Por: Jorge Gómez Naredo (@jgnaredo)

18 de mayo de 2018.- Andrés Manuel López Obrador se levanta siempre muy temprano. Mira asuntos de la campaña, discute con asesores y se pone a trabajar. Es un hombre incansable que tiene una energía que cualquier millennial envidiaría.

Hace unos once años, cuando estaba de gira en contra del fraude electoral de 2006, lo acompañamos unos periodistas y yo durante dos semanas. Era impresionante el ritmo de trabajo que traía. Nosotros, en ese entonces jóvenes que no superábamos los 30 años, nos cansábamos. Dos días después de la gira, ya pedíamos que se acabara tanto trajín. Era agotador. Mientras, él se veía fuerte, como un roble. Y eso que nosotros nada más cubríamos. No hablábamos. No decíamos discursos en cada plaza. No estábamos parados en los mítines. No andábamos estresados.

A principios de esta semana, Raymundo Riva Palacio escribió un artículo en El Financiero, y sin ninguna prueba, indicó que la salud de Andrés Manuel López Obrador no era buena.

Hoy, unos días después, el poco ético y consumado mentiroso de Pablo Hiriart escribe también El Financiero lo mismito que Raymundo: que AMLO tiene problemas de salud, que la columna no la aguanta y es preocupante que tenga posibilidades de llegar a ser presidente.

Lo más sorprendente de estos dos comentadores de noticias (Palacio e Hiriart) es que solamente mencionan que AMLO tiene problemas de salud, pero no indican que, durante la campaña, Andrés Manuel ha sido el candidato que más entidades ha visitado del país, que más mítines en plazas públicas ha hecho, que cada día realiza entre tres y cinco actos de campaña, que va de acá para allá y que se mira bien a donde vaya.

No mencionan y seguramente no investigaron, que el lunes 14 Andrés Manuel tuvo tres mítines, uno en Hidalgo y dos en San Luis Potosí; que el martes 15 estuvo en otras tres concentraciones públicas; que el miércoles 16 anduvo en otros tres actos proselitistas. No dicen que en todos esos actos se le vio como un roble, con una capacidad argumentativa envidiable y como un joven que va con ganas a lo que sigue.

No, eso no lo mencionan. Solamente indican que está enfermo, que su columna, que hace cinco años tuvo una operación, que su presión… Arman una historia donde indican que hay un médico que lo trata y que viene desde Estados Unidos cada 15 días, datos que ninguno de los dos comprueba con documentos, y que solamente tienen como “prueba” una foto de AMLO con un equipo de médicos.

Absurdo. De risa.

Ahora bien, esa campaña que comenzó Raymundo Riva Palacio (que, por cierto, es sabido que ante su falta de influencia en las redes contrata bots para inflar su cuenta de Twitter), se ha transformado en una campaña con un tinte de discriminación enorme.

AMLO ayuda a uno de sus simpatizantes en silla de ruedas a subir al templete. Foto: Especial

A Andrés Manuel lo presionan para que “hable de su salud” (como si no fuera obvio que con el ritmo de trabajo que tiene, dicha salud es buena), pero no lo hacen con Ricardo Anaya o con José Antonio Meade, es decir, discriminan a Andrés Manuel por tener más de 60 años y un cabello canoso.

Y claro, estos “rumores” sobre la salud son parte de la guerra sucia, y de una mala leche y falta de rigor periodístico enorme.

Ahora bien, esos dos periodistas deberían acompañar a la comitiva de Andrés Manuel en unos tres o cuatro días de gira, para que vean que está bien de salud, y que ellos no aguantarían el ritmo de trabajo del tabasqueño.

Pablo y Raymundo, ¿se animan?