El Presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, se despidió de la estructura actual de las fuerzas armadas y rompió con el actual mando de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), Salvador Cienfuegos, al designar al general de división Luis Cresencio Sandoval González, de 58 años de edad.

Por su parte, el almirante José Rafael Ojeda Durán quedará como titular de la Secretaria de Marina (Semar). 

¿Cuál es la trayectoria de ambos militares? Aquí te contamos:

Luis Cresencio Sandoval González

Sandoval González es un militar conocido y aceptado en Washington, donde tuvo formación, además de haber representado a nuestro país en reuniones de seguridad en Norteamérica y el continente americano.

Estuvo fuera del círculo de mando en la Ciudad de México hasta que el general saliente, Salvador Cienfuegos Zepeda, lo designó a fines del año pasado al frente de la Cuarta Región Militar, ubicada en Monterrey, pero que abarca a los estados de Nuevo León, Tamaulipas y San Luis Potosí.

A pesar de abarcar esas tres entidades, a su toma de mando regional sólo asistió el gobernador de Tamaulipas, Francisco Javier Cabeza de Vaca, pues Jaime Rodríguez “El Bronco”, gobernador de Nuevo León, y Juan Manuel Carreras, gobernador de San Luis Potosí, enviaron a un representante.

Cuando se le designó por vez primera como comandante de la IV Región Militar, sucedió luego de su ascenso como general de división en noviembre de 2017.

Antes de eso, su experiencia de mando había sido en zonas y unidades militares, la ayudantía en la subsecretaría de la Defensa Nacional y como subjefe operativo de Estado Mayor de la Defensa Nacional, en donde son planeadas las operaciones militares en todo el país.

Además, Sandoval González, originario de Ensenada, Baja California, pertenece al arma de Caballería, es maestro en Administración Militar para la Seguridad y la Defensa Nacionales por parte del Colegio de la Defensa Nacional de la Sedena.

También ha tomado cursos de administración militar, defensa continental, inteligencia y hasta de relaciones con los medios de comunicación en varias escuelas militares de Estados Unidos, como el Colegio Interamericano de Defensa y el Colegio Industrial de las Fuerzas Armadas.

No obstante, el nombre de Sandoval González no aparecía en las listas que se habían dado a conocer como los posibles próximos jefes del Ejército.

Ahí aparecían quienes han acompañado la gestión del general Cienfuegos, tanto en mandos administrativos y operativos de la Ciudad de México, como en regiones militares.

Así había ocurrido en las dos designaciones anteriores, es decir con Felipe Calderón y con Enrique Peña Nieto, donde los titulares de la Sedena habían salido de los mandos cercanos al titular en turno.

José Rafael Ojeda Durán

Por su parte, el futuro titular de la Marina sí forma parte del círculo de toma de decisiones del actual titular de la Semar, el almirante Francisco Vidal Soberón Sanz. Actualmente es el Inspector y Contralor General de la Semar.

Es originario de Jalapa, Veracruz, tiene 64 años de edad y ha sido cercano al mando de la Marina en los últimos dos sexenios, pues además fue secretario particular del secretario de Marina de Felipe Calderón, Mariano Francisco Saynez Mendoza.

El almirante Ojeda Durán ha sido un defensor público de la Ley de Seguridad Interior, aprobada en 2018 por el PRI y que enfrenta varios juicios constitucionales en la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN).

Su nombramiento rompe con la insistencia de que el nuevo titular sería el actual Oficial Mayor, el almirante José Luis Vergara, cuya candidatura había sido impulsada con la publicación y promoción del libro La Seguridad Nacional en México.

¿Cómo entender estas designaciones?

Con ambos nombramientos se vislumbra un progresivo desmantelamiento de las estructuras clásicas que han mantenido en el poder durante varios sexenios a las élites del poder militar.

Julio Astillero escribió este martes en su columna de La Jornada que, ya con los futuros mandos designados habrá que ir desactivando molestias y malos entendidos, conducir con cuidado el proceso de desaparición del Estado Mayor Presidencial y asignar sus tareas a otras áreas, así como adaptar las acciones oficiales contra el crimen organizado.