Samuel García, el senador de Movimiento Ciudadano por Nuevo León y aspirante a la gubernatura de dicho estado, resume a la perfección lo que es un político fantoche.

Si uno lo ve, si uno lo escucha, entenderá que se está ante un “representante popular” que no representa a la gente, que es insensible, frívolo, mentiroso.

Se ha visto envuelto en varios escándalos, y su vida privada la ha transformado en una parte de sus “positivos” electorales.

Es machista. Es mentiroso. Es falto completo de sensibilidad. Todo lo hace para sobresalir mediáticamente, nada para la gente. Es un engaño, y es además un junior. Sí, un junior que no piensa en la gente de abajo, que no aspira a que exista justicia ni al bienestar general.

Ha videos donde aparece alcoholizado insultando a la gente, videos donde se porta como un macho agresor de mujeres, o incluso donde se ve presumiendo sus viajes al extranjero con cargo al erario.

El mas reciente escándalo es un video de una entrevista donde, a punto del llano, afirma que sufrió muchísimo porque su papá lo obligaba a “ir al golf”. De ese tamaño es la insensibilidad de Samuel García, que coloca ese “sufrimiento” a la par de la pobreza de millones de niños que pasan hambre, violencia, maltrato y discriminación.

Samuel García es el resumen de un político fantoche que debería ser una especie en extinción en la política mexicana.

También García representa bien a su partido, Movimiento Ciudadano, que recolecta a personajes tan impresentables como él, y que piensa que todo es comunicación. Que todo es una imagen en Facebook, o un video en Tik Tok.

Ojalá que pronto, en la política mexicana, no se tenga que mostrar con personajes como Samuel García, el prototipo del político fantoche e insensible.