I

Yo nunca había venido a las instalaciones de Notimex. Ni me las imaginaba. Ni las hacía en mi vida.

No estaba enterado, por ejemplo, que sus oficinas se ubican en la avenida Baja California a una o dos cuadras de Insurgentes. No sabía que es un edificio como de diez pisos, ni que enfrente, en la mera esquina, existe un café que atiende un tipo que podría ser yo por la forma de vestir, de decir y por los pelos largos y despeinados.

No lo sabía, porque hasta hace apenas unos meses, Notimex era como una agencia que existía pero que no estaba, o si estaba, era intrascendente.

II

La cita es a las cinco en punto.

El policía de la entrada te pide tu credencial, avisa que ya llegaste, te da un gafete y te dice: “pásele joven”.

El elevador. Sexto piso.

Cuando sales, te topas con un librero enorme y ahí conviven reconocimientos recibidos por Notimex y algunos otros objetos que me intrigan. Por ejemplo, un libro de Jorge Zepeda Paterson el cual no me logro explicar por qué está ahí, en ese librero enorme dedicado a cargar de forma permanente los éxitos de Notimex en su historia.

Los reconocimientos están en formato trofeo y en formato pergaminos. Incluso están los boletos que el Metro de la Ciudad de México y la Lotería Nacional hicieron para reconocer la labor de la agencia.

Una señorita se acerca y me dice a mí y a César que la licenciada Sanjuana Martínez espera en su oficina.

III

Desde aquí se ve la ciudad. Esa es la ventaja de los edificios con amplias ventanas: da la impresión que estás en una pecera voladora que no se mueve. Me siento en una silla que está frente al escritorio de la oficina.

Sanjuana viene vestida de rojo. Sé de ella que es una de las periodistas más reconocidas en este país. Sé que muchos no la quieren. Sé que unos la odian. Sé que otros la estiman y la aprecian y la reconocen. Sé que su presencia en Notimex ha enojado a varios. Sé que es muy conocida. Y sé también que es una de las funcionarias públicas que más ataques ha recibido en lo que va de la administración de Andrés Manuel López Obrador.

¿Por qué ha sido tan atacada?

Yo llego con la idea de que es por una mezcla de odios, celos y revanchismo. Pero unos minutos después esa idea cambiará. O no precisamente cambiará, sino que entrarán otras variables.

La directora de Notimex, Sanjuana Martínez. Foto: César Huerta

IV

La situación de Notimex, me imagino, es muy similar a la situación de muchas otras instituciones que dejaron los del PRI y los del PAN: corrupción por todos lados, personajes verdaderamente impresentables, falta de eficacia en el manejo presupuestal, etcétera.

Sanjuana Martínez nos cuenta, a César y a mí, que el líder del Sindicato Único de Trabajadores de Notimex es una fichita. Usaba la información que se generaba en la institución para venderla vía una empresa que creó y que llamó “Agencia Periodística de México”. Claro, el dinero iba para él y no para Notimex. A esto Sanjuana, con una sonrisa en el rostro porque sabe que ha creado un buen concepto, le ha llamado “huachicoleo de noticias”.

La agencia de Conrado García Velasco, el líder sindical, le vendía a varias instituciones, y firmó contratos bastante jugosos con personajes dentro del gobierno. Pero no para ahí el desorden. El sindicato se sirvió del presupuesto de la agencia. Era como una sanguijuela que se chupaba parte de los recursos destinados a generar información.

Así pues, Sanjuana se encontró una agencia cooptada por un líder sindical corrupto que no buscaba el bien de la propia agencia, sino su beneficio personal. Hoy, Conrado García es investigado por desfalco, nepotismo y demás delitos.

Conrado García Velasco (al centro), dirigente del Sindicato de Notimex. Foto: Especial

Sanjuana nos cuenta: “Tenía a parte de su familia aquí en la nómina, además, pues sirviéndose de los recursos de Notimex. Por ejemplo, el gobierno chino ofreció una beca de seis meses; y en lugar de mandar a un reportero, él mandó a su hija para estudiar yoga”.

Cuando lo dice, César y yo nos quedamos con los ojos así como cuadrados. Yo me imagino una escuela de yoga súper fifí (al estilo oriental, claro está) en la China comunista. César no sé que se imagine. Ella, Sanjuana, se da cuenta de eso y agrega: “incomprensible que se le haya permitido eso por parte del director anterior”.

