En México siempre ha habido racismo. Y racistas.

Podemos quejarnos agriamente por el trato que le dan a los mexicanos en Estados Unidos, pero aquí, en el país, somos racistas incluso con esos mismos mexicanos en el norte. Es algo que existe y que no ha cambiado por mucho que nos queramos convencer que somos un país que “no discrimina” y que “trata” bien a todos.

Si los que llegan no son rubios, de ojos claros, piel blanca, hablan un idioma distinto al nuestro y son pobres, nos ponemos fúricos. Enojados. Preocupados.

¿Y si nos quitan el trabajo?
¿Y si son violentos?
¿Y si son ladrones?
¿Y si maltratan a “nuestras” mujeres?
¿Y si nos matan?
¿Y si no nos agradecen lo buenos que somos?

Protesta contra los migrantes en Tijuana. Foto: Especial

Sin embargo, el fenómeno que está sucediendo en estas semanas es algo más que el racismo cotidiano de nuestra sociedad. Es un racismo inducido. Planeado.

La migración es un proceso que siempre ha existido en el país. Miles y miles de centroamericanos y mexicanos van con rumbo al norte para vivir en Estados Unidos y salir de la pobreza. Esto es algo que sucede, que ha sucedido y que seguramente seguirá sucediendo.

Sin embargo, ¿por qué algo que sucede siempre (y a lo cual, se supone, estamos “acostumbrados”) ha causada una indignación que no es cotidiana? ¿Por qué de repente los mexicanos comenzaron a ser más y más y más racistas, incluso los que justifican que no son racistas y que jamás lo han sido?

Protesta contra los migrantes en Tijuana. Foto: Especial

En redes sociales (Facebook, Twitter, WhatsApp….) y en muchos medios de comunicación ha habido una estrategia para despertar un racismo mexicano beligerante, y hacer de una caravana migrante, un proceso que ha sido cotidiano durante muchos años, se transforme en una agresión “a nuestro país” y en una “violencia a nuestras leyes”.

De un momento a otro, personas que eran o presumían ser prudentes, se convirtieron en racistas intransigentes, compartiendo mentiras y argumentos absurdos.

¿A quién beneficia este racismo mexicano tan exacerbado y tan focalizado en la caravana de hondureños?

Protesta contra los migrantes en Tijuana. Foto: Especial

Andrés Manuel López Obrador, en menos de dos semanas, será presidente. Las expectativas son altas. A pesar de los muchos problemas que hay, se observa que habrá una transición sin sobresaltos, con un porcentaje de aprobación enorme. Todo va viento en popa, a pesar de la tragedia de país que dejan el PRI y el PAN.

La oposición radical hacia AMLO ha intentado crear espacios donde hacerse visible y desde donde golpear al gobierno (que aún no es gobierno) de Andrés Manuel López Obrador. Y nada les ha salido. Están desesperados porque se miran impotentes. Han hecho ridículo tras ridículo. Se miran en esa oposición como débiles: sin fuerzas. Y buscan, denodadamente, un evento, cualquiera, para decir: AMLO es malo, AMLO es malo, AMLO es un caos.

Y en este contexto, surge el racismo mexicano hacia la caravana migrante.

Protesta contra los migrantes en Tijuana. Foto: Especial

Para muchas personas de la nueva oposición, convertir la migración cotidiana en este país en una lucha racista mexicana que posibilite una catástrofe humanitaria no es un problema, sino una “oportunidad”.

Al estar cerrada las fronteras con Estados Unidos y vigilada por más militares estadounidenses que nunca, la concentración de migrantes en el norte del país, y la xenofobia y el racismo exacerbados de los mexicanos, podría conllevar a una crisis humanitaria que tendrá que enfrentar el próximo gobierno.

Es la apuesta de las derechas: exacerbar el racismo y que haya caos, que haya peleas, que haya enfrentamientos, que haya violencia, muerte, y que a unos días de haber tomado posesión Andrés Manuel, se viva una crisis que pueda ser manejada políticamente para golpear al nuevo gobierno…

Protesta contra los migrantes en Tijuana. Foto: Especial

Por eso la estrategia que desde redes sociales se ha planeado con bots y cuentas falsas. Eso se paga, eso genera costos, eso alguien lo está operando. Su intención: convencer a los mexicanos que los migrantes son peligrosos, que nos hacen daño y debemos expulsarlos.

La apuesta de esa oposición de derechas es, pues, a que “reviente” el “problema migratorio” en los primeros días de gestión de Andrés Manuel. Y por eso las mentiras y por eso el odio a los migrantes y por eso las cadenas de WhatsApp que dicen que los hondureños son unos ladrones y golpeadores y asesinos.

Quieren golpear a AMLO vía la inoculación de racismo a los mexicanos.

Protesta contra los migrantes en Tijuana. Foto: Especial

No les importan los migrantes, no les importan ser irresponsables al tratar de influir en la sociedad mexicana para hacerla xenófoba y racista, no les importa nada de eso. Su objetivo es simple: golpear a AMLO.

La oposición radical a AMLO le está apostando a la violencia inmediata, a crear tensiones, a que, el sexenio de AMLO, tenga el mayor número de problemas. A que descarrile.

Así son y así van actuar durante todo el sexenio.

Por eso están azuzando el odio de los mexicanos hacia los migrantes. Es uno de sus primeros pasos para golpear a AMLO presidente. Es una de sus apuestas. Y vendrán muchas.