“Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo.
Puedes engañar a algunos todo el tiempo.
Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo”
Abraham Lincoln

Ante la terrible pandemia de COVID-19 que está azotando al planeta, se esperaría que por encima de las ambiciones personales y las antipatías prevaleciera la decencia, la solidaridad y la unidad que se requieren para que cuando esta pesadilla termine, podamos retomar la normalidad de nuestra vida como personas más humanas y con la capacidad de valorar lo que realmente importa.

El aislamiento con el cual se está intentando disminuir la velocidad de propagación del virus para que los sistemas de salud no se vean rebasados, ha revelado que, a pesar de la disponibilidad de diversas tecnologías en los hogares, principalmente en los de las zonas urbanas, y del entretenimiento extenso que esto supone, las personas se encuentran padeciendo por la limitación en la movilidad que no les permite socializar fuera del círculo familiar donde se da la necesaria reclusión.

Para quienes ya han pasado un tiempo considerable acatando la cuarentena que en la mayoría del país se ha establecido sin el uso de las fuerzas del orden y apelando al entendimiento y a la buena voluntad del pueblo, seguramente los efectos del estrés por el encierro ya se han manifestado de diversas formas y aunque las autoridades han implementado acciones para mantener en buen estado la salud mental de los ciudadanos, la derecha mexicana, usando ventajosamente los recursos tecnológicos, insiste en enfermarnos con su maquinaria hedionda de fake news trabajando diario a todo lo que da.

Si bien las redes sociales y los medios de comunicación alternativos pudieran ser una opción de amplio alcance para difundir, por ejemplo, las medidas sanitarias que hay que adoptar para disminuir el riesgo de contagio y toda aquella información científica oficial que ayude a la población a entender este suceso sin precedentes para que asuma la responsabilidad social de su actuar en lo individual, la realidad es que las redes se ven constantemente contaminadas por las fake news y los temas que los conservadores posicionan para distraer la atención y confundir a la gente.

Después de que se dio el incidente en el cual el conductor de Tv Azteca, Javier Alatorre, instó a la audiencia de su noticiero a “no hacer caso a López-Gatell” sobre las acciones a seguir para combatir el COVID-19 y que derivó en un histórico apercibimiento hecho por la Secretaría de Gobernación hacia la televisora por ser dicha incitación un riesgo de magnitudes inciertas para la salud pública nacional, cabe preguntarse cuándo exhortarán también a los personajes relacionados a la cúpula empresarial y la política que se enriquecieron groseramente en los tiempos de los gobiernos prianistas, quienes no han tenido reparo alguno en propagar el miedo y la desinformación desde sus redes sociales como parte del golpe blando que dicho grupo de poder quiere asestar contra el gobierno popular de Andrés Manuel López Obrador.

Porque, a fin de cuentas, ¿Cuál es la diferencia entre lo que Alatorre dijo en televisión abierta y la violencia constante que se ejerce contra los internautas mediante información falsa para atemorizarlos y desesperanzarlos en esta crisis sanitaria?

Todos esos individuos que hoy desmienten la estrategia de salud que está siguiendo el gobierno, lo hacen sin el menor fundamento científico, sin pruebas, y con el único objetivo de mostrar como incompetentes tanto al Presidente Andrés Manuel López Obrador como al Subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, el doctor Hugo López-Gatell.

Convenientemente, esos que de la noche a la mañana se volvieron epidemiólogos, y a pesar del encomiable esfuerzo que la 4T ha hecho por subsanar el deficiente sistema de salud que nos dejaron las administraciones pasadas por la corrupción rampante que imperaba, no se cansan de decir para manipular a la opinión pública que no estábamos preparados para enfrentar al COVID-19 y omiten mencionar que alrededor del globo todas las naciones han tenido enormes dificultades para controlar el virus (como ejemplo basta mencionar a Estados Unidos, que es el nuevo epicentro de la pandemia).

Es indiscutible que se están viviendo tiempos duros y la derecha le apuesta al ciberterrorismo para desmoralizar a la gente. Debemos resistir la afrenta, informarnos de fuentes verídicas y difundir para contrarrestar la ponzoña de esa camarilla que se siente dueña del país.

Con la cortísima recopilación de tuits a continuación, se intenta dar una idea de la virulencia que corre sin restricciones por las redes sociales 👇