Claro, Conrado García ya no se presenta al edificio de la calle Baja California. Dejó el espacio del Sindicato vacío. Abandonado. Libre.

Instalaciones del Sindicato de Notimex, vacías. Foto: César Huerta

V

En Notimex se tenía la costumbre de nombrar a directores y sólo a directores. Ninguna mujer. Hoy Sanjuana es la primera. Eso casi no se menciona, pero es importante. Es significativo.

El primer día de Sanjuana en Notimex inició temprano. Cuando llegó, a las ocho de la mañana, se dio cuenta que poca gente estaba ahí en los pisos que ocupa la agencia. Muchos arribaban tarde y otros más ni asistían. Por eso, a partir de iniciada su gestión, se comenzó a instaurar una política de puntualidad y asistencia. Había incluso aviadores, de esos que nunca iban. O había personas que realizaban labores para las cuales no estaban capacitados.

Cuando escucho todo eso, me doy cuenta que la llegada de Sanjuana a Notimex ha significado un cambio radical. No solamente es una “nueva administración” con sus “humores” y sus “lógicas”, sino que es algo distinto. Una apuesta para hacer periodismo de calidad desde el propio Estado: posibilitar que haya una agencia de noticias mexicana que no solamente se dedique a copiar y pegar los boletines de prensa del gobierno en turno, sino que investigue, reflexione, y le dé frescura a la propia agencia y al periodismo que se hace fuera de ésta.

La situación no era nada halagüeña con Notimex. Cuenta Sanjuana, como quien no quiere decirlo pero que se atreve a hacerlo: “la costumbre era hacer boletines. Había reporteros que nunca habían salido a la calle a reportear […] Hacían periodismo de escritorio”.

Y nos cuenta que ella habló con los reporteros y les dijo: “La política de hacer notas de los boletines totalmente terminó. Nosotros no somos boletineros. Aquí venimos a hacer periodismo, a recuperar los géneros periodísticos, la crónica, la entrevista, el reportaje, la investigación”.

La directora de Notimex, Sanjuana Martínez. Foto: César Huerta

VI

Dicen los que no quieren a Andrés Manuel López Obrador que él es un autoritario, que él es un represor. Que él genera odio. Que ya nadie puede decir las cosas porque se enoja y entonces viene la dictadura directamente desde una conferencia de prensa mañanera. Dicen eso. Y dicen también que Notimex, a partir de que llegó Sanjuana, se convirtió en un perro dócil que solamente publica lo que el autoritario Presidente decide: o sea que hace propaganda y no periodismo.

Eso dicen. Y cuando lo dicen, añoran al “Notimex del pasado”. Tan bien portado. Tan profesional. Tan periodístico y tan gris y tan silencioso e intrascendente.

A estos discursos elaborados por los que no quieren ni a AMLO ni a Sanjuana, se unen otras muchas personas que no sabían que existía Notimex, pero que repiten una y otra vez: “sí, AMLO y Sanjuana están destruyendo a la agencia de noticias mexicana”.

Pero las cosas son distintas. Sanjuana se sincera, impresionada aún de conocer eso que conoce a partir de que llegó a Notimex: “existía aquí una figura del censor, un censor, o varios censores, que se dedicaban a prohibir palabras. Por ejemplo, la palabra ‘fosas clandestinas’ estaban prohibida, ‘narcotráfico’, los carteles de la droga no se podían mencionar. Las críticas al gobierno en turno tampoco, de ningún partido. No se entrevistaba a los líderes de oposición, a los actores políticos de oposición”.

Qué raros son los críticos de Sanjuana que se enojan porque, “argumentan”, desde que llegó ella a Notimex ya no se hace periodismo sino propaganda. Sí, son raros: yo desde que llegó ella a dirigir, cada vez leo más informaciones de esa agencia que antes era como un cero a la izquierda. Como un silencio. Sí, como un boletín aburrido redactado en una oficina de comunicación social.

Redacción de Notimex. Foto: César Huerta

VII

Sanjuana se ha levantado de su silla y está frente a una de las computadoras de su oficina. Lo que sucede enseguida es algo bien lindo: nos cuenta todo lo bueno que están haciendo en Notimex. Y su rostro y sus manos y sus movimientos todos expresan contento. Satisfacción.

A mí me encanta verla tan emocionada. Tan sonriente.

