Morena será el partido en el poder más vigilado en toda la historia del país.

Más vigilado porque hoy existen canales de comunicación que fungen como censores: redes sociales, internet, radio, tele, todo inmediato y todo amplio.

Y más vigilado porque hay poderosos actores (como empresarios, grupos políticos, organizaciones “ciudadanas”, etcétera) que le apuestan a su fracaso, a tres años y adiós: a “fue un error de nuestra democracia”.

Nunca un partido en el poder va a tener tanta presión, tantas críticas y tantos intentos por descarrillarlo.

Habrá también una vigilancia que provenga de los simpatizantes, de quienes apoyaron y apoyan, de quienes votaron y tienen puestas las esperanzas en Morena, en el cambio, en la transformación.

Son presiones distintas y con distintos objetivos, pero ambas pueden en algún momento unirse. Distinguir ello será muy importante para Morena.

Un ejemplo de esto es lo sucedido ayer en la Cámara de Senadores.

Senado de la República. Foto: Especial

El punto es simple: Manuel Velasco, gobernador de Chiapas, solicitó licencia a su cargo de senador para regresar durante tres meses a su cargo de gobernador. Sí, concentración de poder. Sí, un chapulín. Sí, Velasco es un cínico.

Sin embargo, impedir eso no era labor de Morena. Es decir, Morena no eligió a Velasco como gobernador; Morena no le dio votos al Partido Verde para que fuera senador. Y claro, Morena no le pidió a Velasco que regresara tres meses al gobierno de Chiapas. Además, Morena no proporcionó impunidad a Velasco (como senador y gobernador tiene fuero) ni aprobó su gestión en Chiapas.

Morena solamente votó por otorgar una licencia para que un senador se vaya de la Cámara durante tres meses y regrese, algo a lo cual Velasco tiene derecho. No es que esté bien hecho, pero tiene la posibilidad, está en la normativa y ya.

Si Morena, con sus votos, hubiera negado la licencia a Velasco, la crítica sería de otra forma: “Morena, ya ven, es una aplanadora autoritaria y hasta licencias niega. Nos esperan tiempos aciagos”.

El senador ahora con licencia, Manuel Velasco. Foto: Especial

Ahora bien, hay quienes mencionan: es que Morena, al otorgarle licencia a Velasco, consiguió diputados del Verde y ahora es aplanadora en la Cámara y por eso todos los políticos son lo mismo y una mierda y no nos representa a “nosotros” los “verdaderos ciudadanos” y qué desilusión y bla bla bla…

¿Desde cuando que un grupo parlamentario acepte a diputados que han decidido salir de otro grupo parlamentario es algo que se castiga con “desilusión” y “mierda”?

Debemos entender que el cambio de país se tiene que hacer con lo que se tiene, no con lo que uno piensa que hay, o con lo que uno desearía que hubiera.

Si nos ponemos a soñar, desearíamos quizás que no hubiera ni PRI ni PAN ni PRD, y que todos los partidos fueran honrados y jamás hubiera un acto de corrupción y que el gobierno de Estados Unidos no fuera de corte imperial y que hubiera otra visión y gente distinta en cuanto a su actuar y….

El senador ahora con licencia, Manuel Velasco. Foto: Especial

Pero partimos de la realidad, y el cambio se tiene que hacer con esos pedazos de realidad que hay, y esos pedazos de realidad se llaman PRI, PAN, PRD, MC, Verde….

¿Cómo hacer cambios constitucionales si no se tiene ni siquiera mayoría absoluta?

Pensar que el cambio de unos diputados del Verde a Morena y una licencia a un senador significan el descarrilamiento de la cuarta transformación es un absurdo.

Es sana la crítica, es buena, y evidencia que hay conciencia. Pero no se puede hacer un valle de lágrimas con el otorgamiento de una licencia a Manuel Velasco, licencia a la cual tenía derecho dentro de la normativa.

Que Morena ayer haya votado por darle licencia a Manuel Velasco no es el descarrilamiento ni del proyecto de AMLO ni de la Cuarta Transformación.

El senador ahora con licencia, Manuel Velasco. Foto: Especial

Fue un trámite, no más. Y sí, las formas fueron patéticas, y se deben criticar. Pero no más.

Que diputados del Verde se hayan adherido al grupo parlamentario de Morena, si bien es cierto es criticable en cuanto a las trayectorias de los propios diputados del Verde, no es una traición. Morena no se ha vuelto (en cuatro días en la Cámara de Senadores) el nuevo PRI.

Ganar una elección no significa que los perdedores (contra los que se votaron -el PRI, PAN, PRD….-) desaparezcan. Ahí están, y ahí está la ley, y se precisa ir transformando todo, pero esos pedazos de realidad estarán ahí y la apuesta es a que se vayan diluyendo. El chiste es cambiarlo todo a pesar de ellos, contra ellos, e incluso con su apoyo.

La transformación, la Cuarta Transformación, se tiene que hacer a partir de lo realmente existente, no de lo que nuestra imaginación nos dice que puede haber, y que desgraciadamente solamente está en nuestra mente.