Un secretario de Gobernación tiene poder amplio, cumplido y bastante para crear un conflicto político y resolverlo. El domingo pasado Miguel Ángel Osorio Chong ordenó a la Policía Federal disparar contra los habitantes de Asunción Nochixtlán —un pueblo de 12 mil residentes en el estado de Oaxaca—, y causó la muerte de ocho personas. Con ese golpe liquidó a Aurelio Nuño y desató protestas más numerosas por todo el país. Y entonces, magnánimo, invitó a dialogar a la Coordinador Nacional de Trabajadores de la Educación. Su perversa maniobra ha quedado al descubierto.

Repito la tesis a la luz de los hechos. El domingo 19 de junio de 2016, como jefe de la política interior del país y número dos en el gabinete de Enrique Peña Nieto, Miguel Ángel Osorio Chong tenía poder amplio, cumplido y bastante para hacer lo que hizo. Una de sus víctimas lo cuenta así:

“Hola, hoy te escribo este mensaje con lágrimas en los ojos, mi pueblo llora sangre, hoy a las 8 de la mañana llegaron cientos de policías a Nochixtlán para reprimir al bloqueo que tenían los maestros y padres de familia en la carretera, tú sabes que por Nochixtlán pasa una vía importante para acceder a la capital”.

Enfrentamiento de policías con habitantes de Nochixtlán. Foto: Luis Alberto Cruz Hernandez/AP

Enfrentamiento de policías con habitantes de Nochixtlán. Foto: Luis Alberto Cruz Hernandez/AP

“La gente se reunió, muchas madres y padres, maestros y jóvenes para defender a nuestro pueblo, armados solamente con palos, machetes y piedras. No sé si te conté alguna vez pero mi papá es maestro de secundaria, tú que has estado en la docencia tanto tiempo entiendes bien el arte de la enseñanza, mi papá me cuenta que sus alumnos muchas veces llegan con hambre a la escuela y así es imposible enseñar, todos tenemos un amigo, un familiar, un conocido [que es] maestro, por ello nos solidarizamos y fuimos a apoyar a nuestra gente.

“Los policías quemaron un tráiler que llevaba pollos, acto del que ahora culpan a los maestros [los policías] empezaron a tirar gas lacrimógeno, es una de las experiencias más horribles, el gas te llega a lo más profundo de la garganta, sientes que te sangran los ojos por dentro, nosotros no teníamos ni escudos, ni cascos, ni armas, ellos empezaron a disparar desde arriba de unos hoteles cercanos, francotiradores disparaban balas reales (no de goma como decían) a toda la gente, nos tiramos al suelo y un joven de veintitrés años quedó a media carretera con una herida en la cabeza, hay muchos heridos, entre maestros, padres de familia, hijos de maestros, en las listas de heridos hay muchos niños y bebés, además de otros que están extraviados, la gente enardecida capturó a un policía pero ellos se llevaron a mucha gente nuestra.

“A los heridos se los llevaron a la parroquia en donde doctores y enfermeras trataban de atender a los caídos como podían y con lo que tenían, porque déjame contarte que el hospital comunitario lo tenían secuestrado los federales y solo dejaban que los doctores atendieran a los suyos. Nuestro presidente [municipal] nos dejó solos, ellos [los colaboradores del alcalde] ayudaron a que los policías planearan la táctica para entrar a nuestro Nochixtlán, él sí huyó en helicóptero con su familia mientras nuestra gente luchaba. Esto no saldrá en las noticias porque la prensa está vendida, pasan imágenes solamente del policía herido, pero los nuestros no tienen derecho de ser reclamados. Sé que hoy el mundo llora la masacre de Orlando, [pero] en México, en Oaxaca y en mi Nochixtlán también hay una masacre, aquí no es un desquiciado, aquí es nuestro gobierno.” (Mensaje recibido vía Whatsap por un lector de esta revista)

El último adiós a dos de las personas asesinadas por la Policía Federal en Nochixtlán, Oaxaca. Foto: Noticieros El Reloj

El último adiós a dos de las personas asesinadas por la Policía Federal en Nochixtlán, Oaxaca. Foto: Noticieros El Reloj

Rebobinemos. En el organigrama del gobierno de México, el secretario de Gobernación es el jefe de la Policía Federal. En consecuencia, Miguel Ángel Osorio Chong es el responsable directo de la matanza de Nochixtlán. También lo es del estallido de indignación popular que se extendió a lo largo y lo ancho del territorio, desde Chetumal hasta el desierto de Chihuahua.

Osorio Chong es también responsable de las consecuencias de sus actos. Responsable del dolor de los que resultaron heridos (policías y ciudadanos). Responsable del injusto encarcelamiento de los que están presos. Lo más interesante del caso es que Miguel Ángel Osorio Chong tiene asimismo la obligación de resolver el golpe desestabilizador que dio, por una parte, para sacar de la cancha a Aurelio Nuño, el Juan Camilo Mouriño de Peña Nieto, y por otra para abrir las puertas del diálogo a la CNTE.

Miguel Ángel Osorio Chong, titular de la Secretaría de Gobernación. Foto: German Canseco/Proceso

Miguel Ángel Osorio Chong, titular de la Secretaría de Gobernación. Foto: German Canseco/Proceso

Si los habitantes del pueblo que la Policía Federal atacó durante ocho horas el domingo pasado consideran, como la autora del mensaje transcrito, que el asesino de Orlando es un desquiciado, cabe conjeturar que Miguel Ángel Osorio Chong es el desquiciado de Nochixtlán, y debe ser destituido, juzgado y condenado por este crimen. El enésimo crimen del secretario de Gobernación de Peña Nieto.

El desquiciado de Nochixtlán debe renunciar, gritarán mañana domingo las calles de la ciudad de México. Mancera colocará 700 toneladas de granaderos frente a Bellas Artes para que el Zócalo no sea el magno escenario donde Morena, la primera fuerza política del DF, la tercera del país, y la única que tiene autoridad moral para hacerlo, exija que Peña Nieto deje de disparar contra el pueblo de México y lo garantice desarmando y encarcelando a Chong.