Hace tiempo que no leía a los articulistas que un día sí y el otro también afirman que Andrés Manuel López Obrador va mal, que está ya a punto de fracasar, que en unos días habrá un colapso y bla bla bla.

Los leí porque estaba seguro que la carta de Germán Martínez les iba a encantar y la iban a usar hasta lo indecible para golpear a AMLO y decir que va mal, que está ya a punto del fracaso, que habrá un colapso y bla bla bla.

La carta de Martínez en sí me pareció de mal gusto y llena de mala leche.

La administración pública es, como su nombre lo dice, administrar, y hacerlo responsablemente. Y en la administración se busca que los recursos (que siempre son escasos) se usen de buena forma, que haya mejoras siempre para el bienestar de la gente y se establezcan relaciones con otras secretarías para lograr que el encargo que se tiene se cumpla de la mejor manera.

Germán Martínez, en lugar de cumplir su función y luchar internamente por ser un funcionario público exitoso en cuando a la administración, decidió, a seis meses de asumir su encargo, hacer una carta donde denunció procesos de austeridad como si fueran parte del “neoliberalismo” más brutal que haya habido en el mundo, y dibujó a un gobierno y sus esfuerzos por usar de manera responsable y efectiva el presupuesto como un gobierno que disfruta hacer sufrir a al pueblo.

Eso fue de mal gusto. Y mala leche.

Y no, no me parece que Germán Martínez, como muchos de izquierdas y derechas lo ven, sea como un “mártir”. Fue un funcionario al que le duró 6 meses la ganas de esa gran oportunidad que tuvo de comenzar cambiar al sistema de atención médica en México.

El caso es que la misiva de Martínez fue recibida con gozo por los columnistas que escriben en la prensa fifí, y entonces se estableció la idea de que el gobierno prefiere “regalar” dinero que invertirlo en salud. Y los ejemplos son muchos.

Aquí se ponen solamente los de hoy del periódico Excélsior.

Ha recortado el gasto con el pretexto de combatir la corrupción. El problema es que hay muy pocos resultados en esa lucha –algunos incluso dirían que ninguno– y, en cambio, las reducciones han derivado en problemas muy serios: padres de familia que ya no cuentan con una estancia donde dejar a sus hijos; mujeres maltratadas que no pueden buscar ayuda profesional porque los refugios han tenido que cerrar y enfermos que no consiguen las medicinas que venían tomando, entre otros casos […] El gobierno ha optado por costear transferencias y construir una refinería y un ferrocarril, aunque eso signifique dejar sin medicinas a los enfermos, sin refugio a las mujeres maltratadas y sin educación temprana a los infantes”.

Pascal Beltrán del Río

“La disconformidad y hostilidad con la “tijera” cegadora de presupuesto, plazas y puestos, o la centralización en la SHCP de compra y suministros del sector público, se extienden entre dependencias que acusan debilidad operativa para cumplir con sus funciones. La renuncia del exdirector del IMSS, Germán Martínez, es la denuncia más visible de otras sobre el riesgo de que las reformas sean socavadas por medidas de ahorro excesivas, que se aplicarían a programas sociales u obras de infraestructura o al rescate de Pemex”.

José Buendía Hegewisch.

“La renuncia de Germán Martínez al IMSS tiene repercusiones que de alguna forma afectarán muchos ámbitos del gobierno federal. El primero, obviamente, es el de las políticas públicas de la actual administración y una lógica de recortes presupuestales que yo no sé si son, como dice Germán en su carta, neoliberales, pero que sin duda son irracionales en algunos ámbitos, sobre todo en dos: la salud, lo que llevó a la renuncia del director del IMSS, y en la seguridad”

Jorge Fernández Menéndez.

Inhumano el ahorro en el sector salud. Consecuencias para todos los frentes por este control de gastos. Corrupción en el manejo del dinero que sí fluye. Fueron algunas de las denuncias de Germán Martínez en su carta de renuncia. El siguiente caso, que presenté ayer en Imagen Televisión, es ejemplo claro de esto.

Yuriria Sierra

Los recortes no son una decisión de Hacienda. Ésta ejecuta las órdenes del Presidente. AMLO pretende así financiar su proyecto, sin subir impuestos ni incrementar la deuda pública. Hacienda está implementando recortes en el gasto público que hubieran sido la envidia de la tecnocracia neoliberal durante los años de crisis económica, con la gran diferencia de que hoy no hay crisis.

Carlos Elizondo Mayer-Sierra

Todas estas columnas están enfocadas a convencer a la gente que, el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, recorta presupuesto a la salud y provoca tragedias cotidianas, solamente con la intención de hacer “programas clientelares” para ganar elecciones.

Eso, evidentemente, es una gran mentira. Pero así lo usan los columnistas, y la carta de Germán Martínez fue como un regalo: un regalo cariñoso para alimentar esa falacia.