Al ser un lago de forma natural, el suelo donde se edifica el Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), se hunde y con ello las pistas de aterrizaje corren el riesgo de sufrir severos daños.

En su informe al Presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, los colegios de ingenieros reconocieron esta situación pero la minimizaron en la entrega del documento al virtual secretario de Comunicaciones y Transportes Javier Jiménez Espriú, al señalar que la situación podía resolverse dándole el debido mantenimiento.

Pero hay posturas encontradas de los expertos consultados sobre el tema.

De acuerdo con el documento titulado “Opiniones de miembros de la Academia de Ingeniería” el suelo del NAIM, en Texcoco, presenta problemas diversos, desde los geológicos y geohidrológicos, hasta los geofísicos, sísmicos y geotécnicos.

La Academia de Ingeniería de México (AIM) está dividida en dos grupos: los que no trabajaron directa o indirectamente en el Nuevo Aeropuerto que se construye en Texcoco y un reducido grupo que sí tuvo o tiene algún grado de participación en la obra.

Construcción del Nuevo Aeropuerto. Foto: Especial

En el primer grupo, el ingeniero Mario Benhumea León indica que los estudios geofísicos realizados por la Comisión Federal de Electricidad (CFE) a raíz de los macro-sismos de 1985, evidencian que el NAIM estará asentado en un suelo cimentado en arcillas con un alto contenido de sales, lo cual ocasionará “problemas de fuerte corrosión a todos los elementos estructurales” como aceros, concretos, pilas, bases, losas, reduciendo con ello la vida útil de las cimentaciones.

Según el experto quien también es Presidente de El Colegio de Geofísicos, el lugar donde se construye el NAIM tiene problemas geológicos importantes, pues la denominada “Falla Nezahualcoyotl” “cruza importantes obras del actual sembrado” y según un estudio geofísico realizado por Nacional Financiera en 1966, la secuencia estratigráfica del suelo no es uniforme y presenta importantes estructuras emergentes que pudieron haber sido ocasionadas por volcanes extintos y sepultados, lo que afectará la cimentación y el “comportamiento dinámico del subsuelo en pistas del NAIM”.

Benhumea León alerta que según los estudios realizados por la CFE, los acuíferos someros y profundos están interconectados con flujo subterráneo del Ex Lago de Texcoco hacia el sur, por lo cual en caso de que un importante volumen de agua sea drenada o extraída para mejorar el terreno de las pistas, se ocasionará un aumento del desabasto en los pozos que surten a la Ciudad de México.

Construcción del Nuevo Aeropuerto. Foto: Especial

Pero no sólo eso, el ingeniero señala que también por esta situación se podrían provocar fracturas del suelo en las colonias y poblados aledaños al Nuevo Aeropuerto en los municipios de Texcoco, San Salvador Atenco, Ecatepec, Chimalhuacán y Ciudad Nezahualcoyotl.

Para la ingeniera Dora Carreón Freyre, investigadora del Centro de Geociencias de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el ingeniero Mariano Cerca Martínez del mismo departamento de la UNAM y el hidrogeólogo Antonio Hernández Espriú, quien se desempeña como jefe de División de Ciencias de la Tierra en la máxima casa de estudios del país, con una tasa de hundimiento tan alta es muy probable que se tengan que nivelar las pistas antes de los 8 años de construidas, pues según sus cálculos, se acumularían casi 3 metros de deformación vertical durante ese tiempo.

Asimismo, el grupo de expertos alertan que según sus mediciones, hay altas tasas de deformación diferencial, lo que podría generar un fracturamiento del subsuelo. De igual manera, explican que al perforar 5 pozos de extracción de agua a 400 metros de profundidad, el bombeo del líquido podría influir en el hundimiento del suelo, así como en una “eventual generación de fracturamiento”.

Construcción del Nuevo Aeropuerto. Foto: Especial

El grupo de expertos indica que no se realizaron los suficientes estudios técnicos sobre las condiciones del suelo, pues faltó investigar la composición mineralógica y estudiar la licuefacción, pues “la Cuenca hidrológica de México, está rodeada básicamente por montañas de volcanes, los cuales aportan grandes cantidades de sedimentos volcánicos (…) que son capaces de retener mucha agua y expandir su volumen”.