Nos describe que las secciones se han reestructurado, que se están haciendo notas distintas, que los reporteros reportean mejor, que hay notas especiales, que se actualiza la página a cada rato, que Víctor Roura (un amigo entrañable, por cierto, de nuestro querido Jaime Avilés, fundador de Polemón) está encargado de la sección de cultura de Notimex y que esa sección la está rompiendo. Que en deportes las cosas están súper bien, porque se cubre no sólo el futbol masculino, sino el femenil, y también los Juegos Panamericanos.

Sanjuana está encantada con lo que ve en la página de Notimex. Con los especiales. Las caricaturas. Los diseños. Las infografías. Las entrevistas (“el género madre del periodismo”). Los videos. La sección de fotografía. El pequeño estudio que montaron y que les permite muchas posibilidades.

Y se ve más encantada cuando nos confiesa que pronto habrá una nueva página, más amigable, más accesible, y que esto es parte de la nueva cara de Notimex.

La directora de Notimex, Sanjuana Martínez. Foto: César Huerta

VIII

Sanjuana comienza a hablar de periodismo. Digo, hemos estado hablando de él, pero ahora entramos a un nivel que a mí me apasiona: ¿qué es el periodismo y para qué sirve? ¿Qué se supone que debe hacer una agencia de noticias que pertenece a un Estado? ¿Cómo debe funcionar? ¿El periodismo es solamente sentarse enfrente de una pantalla y escribir algo? ¿Es pararse frente a una cámara y comentar algo y ya?

¿Qué es y para qué sirve? Las eternas preguntas de quienes nos interesamos por esto que se llama periodismo.

Sanjuana pasa de la entrevista sobre lo que está sucediendo en Notimex a dar una especie de charla. Nosotros, César y yo, escuchamos atentos:

“Yo pienso que el periodismo es un agente de cambio social, pienso que nuestro trabajo no se conforma solamente con publicar, sino que va más allá: busca un cambio. Esta reacción adversa a la nueva Notimex tiene que ver con el miedo de este segmento ideológico de la derecha de que por fin Notimex sea un agente de cambio social a través de la verdad, a través de difundir las noticias, a través de la defensa del derecho a la información de todos los mexicanos. Y a través de un producto que ellos no se esperaban”.

Nosotros disfrutamos lo que dice Sanjuana:

“A mí me reclaman y me dicen ‘es que antes Notimex era de boletines y eso nos servía mucho porque teníamos el servicio de los boletines. Y ahora Notimex hace periodismo: ¡qué necesidad que haga periodismo!’ Y entonces yo digo que una agencia de noticias lo que debe hacer es periodismo: información. Es bastante contradictorio [lo que ellos dicen]. Como si no quisieran que realmente la agencia de noticias representara la posibilidad de legitimarse informativamente frente a los ciudadanos, y que esa legitimación que nos vamos a ganar a pulso, que nos estamos ganando a pulso, con un producto riguroso y apegado a la verdad, sea finalmente el escenario para lograr que todos los mexicanos, y hablo de todos, estén debidamente informados y no sean manipulados. Porque un pueblo informado jamás será manipulado”.

Reflexiono: esto como que no les va a gustar a muchos de los periodistas consagrados, a ésos que piensan que lo que ellos hacen es periodismo y nada más. A los que ven desde arriba y siempre tachan de “propaganda” todo lo que no les parece.

Quizás es odio hacia una cierta postura periodística. O quizás miedo. O ambas. Y por eso los ataques a Notimex. Y por eso la campaña en contra de Sanjuana. Y por eso afirman que lo que hace la agencia “ya no es periodismo”, y que el periodismo verdadero de Notimex es el que retomaba los boletines de prensa, los copiaba y los pegaba.

Redacción de Notimex. Foto: César Huerta

IX

Desde que llegó Sanjuana Martínez a Notimex esta agencia, que parecía que no existía, ha dado mucho de qué hablar. Y en el buen sentido.

Se han publicado crónicas de lo que sucede en el país (cosa que antes se hacía poco). Se han publicado también investigaciones (una de ellas sobre becarios del Fonca que causó gran polémica y un enojo enorme en cierto sector que siempre solía ser el beneficiado de las becas).

Y hace poquito, Sanjuana tuvo la desfachatez de armar un sistema de verificación de información para combatir noticias imprecisas, incorrectas o falsas (las también llamadas fake news), al cual le puso (oh, ¡qué sacrilegio!) el nombre de Verificado.

