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Manuel Arroyo, el dueño de El Financiero que encumbraron Calderón y Peña Nieto

Al comienzo del sexenio de Felipe Calderón, Manuel Arroyo Rodríguez era un pequeño empresario que se dedicaba a vender e instalar antenas parabólicas. También alquilaba instalaciones y equipo de producción a diferentes canales de televisión. No se sabe cómo, pero repentinamente se convirtió en millonario y su nombre cobró notoriedad cuando adquirió el periódico El Financiero, un medio de comunicación especializado en política y negocios.

La versión rosa de ese acontecimiento se cuenta en el mismo diario como la historia de éxito de un joven emprendedor que con sus ahorros y la venta de “un Tsuru destartalado” adquirió una de las primeras antenas parabólicas que se introdujeron al país.

“Con el paso del tiempo, Manolo, como le dicen sus amigos, fundó su empresa especializada en telecomunicaciones y con ella armó los estudios de las televisoras más importantes del territorio nacional”, señala en una crónica ex profeso Alejo Sánchez Cano, quien según el periodista Federico Arreola, es un personaje ficticio, es decir, un seudónimo del propio Manuel Arroyo para escribir de forma anónima en su periódico.

Manuel Arroyo

Lo cierto es que antes de que se efectuara esa operación, Manuel Arroyo era un completo desconocido no sólo en la industria de los medios de comunicación, sino también en la de su propio ramo. Aunque en la prensa rosa y lisonjera se hace creer que su estrepitosa y meteórica fortuna es producto del emprendimiento, la realidad es que está acompañada de historias suspicaces que no terminan de revelar el verdadero origen de su riqueza.

Arroyo Rodríguez compró El Financiero a la familia de Rogelio Cárdenas por la cantidad de 5 millones de dólares, comprometiéndose a entregar ese dinero de la siguiente manera: 500 mil dólares al cierre de la operación, más nueve pagos trimestrales: ocho por 125 mil dólares y un último de un millón de dólares.

La operación mercantil se concretó en noviembre del 2012, durante el primer año de gobierno de Enrique Peña Nieto, aunque el columnista y propietario de SDP Noticias, Federico Arreola, asevera que la venta del medio se gestó años atrás cuando funcionarios de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) en el sexenio de Felipe Calderón presionaron a la familia Cárdenas (los propietarios originales) para que vendiera el diario.

Manuel Arroyo era un completo desconocido no sólo en la industria de los medios de comunicación, sino también en la de su propio ramo

Ese mismo año también adquirió la empresa brasileña LineUp, integradora de sistemas digitales. A Arroyo Rodríguez se le ha mencionado como el presunto testaferro del ex senador del PAN, Ernesto Cordero Arroyo, y de Alejandra Sota, ex Coordinadora de Estrategia y Mensaje Gubernamental de Felipe Calderón.

Se menciona que Arroyo compró el diario cuando se encontraba al borde de la quiebra, haciéndole creer a sus lectores que entró al rescate del mismo, debido a que la familia Cárdenas ya no podía sostenerlo.

“Ahora no sólo dirige a El Financiero, que por cierto hace apenas siete años estaba al borde de la quiebra y que de no ser por Manolo hubiera desaparecido, sino a todo un consorcio de empresas con inversiones en telecomunicaciones y presencia en varios países de América Latina y Centroamérica”, vuelve a comentar el presunto pseudónimo de Manuel Arroyo, Alejo Sánchez Cano.

Lo que no se cuenta en esa crónica de autoalabanzas es que después de dos años de Arroyo haberse hecho del El Financiero, su crisis económica era aún más profunda.

Arroyo no había cubierto las respectivas cuotas del IMSS, Infonavit y SAT de los trabajadores del diario. Tenía adeudos con proveedores, e importantes retrasos en los pagos de nómina de sus empleados, un hecho que fue ventilado en Twitter por sus propios trabajadores y que volvió a repetirse en el 2019, cuando el empresario dejó de pagar salarios durante tres meses.

