La construcción del Tren Maya ha sido objeto de señalamientos y polémica por sus detractores, quienes se escudan en los señalamientos de que ocasionará graves daños para la selva y generará un gran impacto ambiental.

No obstante, Gerardo Ceballos, uno de los científicos y conservacionistas más destacados de México considera al proyecto como una buena oportunidad para contrarrestar los problemas que actualmente depredan la selva del sureste de nuestro país.

En entrevista para el diario Crónica, el investigador del Instituto de Ecología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y presidente de la Alianza Nacional para la Conservación del Jaguar dijo que es importante que la obra se lleve a cabo bajo las mejores bases científicas.

“Como científico, me preocupa mucho cuando la gente dice sin bases ‘sí’ o ‘no’ al Tren maya (…) yo puedo decir que estoy o no de acuerdo con el tren, pero es una posición filosófica. Un científico que diga que no está de acuerdo porque va a destruir la selva, o sí, porque no tendrá un impacto, es alguien que no tiene el suficiente conocimiento o ética”, dijo.

Gerardo Ceballos

Señaló que un tren, por definición, tiene un menor impacto que las carreteras y recordó que en el sexenio de Enrique Peña Nieto se comenzó la construcción de varias. Y no sólo eso, sino que los proyectos estaban respaldados por varios expertos.

Por otra parte, indicó que desde la Alianza Nacional para la Conservación del Jaguar se acercaron en octubre pasado al Fondo Nacional de Fomento al Turismo (Fonatur) para plantear sus preocupaciones, ya que en la península existe la mayor población de jaguar del país.

“Gracias a esto, y quizá ellos ya tenían la idea correcta en algunos casos, se acordó que no se toque ningún área protegida, que vaya por los derechos de vía ya establecidos y se mitiguen los impactos existentes de las carreteras. También se acordó la creación de pasos de fauna para jaguar y otras especies”, dijo.

La región en la que se construirá el proyecto del Tren Maya, es una gran área de biodiversidad biológica que ya está muy amenazada, dijo, y con o sin él se va a “perder la mayor parte de esas selvas en los próximos años”, debido a las grandes amenazas que lo atacan.

Ejemplos de éstas son la tala inmoderada por la mafia china en Calakmul, las cientos de hectáreas destruidas cada año para la obtención de carbón, la frontera agrícola de los menonitas en constante expansión, entre otras.

“Es decir, la península no está prístina, tiene grandes problemas. Nuestra propuesta es que el Tren Maya sea una obra de infraestructura con beneficios para disminuir el número de carreteras y automóviles, pero también que ayude a parar estos grandes problemas”, declaró.

¿Qué propone el científico?

Ceballos explicó que en la Alianza ya tenían muchos estudios previos sobre jaguares y pasos de fauna que son útiles para la construcción del tren, y que siguen trabajando en el diagnóstico preciso de los problemas de la región para compartirlo con Fonatur.

“Trabajamos para hacer un ordenamiento ecológico de las zonas donde están los menonitas, y que la relación con ejidatarios y comuneros sea la correcta, además de que trabajen con pesticidas menos dañinos”.

Además hizo mención de la zona de los carboneros, donde se pierden cientos de hectáreas.

“Si el tren pasara por la selva, por ejemplo, se destruirían entre 400 y 600 hectáreas; pero sólo en Calakmul perdemos mil 500 hectáreas al año, es decir, como científicos debemos evaluar la situación de manera fría y ver si hay soluciones”, explicó.

Por ello, propone que se vincule a la reserva de Calakmul con las de Balam Kú y Balam Kin bajo un mismo esquema, pues ambas son poco atendidas por falta de recursos. Así, dijo, se tendría una reserva de un 1.5 millones de hectáreas protegidas de selva.

También proponen que la Gendarmería Ambiental se mantenga como una dirección general, con cuerpos especializados que apoyen a las reservas para evitar los delitos ambientales.

“Los guardaparques y la Profepa no tienen ni autoridad ni armas para combatir a los delincuentes, pero la Gendarmería Ambiental sí, con quienes ya hemos trabajado en Calakmul y en la Reserva de la biosfera de la mariposa monarca para dismunuir de manera considerable la tala ilegal”.

Así, el experto concluye que, aunque como todo proyecto el Tren Maya puede tener repercusiones negativas, si se hace correctamente disminuyendo el impacto, se podrá sacar provecho medioambiental, social, económico y político.