Por supuesto que muchos periodistas comenzaron a criticarla: “cómo era posible que el gobierno autoritario de AMLO quiera ahora verificar la información”. “Cómo era posible que Notimex se ‘robe’ el nombre de Verificado el cual pertenece a los verdaderos periodistas de México”. “Cómo era posible que ahora Notimex quiera hacer periodismo de verificación si ellos están para ser aburridamente boletineros”.

Verificado Notimex, hasta ahora, ha publicado varios datos importantes. Y eso es bueno. Sano.

Van cuatro meses de gestión de Sanjuana Martínez, y así como dice AMLO que el monstruo dormido que era el Estado se comienza a mover, así Notimex da señales de vida: existe. Y trae ganas de hacer lo que se había olvidado de hacer: periodismo.

La directora de Notimex, Sanjuana Martínez. Foto: César Huerta

X

Realizar periodismo significa gastar. Aunque parezca –en esta era de redes sociales y de clic desenfrenado– que el periodismo se hace por arte de magia, la realidad es que precisa dinero. La apuesta del gobierno de Andrés Manuel López Obrador es hacer de los medios públicos medios importantes, dignos, que hagan bien su labor. Sanjuana Martínez lo tiene claro “la apuesta es convertir a Notimex en la mejor agencia del mundo en habla hispana”. Y para eso se precisan recursos y usar bien los que hay.

Se precisa –dice Sanjuana– “fortalecer los medios públicos que realmente estaba en la inanición muchos. Merecen presupuesto para renacer, para transformarse y realmente venir a cubrir un espectro mediático tan necesario y tan indispensable dentro de la sociedad mexicana, una sociedad que debe estar informada”.

La apuesta de Sanjuana, es decir, una “nueva Notimex”, marcha y lo hace bien. Se mueve. Y por eso las críticas hacia ella. Y por eso la andanada de rencor.

Ella, Sanjuana, es una periodista con muchos años de experiencia. Muchas investigaciones. Muchas polémicas. Muchas críticas de quienes desnudaba como corruptos e insensibles. Está curtida en esto de ser criticada por su labor periodística.

Pero reconoce que nunca había sufrió tanta agresividad. Sí, sabía que si quería hacer de Notimex un algo distinto a lo que era, habría manifestaciones y protestas y críticas y odio, y decidió optar por el cambio: por ese camino que no es el facilismo sino la necesidad de transformación y de mejora.

Pero nunca había recibido tanto odio.

Sabe que vale la pena. Y aguanta todo el rencor que se ha impregnado en redes sociales y en medios. Y vale la pena porque Notimex va caminando. Porque está “rescatando una agencia”. Porque está, como ella dice, siendo agente de cambio.

Las críticas hacia Sanjuana nacen, sin duda, de los celos, odios y revanchismos, y también se dan porque Notimex está comenzando a dejar de ser lo que era. Y eso les molesta a los que les gustaba que la agencia mexicana fuera casi nada.

La directora de Notimex, Sanjuana Martínez. Foto: César Huerta

XI

“¿Quieren conocer la redacción?”, nos pregunta Sanjuana. No lo dudamos: César y yo decimos al unísono un fuerte “sí”.

Sanjuana nos presenta: “son los de Polemón”.

Me imagino que algunas personalidades y vacas sagradas del periodismo, si vieran esta imagen donde nos encontramos ahora, estarían infartándose porque los “propagandistas” de Polemón, el medio fundado por el “propagandista mayor” de Jaime Avilés, estén ahí, en Notimex, sonriendo.

Lástima que no nos ven. Lástima.

Sanjuana saluda por su nombre a la gente. Les pregunta cómo van. Qué hay de nuevo. Qué ha traído el día. Se detiene en cada una de las secciones, habla con los encargados: “¿ya ganamos más medallas?”, “¿qué nuevas hay hoy en el espectáculo”? “¿Qué ha pasado con lo de Humberto Padgett”?”.

Todos saludan a Sanjuana. Piso uno de la redacción. Piso dos.

Nos despedimos. Yo salgo sabiendo que esta historia de Notimex es una nueva historia. Y que pinta bien. Que va bien. Que eso que Andrés Manuel denomina la Cuarta Transformación también llegó a la agencia de noticias del Estado mexicano. Y eso, sin duda, es algo positivo.

Notimex, que llevaba años ahí, siendo casi un cadáver, hoy comienza a llenarse de vida. Y eso es bueno para el periodismo. Claro que sí.