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Federico Arreola destaca que Arroyo le debía hasta al policía que custodiaba las instalaciones, pero pudo conservar la propiedad de El Financiero gracias a la intervención de Enrique Peña Nieto, a quien se le puede atribuir el verdadero rescate del medio de comunicación, pues le otorgó al empresario un crédito por la insólita cantidad de 100 millones de dólares.

Originalmente Arroyo había hecho su solicitud a Nacional Financiera (Nafin) para obtener el crédito, pero ésta le fue rechazada.

Entonces recurrió al Banco Nacional de Comercio Exterior, S.N.C. (Bancomext), que por aquella fecha encabezaba Enrique De la Madrid Cordero (estuvo en el cargo de 2012 a 2015).

Arroyo consiguió que Bancomext le entregara el crédito pero, irónicamente, a menos de un año de haberlo obtenido, ya tenía adeudos, por lo que otra vez tuvo que pedir la ayuda del Gobierno de Peña Nieto para reestructurar su deuda.

En noviembre pasado, durante su conferencia en Palacio Nacional, el presidente Andrés Manuel López Obrador (AMLO) recordó que Arroyo aún no paga el crédito que le entregó Peña Nieto.

“No, qué lo va a pagar, todavía no se vence, es que se lo dieron a largo plazo”, explicó el mandatario.

López Obrador comentó que el dueño de El Financiero simuló que el diario estaba especializado en economía e hizo un acuerdo con Bloomberg, la agencia especializada en finanzas, “con cierto prestigio a nivel mundial”.

Recordó que por invitación del dueño, Michael Bloomberg (quien fue alcalde de Nueva York), acudió a las oficinas de la agencia y se entrevistó con él. El magnate se encontraba en su cubículo, vestido de manera informal con pantalón de mezclilla y le preguntó al tabasqueño su opinión de El Financiero, pues estaba preocupado por el prestigio de la agencia.

“Pues aprovecho para mandarles a decir que no se portan bien, y que, si les importa el prestigio de la agencia, pues que manden a hacer un análisis de la falta de profesionalismo que hay en el periódico”, agregó el mandatario.

A pesar de todas las críticas y cuestionamientos que se le hicieron a Arroyo por su falta de liquidez, en agosto del 2014 la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin) lo condecoró con la Presea Concamin por su “contribución con el desarrollo e inspiración a la siguiente generación de industriales y empresarios mexicanos”. Para variar, la distinción le fue otorgada por el ex presidente Peña, el verdadero rescatista de El Financiero.

El medio Cobertura 360 menciona que Arroyo no utilizó todo el crédito de los 100 millones de dólares que le entregó el ex mandatario para el rescate del diario, sino que parte de esos recursos los destinó en su uso personal, para “vivir como rico” y ayudar a sus amigos políticos a “cerrar negocios”.

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Y es que ni siquiera lograba pagar los adeudos con los anteriores dueños del periódico. La familia Cárdenas demandó al empresario y consiguió que el Juez 74 en materia civil del Distrito Federal, José María García Sánchez, ordenara el embargo de las diversas marcas del diario El Financiero.

También giró una orden para que la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) inmovilizara las cuentas de Grupo Multimedios Lauman y Comtelsat, hasta que la promovente de la demanda, María del Pilar Luna Estandía González, viuda del fundador de El Financiero, Rogelio Cárdenas Sarmiento, cobrara el adeudo pendiente.

Esa es una de las razones que han puesto en entredicho el origen de la fortuna del joven empresario que surgió prácticamente de la nada y de repente se convirtió en un polifacético multimillonario, pues además de la industria de la comunicación, también incursionó en el mantenimiento de cárceles y suministro de electricidad a los Centros Federales de Readaptación Social (Ceferesos) y el Órgano Administrativo Desconcentrado Prevención y Readaptación Social (OADPRS).

