Ayer, Raymundo Riva Palacio escribió un artículo donde afirmó que el gobierno de México espiaba a los periodistas. Lo hizo sin una sola prueba, con solo la referencia a otro artículo de opinión (que sin una sola prueba también) afirma lo mismo: que el gobierno de México que encabeza Andrés Manuel López Obrador espía a los periodistas.

En México vivimos una libertad radical, en la cual Riva Palacio puede escribir este tipo de mentiras e invitar estos rumores sin que nadie le impida decirlo. No recibirá ninguna llamada ni nadie entablará un juicio contra él por su enorme mentira. Nadie.

Eso es libertad de prensa, y se respeta aunque la prensa publique mentiras y sea mezquina.

Y se puede también criticar a Riva Palacio (porque vivimos en un México de libertad radical), y podemos decir, por ejemplo, que Riva Palacio es un mercenario de la información, y que durante años recibió él y su periódico que nadie lee (Eje Central) millones de pesos de parte de los gobiernos del PRIAN.

Podemos decir que siempre miente, y que su columna es un espacio para que ciertos actores políticos y empresarios emitan sus juicios, y difundan sus mentiras. Y Riva Palacio recibe un pago por ello.

Podemos decir que Raymundo Riva Palacio representa a ese periodismo que tanto indigna en la población, y que durante años dominaron (y aún dominan los espacios en la pensar tradicional), y se hicieron ricos vendiendo sus voces y sus espacios.

Podemos decir que Raymundo Riva Palacio es indigno de ser llamado periodista: él es un mentiroso. Un vocero de la falsedad. Así de simple.