Con la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) en los terrenos que antes eran el lago de Texcoco, más de 200 mil aves migratorias y nativas han sido expulsadas de su hábitat.

De acuerdo con La Jornada muchas de estas aves están en peligro de extinción, por lo que, según consideraron investigadores de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), independientemente de los resultados que arroje la consulta ciudadana sobre el futuro del proyecto, es necesario que se detenga la edificación.

En el foro El aeropuerto en Atenco: a 17 años del primer estudio que dijo no, los especialistas anunciaron que asistirán a instancias internacionales a informar sobre la destrucción del entorno ecológico.

Construcción del Nuevo Aeropuerto. Foto: Especial

Añadieron que la decisión de hacer el aeropuerto en ese lugar, además de ser nefasta en materia ambiental e hidrogeológica, se hizo con pleno conocimiento de causa de lo malo del terrero para que las reparaciones y mantenimiento posteriores sean permanentes y se convierta en un gran negocio por décadas.

La doctora en Biología por la UNAM, Patricia Escalante Pliego, aseguró que el Grupo Aeroportuario ha mentido de manera sistemática en cuanto a la protección de las aves, pues con las obras se ha reducido drásticamente su población y, de no detener la destrucción del lago, más de 200 mil  aves, de 250 especies desaparecerán.

“El Grupo Aeroportuario dice que las aves se están yendo a otros cuerpos de agua, pero la verdad es que están buscando alimento y los otros no tienen la misma calidad para ella”, indicó.

Explicó que el ex lago de Texcoco y las zonas de refugio de aves han pasado de 13 mil 300 hectáreas a mil o 2 mil hectáreas, por lo que queda poca zona de anidación, misma que será insuficiente para que se alimenten pájaros migratorios y nativos.

“Nos engañaron diciendo que el lago Nabor Carrillo no se iba a secar y que iban a crear otros cuerpos de agua, ahora que sí se tiene que secar y se contradicen, porque primero iba a ser un vaso regulador, pero éste no tiene agua todo el año, sólo cuando llueve mucho”, dijo.

Por su parte, Joel Carrillo Rivera, doctor en hidrogeología por la UNAM, dijo estar en contra de la consulta que propuso el presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, porque la población no está informada de manera adecuada, sobre todo de los efectos negativos por las obras.

Además, el doctor en hidrogeología de la UNAM, Rafael Huízar Álvarez, alertó sobre el despojo de pozos de agua potable en comunidades aledañas para cederlos a los proyectos inmobiliarios que se asentarán.

“El agua se la van a llevar y a vender, y el gobierno no va a defender a la población porque apoya a las empresas”, dijo.