El negocio carcelario de Arroyo

Además de la industria de la comunicación, Arroyo también incursionó en el mantenimiento de cárceles y suministro de electricidad a los Centros Federales de Readaptación Social (Ceferesos) y el Órgano Administrativo Desconcentrado Prevención y Readaptación Social (OADPRS).

Entre el 2015 y 2020, Comtelsat cobró alrededor de mil 781 millones de pesos por generar electricidad, mantener la red de voz, datos, video, telecomunicaciones, vigilancia marítima y aérea, así como por un sistema de tele-visita y circuito cerrado de televisión a todos los Ceferesos.

Sin embargo no fueron los únicos contratos, ni los más obsequiosos. La revista Proceso documentó que a unos días de que se llevara a cabo la elección de Andrés Manuel López Obrador como presidente, Peña Nieto le entregó a Manuel Arroyo un contrato por casi 4 mil millones de pesos para concluir una cárcel en Papantla, Veracruz, —que había sido iniciada en el sexenio de Calderón—, y operarla hasta el año 2042.

De acuerdo con el reportaje del semanario, el Gobierno de EPN, contrató a Servicios, Infraestructura y Tecnología Papantla, SA de CV, una empresa que fue creada de manera deliberada el 11 de junio del 2018. Los “socios” de la compañía son Comtelsat y Grupo Lauman Holdings, ambas propiedades de Manuel Arroyo.

Con ese contrato se daba continuidad al plan trazado en el sexenio de Calderón, y particularmente por el ex titular de la Secretaría de Seguridad Pública, Genaro García Luna —actualmente preso y declarado culpable en los Estados Unidos por lavado de dinero y asociación delictuosa con el Cártel de Sinaloa— para transformar el sistema carcelario del país en un negocio privado.

No es casual que en el Consejo de Administración de Servicios, Infraestructura y Tecnología Papantla se encontrara Jaime Domingo López Buitrón, quien fue director del Cisen en el último año de Gobierno de Vicente Fox y también en el último de Felipe Calderón.

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“Hicieron los reclusorios empresas particulares, hasta empresas periodísticas. ¿Qué tiene que ver un periódico con la construcción de un reclusorio, con la administración de un reclusorio?”, cuestionó AMLO en una de sus conferencias de prensa.

Según el registro para efectos estadísticos de proyectos de Asociación Público Privada que realizó la SHCP, por la operación del Centro Penitenciario de Papantla, —cuyo contrato de asociación público-privada fue firmado por 20 años—, la compañía recibirá 28 mil 396 millones de pesos en pagos programados hasta el vencimiento del mismo.

Se trata de un negocio redondo tanto para el ex director del Cisen como para el dueño de El Financiero, porque recibirán más de siete veces de la inversión estimada para acabar el Cefereso de Papantla, una obra que lleva más de 11 años construyéndose.

Las asignaciones directas a Comtelsat y otras compañías ameritaron que la Secretaría de Gobernación, encabezada por Olga Sánchez Cordero, y la Secretaría de la Función Pública, a cargo de Irma Eréndira Sandoval, abrieran una investigación debido a que el gobierno de Peña Nieto abusó de la figura jurídica de “seguridad nacional” para adjudicar de manera directa miles de contratos de obras y servicios a empresas que no cumplían con los requisitos, otras fantasmas, otras propiedad de amigos y otras que sólo se usaron para desviar recursos, causando un presunto daño patrimonial por más de 3 mil millones de pesos.

El Gobierno Federal no ha sido el único contratista de la empresa de Arroyo. También el Gobierno de Veracruz que encabezó el panista Miguel Ángel Yunes contrató los servicios de Comtelsat por más de mil millones de pesos para colocar el Sistema Estatal de Videovigilancia.

No obstante, el proyecto nunca se terminó. Aunque debió estar concluido en julio de 2018, un año después de esa fecha, 6 mil de las cámaras colocadas por la empresa no funcionaban. Fue así que, en abril de 2019, el gobernador entrante, Cuitláhuac García, presentó una denuncia penal en contra de su antecesor y personal de su administración por incumplimiento de contrato.