Para el ingeniero en Geología José Carrillo Bravo también debe considerarse que “el área de Texcoco es la porción del Valle de México con más actividad sísmica de baja intensidad que debe ser analizada para conocer su origen y efecto sobre las construcciones, ya que puede estar relacionada a ajustes gravitacionales del subsuelo”.

Sobre el mismo tema, el ingeniero en Geología Enrique Gómez de la Rosa expone que desde su perspectiva “es muy caro mantener a la Cuenca de México libre de inundaciones con obras antropogénicas” y explica que el suelo donde se construye el Nuevo Aeropuerto “no se hunde de manera uniforme, tiende a ondularse según los materiales y la humedad”.

“La cuenca de México ha requerido de inversiones muy costosas para mantener secas las áreas construidas sobre terrenos lacustres, mediante drenes (túneles profundos de desfogue) y un alto costo del mantenimiento de la red del drenaje de la ciudad. La naturaleza va a seguir tratando de recuperar sus condiciones naturales” señala el experto en el informe.

Construcción del Nuevo Aeropuerto. Foto: Especial

Gómez de la Rosa indica que el tipo de suelo es un factor de alta relevancia y ejemplifica lo que sucede actualmente en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, el cual tiene altos costos de mantenimiento debido a la deformación del suelo, lo que impacta de manera directa en los costos de operación, de ahí que se tiene que considerar lo que sucedería con la construcción de 6 pistas en el NAIM.

Para el ingeniero Walter Iván Paniagua Zavala, quien es investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), es necesario poner atención en el mantenimiento que tendrá el Edificio Terminal de mil 600 metros de longitud, pues ahí también deben contemplarse posibles hundimientos y “no se aclara qué medidas se están tomando para controlar esta situación, ni si la estructura es capaz de absorber o tolerar los posibles movimientos”.

De acuerdo con Paniagua Zavala, el mejoramiento realizado en las pistas 2 y 3 aparentemente tienen un buen desempeño y podrán ser manejables con un mantenimiento adecuado pero el hundimiento total puede ser “un problema de mayor complejidad, por sus implicaciones en el drenaje de las pistas, así como la conexión con las calles de rodaje”.

Construcción del Nuevo Aeropuerto. Foto: Especial

Y aún cuando no se tienen las condiciones geotécnicas del posible Aeropuerto de Santa Lucía, para el experto “seguramente serán más favorables que las del ex-Lago de Texcoco”.

Sobre el mismo tema, el ingeniero Fernando Samaniego Verduzco de la UNAM pide que se realicen investigaciones exhaustivas encabezadas por expertos internacionales “que permitan dar certeza al problema grave del hundimiento de suelo a mediano y largo plazo”.

Por parte del grupo integrado por ingenieros que trabajan o han participado en la construcción del NAIM, el ingeniero Germán Efraín Figueroa Vega reconoce que uno de los principales problemas actuales y futuros del NAIM son los hundimientos regionales “que pueden alcanzar otros 10 o más metros con ondulaciones de uno o más metros en tramos de 100 metros, lo que resulta obviamente inadmisible para las pistas”.

Construcción del Nuevo Aeropuerto. Foto: Especial

Sin embargo, desde su perspectiva esta situación puede mitigarse con una de sus propuestas: la construcción de un sistema de pozos de infiltración para el agua de lluvia de los ríos del oriente del Lago.

De acuerdo con el ingeniero Humberto Juan Francisco Marengo Mogollón, quien es investigador del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), quien también ha trabajado directa e indirectamente en la construcción del NAIM, el tema sísmico está resuelto, al igual que la cimentación de la Torre de Control, el edificio Terminal, las plataformas y las calles de rodaje, sin embargo aún se tienen problemas con la cimentación de las pistas en las que se aplicó la técnica de “precarga”, la cual “no ha dado los resultados esperados”.

No obstante, Marengo Mogollón se muestra optimista y señala que aún cuando el aspecto geológico y geotécnico es de mucho cuidado, “no es insuperable con los tratamientos adecuados que la ingeniería mexicana ha aplicado en diversas obras del Valle de México”.

Al igual que él, Jesús Navarro Parada, especializado en ingeniería aeronáutica y que también ha trabajado directa e indirectamente en la construcción del NAIM, considera que darle mantenimiento a los pavimentos del NAIM “con losas postensadas” no será muy difícil y se reducirían significativamente los costos utilizando tecnología mexicana de vanguardia.

Aquí puedes consultar las opiniones de los académicos de la Academia de Ingeniería de México sobre la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México en Texcoco: