El combate que emprendió Andrés Manuel López Obrador contra el robo de combustible es, por donde se le vea, una de las batallas más importantes que habrá de librar en este sexenio.

Algunos puntos de este verdadero flagelo al país:

1) Significa una pérdida para la nación, al año, de 66 mil millones de pesos (una cantidad exorbitante).

2) Emplea a decenas de miles de personas en dicha actividad ilegal.

3) Produce inseguridad, y es propicio el negocio para la creación de bandas criminales peligrosas y violentas.

4) Provoca que comunidades enteras se involucren en actividades ilícitas y dejen la legalidad.

Personas de Tlahuelilpan acuden a una toma clandestina para robar combustible. Foto: Especial

5) Hace que miles de personas, cuando hay una toma clandestina, se expongan a una explosión como la que sucedió ayer en Tlalhuelilpan, Hidalgo.

6) En ocasiones, los “piquetes” a los ductos hacen que la presión baje y que se afecte el abasto de combustible.

7) Genera redes de corrupción (quien permite el robo, quien roba, quien vende lo robado, quien vende al consumidor la mercancía robada…)

8) Hay evasión de impuestos, es decir, se reduce lo que el fisco capta.

Sí, el huachicoleo es una de las actividades más lacerantes para el país.

Los sorprendente es que, hace dos meses, este grave problema hubiera estado tan oculto. Tan “pasa pero no me afecta”, tan “pasa pero no me importa”, tan “pasa pero no estoy seguro que pase”.

Hoy, en México, sabemos que tenemos un problema, y que es un problema grave, que nos afecta y que hay que combatirlo.

Forenses caminan por la zona en la que murieron más de 20 personas tras la explosión en una toma clandestina de un ducto de Pemex. Foto: Henry Romero/Reuters

Por la continuación de la lucha

La mayoría de quienes han criticado a Andrés Manuel López Obrador por comenzar la lucha contra el robo de combustible han pasado por varias narrativas de “crítica”: iniciaron diciendo que la estrategia “no estaba bien planeada” porque dejó a las ciudades con poco combustible. Después, arguyeron que “no había nadie poderoso en la cárcel”. Y ahora, con la explosión en Tlalhuelilpan, Hidalgo, afirman que esta lucha produjo ya “su primera tragedia.

Estas personas que critican la batalla iniciada por AMLO son cínicas e irresponsables y están acostumbradas a ser así. Son unos periodistas que vivieron bajo el amparo de los gobiernos del PRI y del PAN, una oposición indignadísima porque perdió el poder y parte de sus privilegios y otra oposición que nunca ha tenido el poder y que desea tenerlo a como dé lugar.

Hasta ahora, esa oposición (y esos periodistas) no han logrado influir en el ánimo de la mayoría de los mexicanos, quienes apoyan la batalla emprendida por AMLO.

El Presidente Andrés Manuel López Obrador junto al gobernador de Hidalgo, Omar Fayad e integrantes de su gabinete en Tlahuelilpan, Hidalgo. Foto: Especial

 Hasta el momento, AMLO ha mantenido una estrategia de combate al robo de combustible impecable:

1) Vigilancia para desincentivar el robo el combustible.

2) Un plan para que el ejército esté cercanos a los ductos e impida la creación de nuevas tomas clandestinas.

3) Erradicación de tomas clandestinas de los ductos que hay en el país.

4) Programas sociales para que quienes se dedican al robo de combustible cambien a una actividad lícita.

5) Control de los ductos.

6) Una estrategia de transporte de combustible alterna (pipas que se están comprando y choferes que se contratarán para manejaras).

7) Cuando hay posibilidad de riesgos, acciones del gobierno siempre respetando los derechos humanos de las personas.

Un militar vigila la zona en la que se registró una explosión en una toma clandestina de un ducto de Pemex ubicado en El Presidente Andrés Manuel López Obrador da una rueda de prensa sobre la explosión en Tlahuelilpan, Hidalgo. Foto: Valente Rosas/El Universal

Evidentemente, una estrategia así precisa tiempo para obtener todos los resultados, porque las prácticas del robo de combustible están muy arraigadas ya (eso sí, se ha evitado ya el robo de miles de millones de pesos en combustible)

El problema es que, esa oposición (y esos periodistas) ahora, a partir de los sucedido en Tlalhuelilpan Hidalgo, pasarán a una nueva “narrativa”: el ejército debió reprimir al pueblo para evitar la tragedia y por ende. Es culpa del gobierno lo que pasó y la estrategia no funciona.

Aquí la cuestión es simple: era imposible impedir, en tan poco tiempo (dos horas aproximadamente), que cientos de ciudadanos fueran con sus bidones a recoger la gasolina que salía del ducto. ¿Por qué? Porque eso implicaba represión y el riesgo de que, mientras se daba ese operativo, algo pasara que provocara una explosión.

Habitantes observan la zona en la que se registró una explosión en una toma clandestina de un ducto de Pemex ubicado en El Presidente Andrés Manuel López Obrador da una rueda de prensa sobre la explosión en Tlahuelilpan, Hidalgo. Foto: Valente Rosas/El Universal

Andrés Manuel ha dicho que no reprimirá jamás al pueblo. Hoy en su rueda de prensa lo volvió a repetir. La apuesta es a la gente, a impedir que esto vuelva a suceder, pero no porque haya toletes y golpes, sino por el convencimiento.

Esta es la apuesta más importante y la que tarda más. Y es, sin duda, la más efectiva. Sin embargo, los opositores estarán luchando para que esta estrategia de AMLO se desfigure y no funcione. Y no lo harán porque piensen que hay otras formas mejores de combatir el robo de gasolina, sino que lo realizarán porque quieren golpear a AMLO. Es lo único que les importa.

Ante ello, la apuesta de la gente debe ser de apoyo al Presidente, a la estrategia, a pensar que los problemas del país no se acaban con reprimir a la población, sino con mejorar las condiciones de vida de los mexicanos.

El Presidente Andrés Manuel López Obrador da una rueda de prensa sobre la explosión en Tlahuelilpan. Foto: Especial

Así lo expuso hoy Andrés Manuel:

Nosotros vamos a seguir convenciendo, persuadiendo a la gente. Nosotros tenemos la convicción de que el pueblo es bueno, que es honesto. Que, si se ha llegado a estos extremos, a estas prácticas es porque se le abandonó por completo, y esto significa que no han tenido posibilidad de satisfacer sus necesidades básicas, porque hay millones de pobres en el país, gente que no tiene ni siquiera para lo más indispensable. Por eso es que ha proliferado este tipo de actitudes. Ante eso, vamos a seguir con la misma política de respetar los derechos humanos, de no responder a agresiones, de no querer enfrentar problemas sociales con el uso de la fuerza […] queremos cambiar las cosas de otra manera. Por eso, también, si me preguntan, ¿va a seguir el plan? Claro que va a seguir el plan, lamento mucho lo sucedido, me duele, pero tienen que cambiar estas cosas”.

Ésa debe ser la apuesta: el país mejorará cuando se mejoren las condiciones materiales de la gente. Sin eso, nada va a cambiar. Y eso lo tenemos muy claro. Y lo tiene muy claro Andrés Manuel.

Por eso, no es el momento de parar: la lucha contra el huachicol debe continuar.