El meteórico ascenso de Arroyo como contratista

La página de rendición de cuentas QuiénEsQuién.Wiki revela que, en realidad, Comtelsat comenzó a proveer servicios al Gobierno Federal a partir del 2005, penúltimo año del Gobierno Vicente Fox, pero se afianzó en los sexenios de Calderón y Peña Nieto.

Dicho portal consigna apenas un contrato con una cantidad discreta que no explica el raudal de millones que recibió en años posteriores. Se trata de una compra que ordenó el Canal 11 del Distrito Federal por la cantidad de 79 mil 835 pesos para el suministro de 13 receptores satelitales de la marca Wegener. El convenio se firmó el 31 de octubre del 2005 con vigencia hasta el 14 de diciembre del 2014.

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La misma página precisa que entre el 2005 y el 2021, Comtelsat obtuvo mil millones (1,027,408,932.533 ) con 113 contratos, 79 de estos por adjudicación directa, 24 mediante licitación abierta y sólo diez por invitación restringida.

Los negocios de Arroyo en la industria de la comunicación no se han detenido. En el 2019 adquirió la cadena de televisión Fox Sports México a The Walt Disney Company, por medio de su compañía Grupo Lauman, en una transacción estimada en los 300 millones de dólares.

La campaña sucia contra AMLO

El relanzamiento de El Financiero ya con nuevo propietario ocurrió el 25 de febrero del 2014 en un evento fastuoso al que acudió Peña Nieto y una pléya de de funcionarios públicos conformada por senadores, diputados y miembros de su gabinete.

Ahí, sin ningún pudor, Arroyo estableció el objetivo del medio: convertir a El Financiero en un medio propagandístico de las reformas estructurales de Enrique Peña Nieto.

En una de las páginas del rotativo, el empresario dejó asentado que el país requiere “de un periodismo económico, de negocios y financiero para acompañar la agenda de cambios estructurales. Hoy ese cambio ha llegado y El Financiero no sólo será testigo sino un activo protagonista del mismo”.

Algunos columnistas que trabajaron en El Financiero, como José Luis Camacho Acevedo, concuerdan que Arroyo convirtió al medio en un instrumento político para tratar de impedir que Andrés Manuel López Obrador llegara a la Presidencia de la República.

Se deshizo de las plumas que ya trabajaban en el rotativo e integró a personajes que detestan al mandatario como Enrique Quintana, Darío Celis, Raymundo Riva Palacio, Macario Schettino, Lourdes Mendoza, Pablo Hiriart, Javier Risco, Juan Ignacio Zavala y Edna Jaime.

Y es que de acuerdo con la periodista Elisa Alanís, Arroyo ofreció sueldos exorbitantes que no se pagaban en ningún otro lado. Como ejemplo, señala que Carlos Mota, quien era columnista en Milenio y comentarista de radio en Grupo Imagen y de televisión en TV Azteca, renunció a los tres medios para irse a El Financiero con un sueldo mensual de 400 mil pesos.

Camacho Acevedo expone en una de sus columnas en SDP Noticias la vocación mercantilista de El Financiero en manos de Arroyo. Un año antes de las elecciones del 2018 para elegir al presidente de México, el rotativo puso en primer lugar de las preferencias electorales a Margarita Zavala, esposa de Felipe Calderón, quien pretendía llegar a la Presidencia a través de su propio partido México Libre, al cual le fue negado el registro -entre otras cosas- por no comprobar el origen de los recursos que recibió.

Además, colocó a Miguel Ángel Osorio Chong como el priísta mejor posicionado, por encima de José Narro Robles, quien en la gran mayoría de los sondeos tenía la mejor aprobación entre los precandidatos del PRI.

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Por si fuera poco, el medio recurrió a un seudónimo (Alejo Sánchez Cano) para sembrar la idea de que AMLO estaba enfermo y que por esa razón debía dejar la Presidencia.

