Petróleos Mexicanos (Pemex) presentó un proyecto para desarrollar una biorrefinería capaz de producir Combustible Sostenible de Aviación (SAF, por sus siglas en inglés), una alternativa al queroseno fósil que puede reducir hasta 80% las emisiones de gases de efecto invernadero a lo largo de su ciclo de vida.
El proyecto combina dos rutas tecnológicas: La primera es Alcohol to Jet (AtJ), que transforma biomasa como maíz y sorgo en alcohol y luego en combustible para aviones.
La segunda es la vía HEFA (Hydroprocessed Esters and Fatty Acids), que procesa aceites y grasas, incluidos aceites usados de cocina y biomasa residual, mediante hidrogenación para obtener un combustible compatible con la aviación comercial. Ambas tecnologías están certificadas por estándares internacionales y pueden mezclarse con combustibles convencionales sin modificar aviones ni infraestructura aeroportuaria.
Para el abastecimiento de materias primas, Pemex identificó más de cinco millones de hectáreas en México con potencial bioenergético. La estrategia de la empresa se centra en la Integración de Capacidades Industriales: aprovechar la infraestructura de refinación y petroquímica ya existente para minimizar la huella de carbono en la producción y reducir la inversión requerida frente a una planta construida desde cero.
El SAF es considerado por la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) el principal vector para que la industria aérea alcance cero emisiones netas en 2050.
Con este proyecto, presentado por Pemex durante una Mesa Técnica sobre Combustibles Sostenibles de Aviación, la petrolera dejó claro que busca posicionarse en ese mercado en expansión y cumplir su compromiso institucional de contribuir a la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero mediante la producción de biocombustibles.

































