Por: Redacción (@revistapolemon)

05 de julio 2015.- Grecia celebró hoy elecciones. No para elegir un primer ministro ni para poner a diputados. No, Grecia votó hoy en un referéndum para que la gente decidiera si aceptaba o no las medidas de “ajuste financiero” que los los ricos de Europa le están imponiendo a cambio de un “rescate económico”.

Y la gente, los griegos, le dijeron a los banqueros de Europa, a los que se sienten dueños de Europa y de su gente, a los que piensan que con medidas de austeridad para los pobres se hace una economía “sana”, que no. Sí, los griegos dijeron un no rotundo, de forma contundente: según cifras de los primeros conteos el “no” le ganó al “sí” por más de veinte puntos.

Lo que acaba de suceder en Grecia es algo que no se había visto en el orbe: que la gente decida sobre lo que quiere respecto a su economía. Suele ser que los gobiernos deciden qué está bien y qué está mal (y suelen equivocarse casi siempre), qué se debe pagar y qué no, a quiénes, etcétera. E incluso ni siquiera son los gobiernos quienes lo deciden, sino los organismos internacionales resultan ser los que imponen qué le conviene y qué no a una nación.

Partidarios del ‘no’ se concentran en la plaza Syntagma en Atenas. Foto: Yannis Kolesidis/EFE

Hoy, el pueblo griego decidió, él mismo, qué es lo que quiere y qué no. No fue su gobierno ni los que suelen darle órdenes a los gobiernos (se llamen Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial, la Comunidad Europea, la Troika, acreedores, etcétera). No, fue el pueblo griego quien lo decidió.

Sin duda, como lo dijo el primer ministro griego Alexis Tsipras, “Muchos pueden ignorar la voluntad de un gobierno pero no la voluntad de un pueblo”. Así que el pueblo dijo no al pacto que imponía más pobreza, más pago de deuda en lugar de invertir en la gente.

Hoy los griegos nos enseñaron que se puede, y que hay que mandar al diablo a los organizaciones internacionales económicas que, además de sentirse dueñas del mundo, solamente piensan en beneficiar a los de siempre.