La decisión del Servicio de Administración Tributaria (SAT) retiró la posibilidad de recibir donativos deducibles de impuestos a 270 asociaciones civiles, entre las que destacan tres casos: el del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), México Evalúa y Mexicanos Primero, pues se habría detectado un esquema para evitar el pago de impuestos.
De acuerdo con documentos del SAT consultados por el medio Contralínea, estas organizaciones declararon realizar labores científicas o tecnológicas para justificar su carácter de donatarias autorizadas, pero al revisar la información no lograron comprobar que realmente llevaran a cabo ese tipo de actividades.
Este señalamiento significa que estas tres agrupaciones, críticas contra el gobierno de la 4T, habrían utilizado una figura legal de manera indebida para obtener beneficios fiscales. Y eso, en términos del propio SAT, puede ir más allá de una falta administrativa.
En el caso del IMCO, se trata de un organismo con fuerte presencia en el debate económico del país, que produce estudios, propuestas y análisis de política pública. Sin embargo, su estructura, integrada por empresarios de alto nivel y vinculaciones con organismos internacionales, ha generado dudas sobre la línea entre investigación técnica y posicionamiento político. Si a eso se suma el señalamiento de que no pudo acreditar las actividades que justificaban sus beneficios fiscales, la discusión se vuelve más delicada.
México Evalúa enfrenta cuestionamientos similares. Aunque se presenta como un centro de análisis, su financiamiento, que incluye recursos de fundaciones y organismos extranjeros, y su participación constante en temas de política pública han llevado a preguntarse si su papel es estrictamente técnico o también político. El señalamiento del SAT sobre la posible simulación de actividades agrega un elemento más: no solo qué dicen, sino bajo qué condiciones fiscales operaban.
Por su parte, Mexicanos Primero, conocida por su “activismo” en educación y su cercanía al júnior Claudio X. González, también entra en esta revisión. A lo largo de los años ha manejado importantes recursos provenientes de donativos y ha mantenido una presencia activa en la discusión pública. Sin embargo, el hecho de que ahora se le retire la autorización bajo el argumento de incumplimientos fiscales coloca a la organización en el mismo escenario: el de haber accedido a beneficios que, según la autoridad, no estaban plenamente justificados.
En conjunto, los tres casos reflejan la misma problemática: el uso de esquemas fiscales diseñados para actividades específicas por organizaciones cuya operación real podría no encajar del todo en esa categoría. Y ahí es donde aparece la palabra clave que ha marcado esta decisión: simulación.
Por tanto, destaca Contralínea, con el retiro de estas organizaciones como asociaciones privilegiadas, el SAT no está cerrando organizaciones ni prohibiendo donaciones, pero sí está enviando un mensaje claro: los beneficios fiscales requieren comprobación.
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Daniel jarquin
5 abril, 2026 at 6:09 pm
Esas organizaciones, empresas, empresarios ( no todos), contratan contadores, abogansters para evadir impuestos, pero el trabajador normal, se le aplican sin miramientos. Al junior tóxico se le debe aplicar la ley, es un miserable mafios0, delincuent3…!
Víctor Zamora Rosales
5 abril, 2026 at 8:15 pm
Muy bien.
Ahora que el SAT le siga con las asociaciones ligadas a los partidos políticos.
También allí encontrará mucha simulación.