A lo largo de la historia, las fincas de la Residencia Oficial de Los Pinos han ido construyéndose y ajustándose al gusto o las necesidades de cada uno de los Presidentes que ahí han vivido y sus familias, adaptándose también al tipo de gobierno que quieren reflejar, ya sea, austero, moderno, tradicional o de primer mundo.

Por ejemplo, durante el gobierno de José López Portillo, sus tres hijos contrajeron matrimonio y se mudaron ahí mismo, en viviendas separadas que fueron adecuadas para cada pareja. De igual manera, la madre de López Portillo tuvo su vivienda particular ahí mismo.

En el video “El Perfil de un presidente”, la Televisión Española mostró la vida cotidiana de José López Portillo en 1978.

Posteriormente, Felipe Calderón decidió tomar algunas hectáreas del Bosque de Chapultepec para salir ahí a correr.

Durante su sexenio, Carlos Salinas de Gortari puso en marcha la construcción del mayor y más importante salón de la residencia: el Adolfo López Mateos, que fue inaugurado para la fiesta de XV años de su hija Cecilia, en un evento en donde Luis Miguel amenizó a los asistentes.

El salón Adolfo López Mateos, dentro de Los Pinos, fue inaugurado para los XV años de Cecilia, la hija de Carlos Salinas de Gortari. Foto: Internet

Por su parte, Manuel Ávila Camacho ordenó la construcción de un campo de golf, mientras que Miguel Alemán mandó hacer la residencia principal -que incluso lleva su nombre- al estilo francés, compuesta por tres niveles y con un área de 5 mil 400 metros cuadrados.

Aunque fue Miguel Alemán quien mandó construir esta finca, que lleva su nombre, él y su familia sólo residieron en ella un año, pues tardó cinco años en ser terminada. Foto del libro: “Los Pinos: ésta es tu casa”.

En total, Los Pinos tiene un área total de 110 mil metros cuadrados, lo que significa 11.9 hectáreas, incluyendo sus jardines.

El primero en llegar a Los Pinos fue el presidente Lázaro Cárdenas, en 1935, quien vivió en la sencilla casa de La Hormiga, una propiedad nombrada así en recuerdo a una huerta de Tacámbaro, Michoacán, donde conoció a su esposa. Cárdenas llegó ahí para romper con el estilo anterior, es decir, dejar de vivir en el Castillo de Chapultepec y abrirlo al público a partir de ese mismo año.

La casa que posteriormente mandó a hacer Miguel Alemán se hizo a petición de los ciudadanos, que aún no se acostumbraban a que el Presidente no viviera en el Castillo de Chapultepec o en una residencia donde “sus palabras tendrán más fuerza y valor, porque la humanidad por una ley psicológica necesita del brillo y suntuosidad para obedecer y respetar”.

En toda la propiedad, compuesta por varios edificios, hay peluquería, consultorio dental, sala de cine, boliche, campo de golf, pistas para correr, dos albercas, canchas de tenis y de frontón, gimnasio, cuarto de masajes, e incluso, un paseo de esculturas que homenajea a los presidentes.

La calzada de los Presidentes, ubicada en los jardines de Los Pinos, está compuesta por estatuas de bronce de los mandatarios que han habitado este lugar. Foto del libro: “Los Pinos: ésta es tu casa”.

Sobre el crecimiento e la propiedad, el arquitecto Felipe Leal declaró al diario El Universal que se trata de “un capricho, a voluntad, y además sin presupuesto límite, sino de la partida presidencial para hacer todos esos ajustes”. También menciona que la Presidencia se encerró, aisló e invadió espacios públicos.

De los inmuebles dentro de Los Pinos con valor arquitectónico e importancia histórica, Leal enumera al Molino del Rey -aunque fue alterado- los restos de un acueducto histórico, el rancho de La Hormiga -hoy Casa Lázaro Cárdenas- y la residencia principal, es decir la Casa Miguel Alemán.

Arte y cultura entregados sin control

Durante los periodos en que 14 mandatarios han habitado la Residencia Oficial, las remodelaciones y las nuevas decoraciones -hechas principalmente a gusto de las primeras damas- han llevado a la residencia numerosos objetos de lujo y obras de arte, cuyo destino cambia con la llegada de los nuevos ocupantes.

Así, objetos como pianos, sillones u otro tipo de mobiliario han sido repartidos en distintas instalaciones, como el Conservatorio Nacional de Música, el Castillo de Chapultepec o distintas oficinas federales.

Foto tomada del libro “Los Pinos. Ésta es tu casa”.

Además, especialistas, periodistas y testigos directos de lo que sucede en Los Pinos, aseguran que muchas cosas se han perdido a lo largo de los años, pues aunque existen inventarios, no hay un registro oficial de qué es lo que ha sucedido con gran parte de ese patrimonio.

Ana Elena Mallet, curadora y crítica de arte, indicó que no se sabe qué es lo que ha pasado con muchos de los objetos y obras que han formado parte de Los Pinos y que han cambiado con las remodelaciones que se han hecho a la llegada de un nuevo presidente.

“El documento más amplio de lo que existe en la residencia es el libro “Los Pinos. Ésta es su casa”, que mandaron a hacer los Fox. De modo que antes de plantear un nuevo proyecto me parece que Bellas Artes y el Centro Nacional de Conservación y Registro del Patrimonio Artístico Mueble deben estar involucrados, incluso podrían invitar a especialistas independientes que puedan entender y explicar qué ha pasado ahí, cómo y dónde están tantas cosas”.

Por su parte, el arquitecto Sergio Zaldívar, que fue Director de Sitios y Monumentos del Patrimonio Cultural durante el gobierno de Ernesto Zedillo, afirma que tanto las dependencias federales como Los Pinos pedían obras de arte y objetos para decorar oficinas.

“Pedían al INAH, al INBA y a quien fuera, de manera impúdica e impune, obras propiedad de la nación. Se prestaban con muy poco control a las oficinas y a la Presidencia de la República. Se sabía que el Presidente pedía cosas y se le daban”.

Un nuevo uso a Los Pinos

Pero ahora parece que las cosas van a cambiar. Una de las propuestas de campaña de Andrés Manuel López Obrador era que al ganar, él no se mudaría a la Residencia Oficial y, un día después de las elecciones, indicó que él y su familia analizaban la opción de rentar una casa cercana a Palacio Nacional.

Además, también se habló de transformar Los Pinos en un espacio cultural donde se exponga arte y cultura de todos los estados del país. Esta opción tomó fuerza luego de que, en meses pasados, el equipo del candidato abriera un sitio web donde los ciudadanos pudieran opinar sobre el uso que se le debería dar al inmueble, aunque aún no hay mas detalles.