Desde que comenzó la contingencia por coronavirus, las deficiencias heredadas en el sector salud de todo México han salido a relucir.

Tal es el caso de la infraestructura hospitalaria, la cual dejó ver que en varios estados la construcción de hospitales y otras unidades de salud servían solo para que algunos pocos hicieran negocio, pues no fueron concluidos y se dejaron abandonados desde hace años.

Tal fue el caso del Hospital General de la Mujer y el Niño en Oaxaca, que inició su construcción en 2009, bajo la gestión del priísta Ulises Ruiz, con un capital de más de 100 millones de pesos y después, bajo el Gobierno de Gabino Cué, recibió más presupuesto, sin que eso influyera en la terminación de la obra.

“Recibimos un sistema de salud colapsado, pero uno de los grandes monumentos a la negligencia y la corrupción, pues es este hospital”, indicó Alejandro Murat, actual Gobernador de la entidad.

Por si fuera poco, en la administración de Cué anunciaron la inauguración del hospital, cuando en realidad estaba lejos de ser concluido.

Además, una investigación realizada por la Fiscalía de Oaxaca del gobierno actual reveló que la construcción del nosocomio sirvió como una especie de bóveda que ayudó a cubrir varios desvíos de recurso.

“El secretario de Salud de la administración pasada, y varios de sus colaboradores, están cumpliendo una condena en un reclusorio de Oaxaca”, agregó Murat.

Por ello, con la llegada de Murat al gobierno, se decidió que fuera el Ejército el que concluyera el hospital, ubicado en el municipio de San Bartolo Coyotepec, en la región de Valles Centrales, a unos 20 kilómetros de la capital.

Según Murat, su decisión fue hecha luego de ver terminado el hospital en Juchitán que se había derrumbado en los sismos de 2017.

De esta manera, con 260 millones de pesos de inversión estatal, el Ejército hizo en cuatro meses lo que dos gobiernos no pudieron lograr en 10 años: terminar las obras.

Hoy, ese hospital es “insignia” para atender a pacientes de covid-19 en el estado.

“Es el más grande, más equipado, más moderno y el que ahora está dando tranquilidad y certeza en la hospitalización”, dijo Murat, quien recordó que luego de la pandemia, el nosocomio se convertirá en un centro médico nacional que operará el ISSSTE.

Aunado a estos esfuerzos, el gobierno de Oaxaca decidió instalar junto a este hospital, una unidad médica móvil con 60 camas para evitar la saturación ante la gran escala de contagios que ha ocasionado la fase tres de la pandemia.

“Es como un lego, es un conjunto de cajas de trailer, por decirlo de esa manera coloquial, y éstas pueden irse todas juntas o desensamblarse y separarse para distintas localidades”, explicó Juan Carlos Márquez, subdirector de Servicios de Salud en Oaxaca.