El citado articulista también llegó al extremo de señalar que el mandatario “tiene manifestaciones psicológicas que podrían estar mermando sus facultades mentales”.

Derrota en los tribunales

La retención de salarios a su equipo de reporteros es una de las acciones más ominosas que ha cometido el empresario, pero no es la única. En el 2019 demandó por difamación a Federico Arreola y la empresa de la que es propietario SDP Noticias (Periódico Digital Sendero, SAPI de CV).

Arreola señala que, en su denuncia, Manuel Arroyo sostenía que él no es el propietario de El Financiero, a pesar de que él mismo se presentó ante él como el dueño del medio.

“Un día me invitó a comer a su periódico y se presentó como el propietario de ese negocio. Otro día lo vi comiendo con mi amiga Adela Micha en el restaurante Nobu de Polanco, los saludé y de buen humor él me dijo que estaba convenciendo a la popular periodista de irse a trabajar a su medio de comunicación”, menciona Arreola.

Arroyo entabló su demanda en el 2019 y la primera instancia del juicio ordinario civil se dirimió en el juzgado 35 civil del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad de México (expediente 1082/2019), pero fue hasta el 26 de mayo del 2022 que el caso se resolvió a favor de Federico Arreola, obligando a su demandante a pagar los gastos procesales que ocasionó su demanda.

El dueño de El Financiero pretendía que Arreola se abstuviera de publicar notas contra él y que embargaran las cuentas bancarias de SDP Noticias.

“Si quería que me disculpara, Arroyo me lo debió haber pedido educadamente, por teléfono o en persona, y yo lo hubiera hecho. No me gusta que nadie se sienta mal por lo que escribo y, lo juro, no me cuesta trabajo pedir perdón si lastimo a alguien. Muchas veces me he disculpado”, señala Arreola.

El motivo de la demanda de Arroyo fueron 12 columnas de opinión del propietario de SDP Noticias, de las cuales nueve de ellas ya estaban prescritas por haber transcurrido en exceso el plazo de ley de dos años sin que se hubiese reclamado responsabilidad alguna.

Arreola señala que el dueño de El Financiero no pudo sustentar ninguna de sus acusaciones, pero lo más grave, dice, es que haya intentado silenciar a un periodista, cuando en su nómina tiene a columnistas de “ala dura” que hasta con insultos ejercen su libertad de expresión.

Encuestas cuchareadas

El tema de las encuestas “cuchareadas” fue mencionado por AMLO en su conferencia mañanera del pasado 23 de marzo, y discutido ampliamente por Federico Arreola en su columna de opinión de SDP Noticias.

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El medio en cuestión aprovechó el aparente conflicto entre el Gobierno de AMLO y la presidenta de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) Norma Piña para elaborar una encuesta de popularidad que fue publicada en el mismo medio el 21 de marzo. El resultado es que la ministra es más conocida que antes y su nivel de confianza ha crecido considerablemente.

El director de encuestas de El Financiero, Alejandro Moreno, ubica a Norma Piña con un nivel de popularidad de 81 por ciento y opinión favorable de 41 por ciento. El hecho es que horas después, el medio dio a conocer otra nota que decía lo siguiente: Mexicanos confían más en la Suprema Corte que en el presidente, pero la nueva información ya no contaba con la firma del encuestador sino de la “redacción”.

Ese detalle hizo pensar al mandatario que las encuestas las hace Manuel Arroyo.

“Porque las encuestas de El Financiero pues, las hace su dueño, en el escritorio, Manuel Arroyo. Él las hace y está ahora enojado con nosotros porque tenía un crédito que le dieron, (Miguel Ángel Osito) Chong, que ayer tuvo sus asuntos”, dijo.

López Obrador recordó que, en la proximidad de la campaña presidencial en el 2018, el mismo medio colocaba al actual senador Miguel Osorio Chong como el priísta con más posibilidad de contender por la Presidencia de la República, por encima de Luis Videgaray y José Antonio Meade.

