional del Libro (FIL), evento del que era un asiduo visitante y donde incluso tenía programadas un par de presentaciones.

El deceso fue confirmado esta mañana por la Universidad de Guadalajara (UdeG), después de darse a conocer que el día de ayer había sido internado en un hospital de esa ciudad, misma en la que habitó desde 1992, luego de dos décadas de carrera diplomática entre Londres y París.

La noticia fue rápidamente lamentada a través de redes sociales por diversas instituciones, intelectuales y otras personalidades:

El también escritor, Jorge Volpi, publicó en su cuenta de Twitter que del Paso había sido “uno de los más grandes narradores de nuestro tiempo” y envió el pésame a su familia.

La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) dijo que “siempre habitará en nuestra memoria a través de todos sus personajes y los universos que escribió”.

El presidente electo, Andrés Manuel López Obrador expresó que “era el mejor escritor vivo del país” y que nunca olvidará el apoyo que le brindó durante el desafuero.

Por su parte, Bellas Artes compartió en esa misma red social una de las frases del autor: “Nunca somos lo que fuimos ayer, doctor, nunca seremos mañana los mismos de hoy… Y la vida se nos escapa imitándonos a nosotros mismos y tratando, como Kafka, de solucionar el enigma de nuestra propia identidad”.

Toda una vida dedicada a las letras

Fernando del Paso, nacido el 1 de abril de 1935 en la Ciudad de México, estudió el bachillerato de Ciencias Químicas y quiso ser médico, pero al descubrir su terror a la sangre y los malos olores cambió de parecer.

Desde chico se sintió atraído por las tiras cómicas que leía en los diarios, y tenía la inquietud de expresarse mediante el dibujo. No obstante, como él mismo contaba, era zurdo para dibujar y diestro para escribir. “El dibujar es una venganza de mi mano izquierda al acto de escribir”, declaró.

A sus 18 años, tras conocer a José de la Colina y Antonio Montaño, se inició en la poesía. Posteriormente se adentró más hacia un tipo de novela que combina la historia, la ficción, el sentido del humor, la reflexión cultural, la política y el mito, en historias que se desarrollan en México.

El Instituto Nacional de Bellas Artes indica que la trilogía de novelas de Del Paso, José Trigo, Palinuro de México y Noticias del Imperio, son resultado cada una de más de diez años de trabajo, lo que lo colocan como uno de los ensayistas y narradores más importantes de América Latina.

Entre sus trabajos dentro de la poesía destacan títulos como De la A a la Z: Poemas para niños (1988), Paleta de diez colores (1990), Castillos en el aire (2002) y PoeMar (2004).

Además, del Paso fue galardonado en múltiples ocasiones. Fue, de hecho, el sexto mexicano en recibir el Premio Cervantes, y cuando se enteró de la noticia expresó que se trataba de “la culminación de toda una vida dedicada a las letras y una dosis de revitalización tras una larga enfermedad”.

Antes de eso, el autor había sufrido varios infartos que afectaron su capacidad de habla y su motricidad.

También recibió los premios Xavier Villaurrutia (1966), el Rómulo Gallegos (1982), el Nacional de Ciencias y Artes en la categoría de Lingüística y Literatura, así como el Premio Feria Internacional del LIbro en Guadalajara (FIL) en Lenguas Romances (2007).