Por: Redacción (@revistapolemon)

23 de mayo de 2015. De vez en cuando la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) descubre lo que todos o casi todos sabemos. Para explicar sus hallazgos ilustra sesudos análisis con gráficas y datos y líneas curvas que suben y bajan y se van para adelante y para atrás. Sacan libros bien gordos, con imágenes por todos lados, y así afirman muy llenos de orgullo, ufanos, lo que todos o casi todos sabemos.

La OCDE acaba de anunciar con bombo y platillo, que en el mundo hay desigualdades en el ingreso de las personas. Es decir, que unos cuantos ganan mucho, y que la amplia mayoría percibe poco, poquito muy poquito, poquitito, o casi nada.

La OCDE, sin embargo, no se contenta con afirmar que en el mundo hay desigualdad en materia de ingresos sino que argumenta que México es uno de los países con más desigualdad en este aspecto y que en los últimos años esta desigualdad ha aumentado.

Ahora bien, basándonos en los hallazgos de la OCDE, podemos decir lo que se ha repetido hasta el cansancio: que las políticas públicas de los últimos 30 años no han servido para nada, que la pobreza continúa aumentando y la desigualdad también.

Pero el dato más interesante en el nuevo estudio de la OCDE señala que la desigualdad aumentó dramáticamente a partir del gobierno de Felipe Calderón y continúa en ascenso con Enrique Peña Nieto. Y no es que Vicente Fox haya sido un estadista, pero los altos precios del petróleo le permitieron despilfarrar alrededor de 600 mil millones de dólares y seguir tan campante

Polemón considera que los esfuerzos realizados por los científicos de esta benemérita institución, cuyo secretario general es el tamaulipeco José Ángel Gurría Ordóñez, también conocido como el Ángel de la Dependencia, son de tal importancia que deben ser premiados con el Nobel de Economía, y si esto no bastara, con el de Literatura y el de la Paz.