Querían imágenes de gente peleando. De rostros sangrando. De policías con toletes golpeando a encapuchados. Querían que hubiera violencia. Que circularan en redes sociales videos con manifestantes agredidos por manifestantes. Lágrimas. Descontrol. Querían eso porque eso lo iban a usar para afirmar que AMLO era un dictador, un autoritario, que su promesa de no reprimir la rompía a 10 meses de gobierno.

Y no les salió.

Para nadie es un misterio: esta marcha del 2 de octubre estuvo infestada de provocadores. Y la orden era clara: hagan lo que les venga en gana y háganlo violentamente. Por eso fueron muchos encapuchados. Por eso llevaron petardos que sonaban -cuando los lanzaban- como una explosión de esas que dan miedo. Por eso cuando veían los encapuchados a policías, iban rápido y buscaban provocarlos. Que respondieran. Que los golpearan. Por eso trataron de confrontarse con la gente.

Y no les salió.

La marcha sí, fue tensa. Tensísima. Uno veía a los encapuchados y pensaba que lo lograrían. Que provocarían la violencia que deseaban. Ésa fue su apuesta. Y aunque hubo pequeños destrozos, no fue como lo querían los de oposición. El cordón humano que hubo sí impidió que hubiera violencia. Y fue entonces que se fueron contra él.

Como la marcha no fue violenta, el enojo y la crítica vinieron contra lo que impidió la impidió: trabajadores de la Ciudad de México y ciudadanos que, vestidos con camisas blancas, hicieron un “cordón humano” para que desalentara a los infiltrados.

Se denominó a ese cordón humano “cinturón de paz”.

Personas que conformaron el cinturón de paz.

La oposición y sus voceros en medios de comunicación y redes sociales se volvieron contra el cordón. No reconocieron la paz, la no violencia. No, criticaron que “se expusiera” a los trabajadores en el “cinturón de paz”,

Su enojo era tan enorme que parecía que les saldría espuma de la boca.

Y es que, en una marcha que todos esperaban violenta, y que gracias a ese cordón humano y a la responsabilidad de la gente no la hubo, ¿ellos hablan de la “irresponsabilidad de AMLO” por exponer a los trabajadores a la violencia? Su argumento es de dar risa. Y da risa porque lo único que evidencia es enojo enorme. Gigante.

No les salió.

En medios de comunicación, los voceros de la oposición comenzaron a hacer sus “reflexiones”. Y sus reflexiones eran así: “fue irresponsable que AMLO permitiera ese cinturón de paz”, “pudo haber violencia”, “se les expuso”, “pudo ser una tragedia enorme”, “no era la estrategia”, “así no debe ser”, “AMLO es lo peor”.

 Y se les notaba, a esos voceros, con un enojo enorme. Y es que no les salió.

Les duele. Les duele mucho porque fue un fracaso su estrategia y porque gastaron dinero en infiltrados que no les funcionaron. Y es que ellos, los de la oposición, le apostaron a la violencia. A la tragedia. A la desgracia. A la sangre. A las lágrimas. Al caos. Y todo porque quieren afectar al gobierno de AMLO.

De ese tamaño es su calidad ética.