“Recuerdo que en vísperas de la campaña (de 2018), estaban Chong, Videgaray y Meade…, El Financiero estaba con Chong aquel entonces, no sé ahora. Había encuestas. Hay cosas que no olvido, yo no odio, pero no olvido”.

Incluso, dijo AMLO, llegó en un momento en que El Financiero aseguró que Chong lo vencería cuando ni siquiera le habían dado la candidatura.

“Y sale, nos medían a todos y de repente me gana Chong en preferencias, pero lo extraño es que de una encuesta a otra subió, lo hicieron subir, creo que 10 puntos, imagínense el fenómeno, lo que hizo para crecer su popularidad”, resaltó.

De manera más severa, Federico Arreola también cuestionó los resultados de la encuesta, a la que calificó como absurda.

“¿En serio, encuestador Moreno, empresario Arroyo? ¿Casi el mismo conocimiento que tienen en las encuestas de El Financiero la corcholata Claudia Sheinbaum (89%) y el corcholato Marcelo Ebrard (85%)?”, apuntó.

Arreola considera que el trabajo y la calidad como jurista de Norma Piña son indiscutibles, sin embargo, le parece poco creíble que con tan sólo unas semanas al frente de la SCJN le bastaran para alcanzar la popularidad del tabasqueño.

“El encuestador competente que colaboró en Reforma no es el mismo que hoy hace tonterías en El Financiero. Alejandro Moreno está tirando a la basura su prestigio”, añadió.

Entre las pifias que ha cometido el medio, también por conducto del seudónimo Alejo Sánchez Cano, es sembrar la idea de que AMLO estaba sumamente enfermo y que por ello debía abandonar la Presidencia.

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El citado articulista, también llegó al extremo de señalar que el mandatario “tiene manifestaciones psicológicas que podrían estar mermando sus facultades mentales”.

Ocaso a la vista

El pasado 1 de marzo, el presidente Andrés Manuel López Obrador, volvió a confirmar en su conferencia matutina en Palacio Nacional que Manuel Arroyo no tiene para pagar el préstamo de los cien millones de dólares que obtuvo en el sexenio de Enrique Peña Nieto (EPN). Aseguró que ni con todos sus bienes le alcanza.

“Porque todo lo que tiene, sus bienes, no le alcanzan para pagar, entonces esa es la molestia”, afirmó.

En esa conferencia, el mandatario expresó que muchos medios de comunicación han inventado noticias falsas para atacar a su gobierno, entre ellos los diarios estadounidenses Wall Street Journal, New York Times, Washington Post, Financial Times, y los nacionales Reforma y El Financiero.

-¿Por qué están enojados los de El Financiero?-, se preguntó López Obrador.

Él mismo respondió:

“Por los negocios que tenía el dueño de El Financiero en el sexenio pasado y en los otros, le daban contratos hasta para hacer cárceles. ¿Qué tiene que ver el dueño de un periódico con construir un penal? Pero además con créditos de la banca de desarrollo, que es dinero público. Pues los entiendo de que estén molestos”.

El presidente expresó que esos medios buscan debilitar al Estado porque piensan que, si vuelven al poder, podrán ser exonerados de todos sus adeudos.

“Y están también pensando que si nos debilitan pues van a poder regresar por sus fueros para que les condonen esos créditos, están pensando que va a regresar la mafia del poder”, afirmó.

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1 Comentario

  1. Israel Jarquín

    6 mayo, 2023 at 7:35 pm

    ¿Pues de donde? ¿Lavado de dinero? ¿ narco lavado? ¿ presta nombre? ¿Testaferro? Alguien esta atrás de esta fortuna, ese dinero es posible que sea del pueblo. Ante estas preguntas, yo creo que la UIF de Pablo Gómez tienen mucho que investigar, esperemos que ya le haya echado el ojo…ojalá, ojalá..

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